Cuando la arquitectura apostó por la modernidad

LUGARES PÚBLICOS Y NUEVOS PROGRAMAS, 1925-1965.
REGISTRO DOCOMOMO IBÉRICO.

SALA EXPOSICIONES LA ARQUERÍA
Del 2 julio al 5 septiembre 2010

Entre 1925 y 1965 se levantaron en España, y también en Portugal, numerosos edificios dedicados a la docencia, la salud, la administración pública o la religión, adoptando el lenguaje del Movimiento Moderno, en el que hallaron un aliado perfecto para responder a las nuevas exigencias que debían cubrir.

La fundación DOCOMOMO Ibérico tiene como labor catalogar el patrimonio del siglo XX de España y Portugal, elaborando un inventario de cerca de 600 equipamientos para la enseñanza, la administración, la salud o la religión realizados entre 1925 y 1965.

. Edificios docentes:

Al igual que sucedió con las viviendas, los edificios destinados a infraestructuras cívicas sufrieron en España una profunda transformación a partir de la década de los años 20. Mientras que el aumento de la población estudiantil y la introducción de nuevos métodos pedagógicos requerían la construcción de entornos más adecuados para la docencia.

- Colegio Maravillas, Madrid

Proyecto: Gimnasio del colegio Maravillas
Dirección: c/ Joaquin Costa, 21
Tipología: Centro Deportivo
Autor: Alejandro de la Sota
Año del proyecto / Construcción: 1960/1962
Coordenadas:  40°26’47.53″N, 3°41’14.13″W
Bibliografía: AV Monografías, 68, pág: 80-89
Localización

En un solar irregular, caracterizado por un rotundo desnivel de más de 12 metros entre las calles Guadalquivir y Joaquín Costa, había de construirse un polideportivo conforme a la idea descrita por los propietarios del Colegio Maravillas.

El encargo primero de realizar el gimnasio en el complicado solar desnivelado y de planta trapezoidal, anejo al colegio, le fue hecho al arquitecto Alfredo Ramón-Laca Primo, cuyo proyecto recibió el visto bueno de la propiedad y fue aprobado por el Ayuntamiento en Abril de 1959. En la memoria del proyecto -según recoge Miguel Angel Baldellou en un trabajo sobre de la Sota- Ramón-Laca ya desarrollaba la idea de aprovechar la cubierta del gimnasio para ampliar la rasante del colegio en la calle Guadalquivir, agrandando el patio de juegos descubierto. La construcción se inició en este mismo año, pero por algún motivo la obra se paralizó y el colegio encarga un nuevo proyecto a Alejandro de la Sota. El desafío de construir un complejo programa de aulas y gimnasio en un solar entre un muro de contención y la calle Joaquín Costa está en la base de este proyecto de ampliación del colegio madrileño de los hermanos de La Salle, que Sota acometió como un problema de ingeniería, a resolver mediante operaciones proyectuales lógicas y abogando por “la razón de ser de las cosas”.

 

Así las cosas, la nueva propuesta mantenía el semisótano bajo la rasante de la calle Joaquín Costa y la idea del patio de recreo sobre la cubierta del edificio deportivo. En lo demás, las diferencias frente al conjunto de ideas convencionales del proyecto inicial, hicieron que el nuevo proyecto de Sota supusiese una ruptura radical con aquel otro.

 

Lo que hace de esta obra “de autor” un trabajo digno de interés y estudio son las soluciones dadas al problema inicial planteado por las características del solar, aplicándolas a las exigencias del encargo. A esto hay que sumar las aportaciones que el arquitecto hizo más allá de los requisitos de la propiedad y a la cual, una vez planteados y ejecutados, satisfizo pues cumplió con las expectativas ofrecidas.

  

La diferencia de cotas entre las dos calles a las que daba el solar y que obligaba a encajar el volumen de una manera poco convencional, condicionó todo el proyecto.

Para empezar era necesario crear un espacio iluminado y ventilado. También era preciso que la fachada a la calle Joaquín Costa, entonces Paseo de Ronda y calle principal con abundante tráfico, tuviese la condición de no permitir el paso de los ruidos que distrajesen la atención de los alumnos, por lo que la iluminación debería provenir desde lo alto del edificio. La altura permitía aprovechar el espacio en tres alturas que mezclesen los usos propiamente deportivos como cancha, gimnasio y piscina con otros de tipo académico como aulas.

 

La respuesta dada por de la Sota al problema de cómo cubrir el gimnasio sin soportes intermedios fue el uso de cerchas, en el interior de cuyos cantos se incluiría un aulario retranqueado, que no tocaba la fachada y que cerrado con cristaleras dejaba pasar la luz al gimnasio y al mismo tiempo la recibía en su interior.

Existen numerosos documentos sobre el proceso creativo y la lenta gestación que condujo al legendario croquis de la sección definitiva. En este diagrama transversal, el gesto gráfico sintetiza con asombrosa destreza el concepto espacial y estructural. Se ha especulado que la idea resultó de invertir las cerchas de los talleres aeronáuticos TABSA (1957-1958). Como feliz resultado de esta herística formal, en las vigas-puente que cubren el gimnasio el cordón superior prolonga el patio de juegos, mientras que el tirante inferior define en su anverso el perfil de pupitres dispuestos en anfiteatro y en su reverso configura una suerte de bóveda invertida.

Después de cruzar un mínimo retranqueo en fachada, se accede a lo largo de una galería acristalada que flanquea el gimnasio. Esta zona de zaguán alberga la conserjería y las escaleras de bajada a los vestuarios y de subida a las plantas primera y segunda, en cuyos descansillos se bifurca el tránsito hacia las salas de reunión o hacia las gradas. Además de afortunada rótula visual entre la ingrávida cubierta y el muro de contención, la tribuna actúa como entibación cuyas tornapuntas contrarrestan los empujes del terreno. En la última planta se accede desde una galería a las tres aulas que cuelgan del forjado del patio. Enmarcando las aulas, las “descarnadas” vigas-puente salvan unas luces de veinte metros con una altura máxima de montantes de ocho metros, mientras en los intervalos de seis metros se insertan las correas transversales y las viguetas metálicas separadas por paneles Virotherm.

La fachada alzó algunas voces discordantes que censuraban su aspecto industrial y su falta de representatividad urbana. Sin embargo, este lienzo de hiladas de ladrillo, rejillas metálicas y paños de cristal que transparenta sutilmente el programa interior es un ejercicio maestro de composición. Adaptándose al escalonamiento de una ficticia tapia que siguiera el desnivel del terreno, un rugoso zócalo de bandas de ladrillo abujardado evoca irónicamente el podio clásico, al estar apoyado en las rejillas de ventilación. En la franja superior, los lucernarios del gimnasio y los miradores de las aulas retroceden y avanzan sobre el insistente ritmo marcado por el armazón estructural.

La ventilación se resolvió con entradas de aire en la parte baja a ras de suelo junto a la fachada que una vez caliente salía al exterior por las aberturas ideadas en la parte superior en unas rejillas en el patio del colegio, por lo que la renovación de aire es constante.

En el complejo de la obra de la Sota, el Gimnasio del Colegio Maravillas de Madrid asume la encarnación paradigmática de su enseñanza. A lo largo de la calle de Joaquín Costa, vía transversal del gran eje del Paseo de la Castellana, este edificio se configura como un compacto volumen adosado a la base, con un desnivel de 12 metros, al ya existente Colegio Maravillas, del que ocupa el espacio del patio, anteriormente definido como un talud de unión con el nivel de la calle. La dificultad particular de la situación fue asumida en el célebre esbozo de la solución del proyecto que, según el programa propuesto, es capaz de coordinar la distribución no sólo del gimnasio, más también de una piscina, de un conjunto de aulas y de un campo para juegos al aire libre. El edificio consta de una serie de espacios que, superpuestos unos sobre los otros, absorben y confieren forma a la totalidad del desnivel del terreno dando lugar a una estructura de sólo una fachada. En el piso inferior, casi enterrado, se encuentra la piscina y al nivel de la calle el volumen principal del gimnasio, cuya organización estructural determina totalmente el carácter del edificio.

Con una extensión de 20 metros, siete vigas reticulares tipo “puente” -cerchas- en acero, apoyadas sobre finos pilares también de acero, se suceden transversalmente en intervalos de 5,6 metros liberando el espacio interno de la cancha; las mismas vigas constituyen los límites de ámbito lateral de una serie de espacios calcados en sección sobre su propio perfil; aquí se encuentran situadas las aulas, en las que la “panza” de las cerchas es justamente asumida como perfil y anfiteatro. La cubierta se encuentra al final del nivel de la base del edificio del colegio, dotándolo de nuevo del patio que se le había sustraido, que queda al aire libre. Sobre una de las cabeceras transversales del nuevo volumen realizado se añadió el bloque de los espacios de servicio y de unión entre los diferentes niveles.

En el interior del gimnasio, a lo largo del perfil de cara a la tierra, en el estrecho espacio entre éste y la línea de pilares, se han colocado las gradas de una pequeña tribuna; en el lado opuesto, bajo la línea de los pilares con el límite de la calle, el volumen del edificio se define como envoltura aplicada sobre la estructura portante a través de dos fajas superpuestas: el plano interrumpido por una pared de fajas de ladrillo visto en la parte inferior y una sucesión de diferentes superficies vidriadas en lo alto. La articulación de esta última viene determinada, ya por razones de iluminación y de ventilación natural en el espacio del gimnasio, aulas y anfiteatro, ya por motivos de manifestación de la consistencia de la estructura que se encuentra detrás. Esta manifestación es, sin embargo, parcial en la faja inferior. Realmente, observando el detalle constructivo, se advierte que el muro de ladrillo funciona como una pantalla avanzada respecto a la estructura, cuyos intercolumnios están en el interior ocultos por un muro de ladrillos huecos enfoscados aunque sin cubrir la cabeza de las columnas. De tal tratamiento se evidencia cómo al tejido externo en ladrillo visto se le asigna un particular papel de conexión del edificio en la continuidad del desarrollo de la fachada edificada a lo largo de la calle. Al mismo tiempo, la autonomía de la construcción queda demostrada por medio del uso de materiales diferentes en la parte superior, como permanece siempe legible en el espacio interno. En esta parte, la pared externa en ladrillo visto y la interna enfoscada no tocan directamente el suelo por la interposición de una faja continua de ventanas de ventilación.

Según la técnica adoptada por vez primera entre 1925-38 por Mies van der Rohe, en sus casas de ladrillo visto del periodo europeo, la suspensión de las paredes, para permitir la colocación de amplias fajas de ventanas, se realiza con la introducción de perfiles en “L” que las soportan en la base del desarrollo de la pared. Tanto es así, que en esta estructura los perfiles son fácilmente soldados al esqueleto estructural en acero y en cierto modo constituyen una eficaz retícula que, en términos de sistemas constructivos, es similar a la de los soportes de las superficies vidriadas. En este edificio todos los detalles constructivos, claramente expuestos, desarrollan con inmediatez la lógica de la fabricación en acero, en la cual, con una coherente solución constructiva, el ladrillo adquiere un valor de enriquecimiento de la composición.

La referencia de la Sota a la obra de van der Mies puede ser, por tanto, similar a la solución en detalle a los principios generales de un modo de hacer arquitectura, aquel que evita la repetición de formas predeterminadas.

Por lo demás, el mito de la Sota entro los arquitectos españoles se nutre también del hecho de que van der Mies reconoció la relación de la forma de hacer de de la Sota con la suya, cuando en una visita al Gimnasio del Maravillas lo definió como una arquitectura que él habría querido proyectar.

 

El aprovechamiento espacial de un esqueleto estructural determinado por la simple condición a una necesidad práctica, por una parte, y la creación de una piel de cobertura igualmente sencilla y barata, además de original, por la otra, definen el cristalino carácter de la obra, que emerge con fuerza del contraste entre la composición del volumen exterior y la mayor elocuencia del espacio interior, donde se percibe la complejidad funcional del encargo”.

 

Y como Alejandro de la Sota sintéticamente ha explicado acerca de este trabajo: “Los temas simplifican y nos ofrecen posibilidades. La arquitectura no requiere que recurramos a ella; aparecerá por sí sola”

- Ciudad Universitaria, Madrid (1928-1943)

Proyecto: Ciudad Universitaria, Madrid
Dirección: Conjunto delimitado por las avenidas de la Victoria, Séneca y Padre Huidobro, paseos Senda del Rey y Juan XXIII, y calle Isaac Peral.
Tipología: Campus Universitario
Autor: Modesto López Otero
Año del proyecto / Construcción: 1928/1943
Localización

La falta de capacidad de las dependencias universitarias madrileñas, su disposición en la ciudad y el carácter obsoleto de sus instalaciones propiciaron una corriente crítica en el ambiente cultural, que desembocó en la creación de la Ciudad Universitaria, gracias a la directa implicación del propio Alfonso XIII, quién vio en esta actuación la oportunidad para conmemorar el veinticinco aniversario de su reinado.

Para lograr este objetivo se constituyó en 1927 una Junta Constructora, con diecisiete miembros de la élite política y universitaria, en la que destacaba el arquitecto Modesto López Otero, como director de la Escuela de Arquitectura. Uno de sus primeros cometidos sería la realización de un viaje para conocer los modelos universitarios más adelantados de Centroeuropa y Norteamérica, encontrando en esta última el tipo de campus anhelado, pues se adaptaba bien a su pretensión de huir del formalismo arcaico del edificio único universitario, compacto y cerrado, y de otorgar preeminencia al equilibrio entre arquitectura y paisaje, con facultades independientes pero enlazadas: una ciudad estudiantil autosuficiente en su amplio parque, separada de la urbe pero integrada en ella.

Internamente se decidió acometer el proyecto sin concurso, encargándole la dirección a López Otero y dándole libertad para la selección de la que debería ser su oficina técnica, por lo que decidió seleccionar jóvenes arquitectos con experiencia en materia docente. En octubre de 1928 se presentaba el anteproyecto, demostrando ya el carácter híbrido del conjunto, deudor de la tradición “beauxartiana” y de la Secesión vienesa, pero con el compromiso hacia el higienismo racionalista y las experiencias del movimiento moderno. Esto explica la axialidad y la jerarquía de su trazado, su condición de ciudad-jardín, la sencillez volumétrica y la simplicidad funcional, en la que subyace el ansia de renovación.

Sometido el plan a la topografía y a una gran arteria, que dividía en dos el conjunto, lo que representó el principal error, al generarse una vía de intenso tráfico de acceso a la ciudad. La explanación se iniciaba en 1929, introduciéndose un ritmo febril en las obras a partir de la proclamación de la Segunda República. Las obras proseguirían tras la Guerra Civil, incluidas las de reconstrucción, tras haberse destruido el 40% de las edificaciones, y aunque su sentido cambiaría, en pro de un mayor monumentalismo y simbolismo, sigue teniendo el mérito de haber sido el primer campus universitario proyectado a la americana en Europa.

. Edificios para la salud:

El desarrollo de las técnicas médicas y de los sistemas de sanidad pública modificó los programas de estos equipamientos, haciéndolos cada vez más complejos. Los arquitectos encargados de levantar estos edificios cívicos encontraron en los principios funcionalistas y racionalistas del Movimiento Moderno la solución a estas nuevas necesidades, que exigían una ventilación y soleamientos adecuados, y una organización racional mediante la repetición de módulos con la mayor economía material y formal.

- Dispensario Central Antituberculoso, Barcelona

Proyecto: Dispensario Central Antituberculoso
Dirección: c/ Torres i Amat, c/ Sant Bernat
Tipología: Edificio sanitario
Autor: Josep Lluis Sert
Año del proyecto / Construcción: 1934/1938
Coordenadas:  41°23’4.01″N,   2° 9’54.09″E
Localización 

En esta obra culmina la colaboración del grupo GATCPAC (concretamente J. L. Sert, J. B. Subirana y J. Torres Clavé) con la Generalitat. En 1934 les hace el encargo dentro de un programa de socialización hospitalaria y lucha contra la tuberculosis. Tres bloques en un solo cuerpo de cuatro plantas que delata sus funciones (portería, dispensario, administración, sala de conferencias), sorteando un solar irregular y acogiendo al usuario mediante patio-jardín. Recurso a la estructura metálica, forjados de bovedilla ligera, elementos prefabricados. Habitaciones ventiladas, yuxtapuestas, articuladas y servidas por corredor en “L” también ventilado e iluminado.

Traducción a exterior en volúmenes puros de gran potencia plástica que, aun pudiendo recordar el Pabellón Suizo (1930-1932. París) de Le Corbusier, supera todo rigor insípido para generar la pulcritud requerida y la perduración en un entorno concreto (muros vidriados). En esta obra convergen todas las ideas condicionantes de un programa sanitario que se resuelve racional y funcionalmente, si bien superando el hospital de pabellones de fines del siglo XIX, al tiempo que mantiene unitariamente sus deslindadas funciones: higiene, asepsia, ventilación, soleamiento.

 

En cierto modo, estos criterios planteados eran desarrollados en un frustrado proyecto de rara belleza y perfección formal, el Hospital para tuberculosos (1936, Barcelona) de Sert y Torres Clavé, que identificaba arquitectura con medicina moderna (helioterapia).

 

- Hospital Los Montalvos. Salamanca. 1934-1948. Rafael Bergamín, Genaro de No

Proyecto:  Hospital Los Montalvos. Salamanca
Dirección: Carrascal de Barregas (Salamanca) 37074 – entre N-620 Dirección Ciudad Rodrigo – Portugal y Comarcal con dirección a Matilla de los Caños
Tipología: Edificio sanitario
Autor: Rafael Bergamín, Genaro de No
Año del proyecto / Construcción: 1934-1948
Coordenadas:  40°55’36.92″N, 5°44’24.27″W
Localización

Las primeras referencias escritas que se tienen datan de 1930 como el año de inicio de las negociaciones de construcción de un sanatorio antituberculoso en Salamanca. Fue el Dr. Filiberto Villalobos quien lideró esta campaña como Diputado Provincial, estableciendo contactos con el Gobierno de Madrid, siendo entonces Ministro de la Gobernación -Ministerio del que dependían estos sanatorios- el general Martínez Anido.

Después de recorrer toda la provincia las autoridades locales deciden que el mejor emplazamiento para el mismo es en la Sierra de Tonda, perteneciente a la antigua mancomunidad de Salvatierra de Tormes, cerca de Guijuelo.

Con la proclamación de la Segunda República en 1931 y los cambios políticos tanto en Madrid como en Salamanca hacen que se paralice el proyecto de construcción del sanatorio y se centran en la terminación del Hospital Provincial para enfermos de todo tipo de patologías.

En el año 1932 ya funcionaba una sala del Hospital Provincial dedicada específicamente a los enfermos tuberculosos, pero ésta era a todas luces insuficiente y el Dr. Villalobos no cesaba en su afán por conseguir un sanatorio antituberculoso para Salamanca, situado en la Sierra de Tonda. Asimismo la Diputación Provincial consideró de máxima importancia la construcción de un Preventorio Provincial Infantil para los niños pretuberculosos y el día 30 de julio de 1933 inaugura el Preventorio Provincial de “Llano Alto” en la sierra del Castañar de Béjar, para dar asilo a 150 niños.

  

El 28 de abril de 1934, el Dr. Villalobos era nombrado Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, lo que hacía presagiar que se aceleraría la fundación del sanatorio. Pese a las ingentes gestiones de Villalobos, un cambio de gobierno, varias dimisiones políticas y la oposición de la Junta Nacional del Paro Obrero hacen inviable la construcción del sanatorio en la Sierra de Tonda, decantándose por un lugar más cercano a Salamanca.

Es entonces cuando autoridades locales y del Gobierno Central localizan unos terrenos pertenecientes a la finca denominada Montalvo de Villaflores, en el Montalvo nº 3, a una distancia menor de 8 km. de Salamanca. La finca era propiedad de Dña. Maria Antonia Díaz Salvadios, tenía una extensión aproximada de 14 hectáreas y fue valorada en escritura en un precio de 18.000 pts. aunque fue donada por la dueña ante el Notario D. Jesús Veiga Neira el día 3 de abril de 1935, eso sí, imponiendo una serie de condiciones muy favorables para los intereses de la propiedad.

Las obras se adjudicaron en subasta pública a la empresa “García Jimeno e Hijos, Construcciones y Contratas, S.A.”, con un presupuesto de 4.616.000 pts., lo que suponía una importante rebaja del presupuesto original del arquitecto Rafael Bergamín que ascendía a 5.627.167 pts. Tendrían una duración de 3 años. (Aunque finalmente la obra tardó 13 años en construirse y su coste final fue de 13 millones de pesetas).

 

El día del acto oficial de colocación de la primera piedra de lo que iba a ser el sanatorio antituberculoso mayor de España, con capacidad para 500 camas, tuvo lugar el día 25 de abril de 1935 a las 12,30 horas con asistencia de autoridades nacionales y locales. Sobre la primera piedra se colocó una caja de hierro que contenía: el acta, un número de La Gaceta Regional, un número de El Adelanto, una moneda de 1 peseta y otra de 25 céntimos.

El Centro Hospitalario se encuentra ubicado sobre una pequeña colina, a 920 m sobre el nivel del mar, rodeado de monte de encinas, concretamente sobre el paraje denominado Montalvo Mayor (polígono 10, parcela catastral nº 93, del término municipal de Carrascal de Barregas). El clima es el típico de la alta meseta.

 

El edificio del sanatorio fue proyectado por el Arquitecto-Ingeniero Rafael Bergamín en el año 1934. Su estilo arquitectónico está enmarcado dentro de una de las corrientes renovadoras europeas que más importancia tuvieron por aquella época: el Racionalismo. Bergamín se exilió a Venezuela en plena guerra civil, continuando las obras el arquitecto salmantino Genaro de Nó que realizó algunas modificaciones, entre las que cabe destacar el “añadido” al cuerpo saliente lateral del pabellón general, donde se sitúa la iglesia y se visualizan sus vidrieras.

. Edificios religiosos:

De igual modo los espacios religiosos no escaparon de este lenguaje moderno y no dudaron en recurrir a nuevas técnicas constructivas y a materiales novedosos entonces: el vidrio, el hormigón y el acero.

- Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Fuencisla, Madrid

Proyecto: Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Fuencisla, Madrid
Dirección: Plaza Angélica Señora, 1
Tipología: Edificio religioso
Autor: José María García de Paredes
Año del proyecto / Construcción: 1964
Coordenadas:   40°22’58.53″N, 3°41’53.42″W
Localización

En relación con el poblado, la parroquia en su conjunto se asienta como un ámbito diferenciado, un espacio sacro en sentido estricto. La plástica exterior de la iglesia ofrece un aspecto inicialmente inexpresivo, mas la relación que surge con el entorno habla ocultamente de la simbiosis de los materiales y de los sistemas constructivos. Pero este diálogo no se debe buscar en una primera lectura superficial, sino que se debe acudir a, por ejemplo, la utilización del módulo repetitivo como instrumento de ahorro económico o el empleo del mismo ladrillo que los bloques residenciales cercanos.

El carácter público-privado tan complejo en esta iglesia, plantea en su interiorización un conflicto originariamente vinculado al propio ser del templo cristiano… creando al mismo tiempo su propio espacio abierto, subdividido y cerrado como vestíbulo externo, puede parecer ajena al poblado al que supuestamente sirve, pero accesible en la medida que su humilde presencia no se distancia prepotente.

En consecuencia, la parroquia madrileña propone la renuncia formal y la fuerza de la construcción como modo expresivo, creándose así un espacio fuertemente emotivo que utiliza para su materialización recursos estrictamente arquitectónicos.

- Parroquia Santa María Stella Maris, Málaga

Proyecto: Parroquia Santa María Stella Maris, Málaga
Dirección:
Tipología: Centro religioso
Autor: José María García de Paredes
Año del proyecto / Construcción: 1961/1964
Coordenadas:   36°43’0.99″N, 4°25’24.92″W
Localización

Esta iglesia es uno de los máximos exponentes de la arquitectura racionalista de los años sesenta. Fue inaugurada el 25 de marzo de 1965 y en su día supuso una gran conmoción en la ciudad por su integración en un espacio urbano dominado por la arquitectura doméstica de los siglos XVIII y XIX. Esta iglesia, regentada por la orden de los Carmelitas, es una amplio volumen cúbico austero, revestido de ladrillo visto y en cuya parte superior se encuentra el convento de los Padres Carmelitas.

Los trámites para la construcción de la parroquia comenzaron en 1941 sin haberse elegido aún el lugar. En 1943, el Obispo ofreció la parroquia de la Purísima, que se encontraba en construcción entre un grupo de viviendas de las llamadas “protegidas”,  como sede provisional. Debido a que las comunicaciones con Roma estaban cortadas a causa de la Guerra, se recurrió a la Nunciatura de Madrid, llegándose a inaugurar la Parroquia de la Purísima en diciembre de 1944.

 

En 1956 se urgió desde Roma la fundación conventual definitiva o el abandono del lugar. En 1957 se procedió a la compra de las viviendas situadas en el número 27 y 29 de la Alameda, con fachadas a Tomás Heredia y Trinidad Grund, para la construcción de la nueva iglesia. En noviembre se hizo entrega de la parroquia de la Purísima y los Padres se instalaron en un piso de la casa recién comprada, en el número 29, y continuaron los cultos y las actividades parroquiales en el grupo escolar cada año.

Al fin pudo colocarse solemnemente la primera piedra el 15 de octubre de 1961. El proyecto se encomendó al arquitecto D. José María García de Paredes, que hizo una obra magnífica de arquitectura moderna. El edificio consta de una planta semisótano para sacristía, despacho y salón parroquial. La iglesia, en una gran nave absolutamente diáfana, ocupa la totalidad del solar. Sobre ella, en tres plantas, el convento con 17 celdas y amplias dependencias conventuales.

El claustro o terraza-jardín, en una zona intermedia entre las celdas y las dependencias comunes, es lo más original del convento. El 25 de marzo de 1965, con asistencia de tres provinciales y más de treinta carmelitas, se bendijo la nueva iglesia bajo el título de Santa María de Belén, que luego fue conocida generalmente como “Stella Maris”, y se puso la clausura.

. Edificios para la administración pública:

También se dieron valiosos ejemplos de edificios institucionales, aunque son escasos, quizá porque el poder no encuentra en las formas modernas los valores de monumentalidad y representatividad que exige.

- Cabildo Insular de Gran Canaria

Proyecto: Cabildo insular de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria
Dirección: calle Bravo Murillo, 23
Tipología: Centro Administrativo
Autor: Miguel Martín-Fernández de la Torre
Año del proyecto / Construcción: 1932/1942
Coordenadas:   28° 6’27.51″N,  15°25’11.47″W
Localización

El edificio que actualmente alberga la sede del Cabildo Insular de Gran Canaria está situado en la calle Bravo Murillo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. La Casa Palacio es una edificación de estilo racionalista proyectada por Miguel Martín Fernández de la Torre. Se trata del inmueble más representativo de Miguel Martín en las islas, de corte arquitectónico centroeuropeo con una clara influencia del suizo Le Corbusier.

Las primeras dependencias del Cabildo de Gran Canaria estuvieron situadas en una oficina prestada por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria hasta que, en 1918, la Corporación insular alquiló, por 300 pesetas al mes -algo menos de dos euros-, un local ubicado en la calle Espíritu Santo.

Después de ocupar el ex colegio de La Soledad, en la calle Canalejas, y otras instalaciones en Luis Millares -en el año 1934-, el Cabildo grancanario instaló sus oficinas en la calle Juan de Quesada, en el edificio que se construyó para albergar el Instituto de Segunda Enseñanza y que posteriormente cedió al Ejército para el Hospital Militar y hoy acoge el Rectorado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

 

A partir de ese momento, el Cabildo arrendó el inmueble de Triana 46, donde permaneció hasta la instalación definitiva en la calle Bravo Murillo, en 1941. El solar costó 188.744 pesetas -unos 1.100 euros- y el proyecto fue elaborado por Miguel Martín Fernández de la Torre en 1932, aunque debieron de pasar cinco años hasta que se colocó la primera piedra.

En el año 2005 se iniciaron los trabajos de restauración y ampliación de la Casa Palacio Insular, según un proyecto redactado en 1994 por el arquitecto español Alejandro de la Sota Martínez. Para ello hubo que desalojar el edificio y otras dependencias ubicadas en otros inmuebles de la misma manzana afectada por las obras de ampliación, que fueron trasladados a otros inmuebles próximos propiedad de la Corporación, especialmente al edificio de servicios múltiples “Insular I” adquirido unos años antes.

 

El proyecto de Alejandro de la Sota sigue el estilo racionalista que imprimió Férnandez de la Torre a la actual Casa Palacio. Se contempla la ampliación del inmueble actual hacia el sur, ocupando la mitad superior de la manzana con la construcción de dos nuevos edificios de siete plantas que se levantarán sobre un aparcamiento subterráneo de tres plantas con capacidad para 300 plazas.

 

De los dos nuevos edificios, que se adosarán a la Casa Palacio, el primero, que tendrá fachada a la calle Bravo Murillo, será destinado a acoger eventos culturales y protocolarios. Al segundo, por su parte, con fachadas a las calles Pérez Galdós y Buenos Aires, se le dará uso administrativo.

Una actualización posterior del proyecto original, dispuso la construcción de tres plantas, en lugar de las dos previstas inicialmente, bajo la plaza central que se prevé construir con salida hacia la calle Buenos Aires.

- Gobierno Civil, Tarragona

Proyecto: Gobierno Civil, Tarragona
Dirección: Plaza Imperial Tarraco
Tipología: Centro Administrativo
Autor: Alejandro de la Sota
Año del proyecto / Construcción: 1956,1959/1963
Coordenadas:  41° 7’11.02″N,   1°14’41.44″E
Bibliografía: AV Monografías, 68, pág: 56-65
Localización

A partir de 1950, superada la etapa de aislamiento, España volvió  a apostar por las formas de la arquitectura internacional. Con la reapertura de las embajadas extranjeras, los organismos políticos y el sector privado se desmarcaron de la escena nostálgica que había predominado después de la Guerra Civil. Las obras de los arquitectos de esa generación reflejan un resurgimiento del lenguaje moderno, cuyos mejores ejemplos se realizaron en la segunda mitad de la década.

En el transcurso de los primeros años cincuenta, Sota abandona los presupuestos revisionistas empleados por Esquivel, experimenta los procedimientos informales del empirismo y, finalmente, adopta un método de composición matricial que utilizará a partir de ese momento. Los concursos para las delegaciones de Hacienda de Tarragona (1954) y La Coruña (1956) dan una idea clara del cambio de registro. Los rasgos nórdicos del primer concurso, tomados de Asplund o del Jacobsen más jóven, no aparecen en la propuesta aséptica y modulara de la delegación gallega, en la que se aprecia la participación de Ramón Vázquez Molezún.

 

El Gobierno Civil de Tarragona es producto d eun concurso del año 1956, y su construcción se extiende de 1959 a 1963. Esta vez en solitario, Sota ajusta los vólumenes a una malla estructural, un procedimiento ya ensayado en el concurso de La Coruña. Situado en una plaza de estructura radial que se urbanizó en la década de 1950 siguiendo un diseño de Jujol de 1919,  contiene, además de las dependencias administrativas, la vivienda del gobernador. Se puede considerar uno de los edificios más singulares de la arquitectura racionalista en la península ibérica.

Su volumen, revestido con un aplacado de piedra pulida, puesto que la normativa obligaba a que las fachadas fueran de piedra, es cúbico y contundente, y desafía la impronta romana de la ciudad con su enorme modernidad. En la estructura metálica se produce el mismo diálogo, una trama ortogonal de pilares cruciformes cuya primera crujía se deforma para adaptarse a la curvatura radial de la plaza. El programa se estructura por dos plantas: la planta baja contiene la zona de atención al público, la primera la vivienda del gobernador y las superiores las dependencias administrativas. Esta disposición le permite a Sota desarrollar un juego con los huecos que tiene su origen en la exigencia de dotar a la vivienda del gobernador de un balcón para los actos representativos. Por encima de este balcón introduce otros tres, con los antepechos de bronce enrasados con la fachada. Una disposición sorprendente que obliga al visitante a reflexionar sobre la naturaleza portante del edificio. Una simetría asimétrica que introduce un nuevo diálogo con la ciudad. Sota resuelve el proyecto de forma paradójica: el cuerpo administrativo se ciñe a la forma trapezoidal del solar y, adoptando un papel secundario, sirve de basamento al volumen cúbico de las viviendas. El juego informal de las terrazas sustraídas a ese prisma doméstica de piedra y vidrio se convierte en la seña de identidad del edificio.

Una de las características más importantes del edificio es la composición dinámica de los huecos. Los que dan a la plaza están retrasados y generan así una sombra que les da profundidad. Los laterales están enrasados y convierten la fachada en un plano abstracto. De la Sota no solo proyectó el edificio, sino que diseñó también las puertas, el mobiliario y la vajilla. Todavía se conservan algunas de las puertas, sillas y mesas originales, pero otros elementos como la vajilla se han perdido.

 

Como Mies van der Rohe, Sota emplea la abstracción geométrica y reprime la expresión formal de la construcción para reforzar su carácter escultórico. En el diseño apurado de todos los elementos se toma algunas licencias, como el cambio de la estructura de hormigón a otra metálica en el pórtico del frente principal, con el fin de hacer nítida la separación entre el zócalo de oficinas y el prisma de viviendas, o como las barandillas de las terrazas, que ocultan el espesor de los forjados.

En 1985 Pep Llinàs restauró la fachada y algunos elementos del interior, aunque posteriormente se acabó reemplazando la piedra original por otra más oscura. La carpintería es metálica y los balcones de bronce.

~ por lostonsite en julio 20, 2010.

Una respuesta to “Cuando la arquitectura apostó por la modernidad”

  1. solo leí el gimnasio maravillas y está realmente bien explicado

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