Cuando llega el solsticio
LA NOCHE DE SAN JUAN
Lope de Vega
Teatro Pavón: 7 de Marzo, 2009
Reparto:
Leonor ………..………… Eva Rufo
Inés .………..……. Rebeca Hernando
Don Luis ……..…….….……. David Boceta
Don Juan .…………………… Alejandro Saá
Tello ……………………….…. David Lázaro
Don Bernardo …………….…………. Javier Lara
Blanca …………..……………………..… Isabel Rodes
Antonia ………………………..… María Benito
Escenografía .………………………………. José Tomé
Versión …………..……..…………..……. Yolanda Pallín
Dirección ..…………………………………… Helena Pimenta
En 1631, Lope de Vega publicó La noche de San Juan, tras el encargo de uno de los miembros de la Academia de Madrid Diego Gómez de Sandoval, Conde de Saldaña. En este poema elabora, al estilo de Horacio, un discurso de endecasílabos blancos, que aunque es una de las poéticas más breves de nuestra historia teatral, es, sin duda, la más influtente de todas. Un texto que condensa los principios de una auténtica revolución en el teatro español de su tiempo, aunando a todas las partes implicadas en el arte escénico, y que considera al público como verdadero protagonista.
Lope se caracteriza por una abundante, variada y extraordinaria obra, llena de vitalidad, eficacia dramática y un verso inigualable, entre otros. La noche de San Juan, pieza de madurez, se desarrolla entre damas y caballeros en edad casadera que buscan el amor, a través de una maraña de convenciones, en un Madrid que celebra la noche de San Juan, la noche en la que se acaba para comenzar de nuevo, en la que el fuego no dará más opciones que la renovación.
Los orígenes de las celebraciones de la noche más corta y luminosa del año se remontan a las festividades paganas en las que numerosas culturas rendían culto al solsticio de verano. En ellas, desde tiempos remotos, se practicaban rituales vinculados a la purificación, la fecundidad, la solicitud de bonanzas y el alejamiento de males. La Iglesia incorporó estas celebraciones al calendario cristiano en torno a la fecha del nacimiento de San Juan Bautista, el 24 de junio, de forma que la noche del 23 de junio quedó fijada como la más corta del año y pasó a denominarse la noche de San Juan. En ella han pervivido una serie de rituales y costumbres heredadas de las festividades paganas.
Muchas son las creencias que se relacionan con esta mágica noche e incontables las tradiciones con las que se la celebra. Se atribuyen, en este espacio de tiempo, poderes especiales a las plantas, a las aguas, al rocío, para curar y brindar protección a la gente. También la naturaleza está implicada en numerosos rituales encaminados a la búsqueda o elección de pareja. Se formulan los más ocultos anhelos para que, impulsados por la fuerza de esta noche singular, se cumplan durante el periodo que sigue hasta la llegada del
próximo solsticio de verano. El fuego se convierte en el gran protagonista, no sólo para rendir tributo al sol sino para purificar los males del tiempo que acaba, para quemar lo viejo y dar paso a lo nuevo. Las llamas de las hogueras, las luces de las verbenas hacen que la noche se torne en día. Los danzantes describen círculos alrededor del fuego emulando el giro de la tierra en torno al sol.
La magia de esta noche especial ha sido registrada en la literatura de muchos países y Lope de Vega la convirtió en marco de sus obras en varias ocasiones. Si bien es cierto que muchas de las tradiciones sanjuaneras han sobrevivido en la España de nuestro siglo, especialmente en el ámbito rural, ya en el Madrid del XVII el propio Lope nos da cuenta de una forma de celebración particular, puesto que se trata de una fiesta de San Juan urbana. Lo que encontramos en su comedia La noche de San Juan no es la tradición rural de dicha festividad sino la adaptación que la gran ciudad realiza de ella a un estilo de vida más sofisticado. Los sucesos de la obra son fiel reflejo de tal celebración por parte de la sociedad madrileña del XVII.
La obra formó parte del festival de la noche de san Juan que el conde-duque de Olivares organizó en honor al rey Felipe IV en 1631. Olivares, desde que Felipe era un joven príncipe, había ido acrecentando su influencia sobre el futuro rey ofreciéndole agradables diversiones y continuó con la misma estrategia cuando el rey era ya adulto. Con las celebraciones de san Juan de 1631 no pretendía otra cosa que mantener al rey entretenido e ignorante de los graves problemas existentes en el gobierno de sus territorios y de la desesperada situación de la población española. La noche de San Juan no sólo era parte de este festival sino que fue escrita expresamente para este auditorio especial que asistía a la celebración. Siendo, pues, una obra de teatro de Corte, se confunde en ella la ficción dramática con la ceremonia de protocolo cortesano. Todos actúan como actores sintiéndose observados y el ambiente del entorno forma un todo con personajes y público.
Sabemos mucho acerca de las condiciones en las cuáles se representó por primera vez La noche de San Juan. Según el propio Lope, fue estudiada y compuesta, todo junto, en apenas cinco días: los cinco días anteriores a la noche de San Juan de 1631. El Fénix de los Ingenios, patriarca ya de la nación teatral, respondió con este texto a un encargo concreto hecho por el conde-duque de Olivares; el motivo fue la celebración de una magnífica fiesta en el Prado, concretamente en los jardines de su cuñado, el conde de Monterrey, en honor del monarca. Al no ser el espacio de los dichos jardines tan holgado como pidiera la ocasión, se procedió al derribo de las tapias que los rodeaban y se invadió las posesiones del duque de Maqueda y de don Luis Méndez de Carrión, a la sazón vecinos del de Monterrey. Se construyó un cenador para alojar a la familia real, y otros dos a cada lado de éste, y nichos para amigos y parientes el conde-duque; el teatro fue adornado con faroles de cristal, y blasones y flores.
En la primera representación de la obra, don Juan, el primer galán, describe como será la fiesta que se celebrará esa noche: noche por llegar en la ficción y que transcurre en la realidad de la representación. El futuro de la ficción es el pasado de la realidad creándose por tanto un muy barroco juego de inversión temporal. Don Juan, el personaje de Lope, dice que Lope ha compuesto una obra que pretende ser retrato de esa misma noche. Como Velázquez, Lope se retrata a sí mismo junto a la familia real y demás concurrencia, todos ellos convertidos en personajes de la obra que están viendo representar. Trampantojo, efecto, artificio: es el mundo del Barroco, la apoteosis de la meta-teatralidad, un ideal semiótico, expresión de la naturaleza efímera y contingente de toda representación, que convierte a la función en flor de un día, de una noche, y la condena, en cierta medida, a la imposibilidad de ser representada en el futuro: nunca más se podrá repetir la noche de San Juan de 1631.
Afortunadamente, a Lope le siguen interesando más los misterios del comportamiento humano que los juegos de espejos y compone, en torno al efecto, una gran pequeña comedia. Hay espejos sí, en los paralelismos de la estructura, ya que tenemos dos damas y dos enamorados, y dos hermanos que a la vez son dos pretendientes, y todos ellos se relacionan mediante una matemática aprendida de algún autor más joven, el que será verdadero monarca de la fiesta teatral barroca, aunque no con sus comedias de capa y espada. Calderón ha de encontrar su forma y la chispa del amor se resiste a la matemática perfecta. Amor y perfección no suelen llevarse bien. De nuevo, en esta pieza, Lope es capaz de hacernos vislumbrar el misterio y la efervescencia del amor; en este momento de su vida, teñidos por la melancolía de lo que pudo ser y no fue. Es imposible transitar una vida y la contraria: vivir es decidir. La noche de San Juan es una historia de fiesta y diversión, pero sobre todo, el viaje iniciático de unos personajes hacia su destino.
LOPE DE VEGA:
Nació en Madrid, en 1562, en el seno de una familia humilde. En 1579 fue desterrado por haber escrito unas sátiras contra la que había sido su amante y contra la familia de esta, Elena Osorio (Zaida y Filis en sus poemas). Más tarde, rapta, con su consentimiento, a la que se convertirá en su primera esposa, la Belisa de sus composiciones, Isabel de Urbina, con la que se instala en Valencia. Allí se fragua la comedia nueva, en la que confluyen la tradición valenciana y el talento de El Fénix y que culminará en obras como El caballero de Olmedo, Fuenteovejuna, El perro del hortelano, Peribáñez y el comendador de Ocaña, El amor enamorado, La dama boba, El mejor alcalde, el rey…
Tras enviudar, vuelve a casarse con Juana de Guardo, pero mantiene al mismo tiempo relaciones con la actriz Micaela Luján, su Camila Lucinda. Vivirá en Madrid desde el año 1610. La muerte de su esposa y de su hijo Carlos Félix le sume en una profunda crisis y Lope, arrepentido de su propensión “al natural” amor- como él mismo decía- se ordena sacerdote en 1614. Sin embargo, dos años más tarde se vuelve a enamorar, esta vez de la joven Marta de Nevares (Marcia Leonarda o Amarilis en sus versos), que morirá pronto, loca y ciega. Las desgracias se suceden en el seno familiar: Lopito muere sirviendo en el ejército, su hija predilecta, Marcela, profesará en las Trinitarias, Antonia Clara se fuga con su amante… Estos últimos años, los del ciclo de senectute, hasta su muerte en 1635, son enormemente fructíferos; de su pluma sale la magnífica tragedia El castigo sin venganza y la fresca comedia Las bizarrías de Belisa.
Lope de Vega destacó por su vitalismo y simpatía, que contrastaba con un carácter envidioso y servil. Es obligado hablar de su capacidad creativa, que le llevó a cultivar todos los géneros literarios, además del teatro, la lírica (Rimas, Rimas sacras, Rimas de Tomé de Burguillos…), la épica (La hermosura de Angélica, La Jerusalén Conquistada…), novelas pastoriles como La Arcadia o de aventuras (El peregrino de su patria)… Aunque su talento no le permitió obtener los favores de la corte, que no veía con buenos ojos las irregularidades de su vida, el legado de su pluma le ha concedido los honores que merecía.





Escribe un comentario