Cuando se sirve el último banquete

•julio 17, 2011 • Dejar un comentario

MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL DE TARQUINIA.

El Museo Arqueológico Nacional de Tarquinia fue Inaugurado en el año 1924, estableciéndose la sede en el Palacio Vitelleschi.

El Palacio se mandó construir entre 1436 y 1439 por el cardenal Giovanni Vitelleschi -uno de los más ilustres ciudadanos de Corneto, la Tarquinia medieval- bajo el pontificado de Eugenio IV.

Pier Giovanni Sacchi, junto con Vitelleschi fue encargado de presidir la construcción. El Palacio se erigió sobre una serie de estructuras pre-existentes de época medieval, entre los siglos XII y XIV, una casa/torre fortificada y una serie de estancias a lo largo de un callejón correspondiente al pasillo que se abre en la parte posterior del patio. Esto podría ser la explicación tanto de la irregularidad del proyecto como de su rapidez en ejecutarse.

Tarquinia - Palazzo Vitelleschi

El palacio, uno de los más importantes monumentos de principios del Renacimiento en el Lacio, imita la tipología de una vivienda noble florentina: tres pisos dispuestos alrededor de un patio interior, la planta baja para los servicios, el primer piso para los invitados, y el segundo piso para la vida privada de los propietarios. En este último piso se situaba también la Capilla Palatina y la habitación-estudio del Cardenal. El patio, con forma cuadrangular y con un pozo de mármol en el centro para retirar agua de una gran cisterna subterránea, está rodeado en tres de sus lados por estancias con logias y columnatas, mientras que el cuarto lado está cerrado con un gran muro.

Por voluntad del cliente y del proyectista, coexisten en el edificio motivos Renacentistas y Góticos: portales y aberturas de gusto clásico se encuentran en puertas, ventanas de dos luces, y ventanas de tres luces al estilo gótico-catalán. El empleo de distintos materiales -piedra caliza para las fachadas, piedra nenfro (especie de toba volcánica gris oscura poco resistente típica del Alto Lazio) y mármol para los elementos decorativos, granito para las columnas, etc… – confieren al conjunto un carácter pictórico. De la rica decoración pintada que embellecía las estancias del palacio, se han conservado pequeños fragmentos en algunas habitaciones del primer piso y la decoración intacta del estudio del Cardenal en el segundo piso, que presenta frescos con la historia de Lucretia Romana, alternados con alegorías de las Virtudes. Esta obra, según Federico Zeri, fue realizada por un artista anónimo del siglo XV que denominó “pintor de Corneto”.

Museo Arqueológico Nacional de Tarquinia 03

A la muerte del cardenal, el palacio fue utilizado como alojamiento de los Pontífices en sus estancias en Corneto. Posteriormente pasó a manos de la familia aristocrática Soderini, y en el año 1900 se convirtió en propiedad del Ayuntamiento de Tarquinia.

Visita de Emanuele III y Elena de Savoya al Palacio Vitelleschi (17 mayo 1905)

En 1916 el Ayuntamiento lo donó al Estado para ser utilizado como un museo arqueológico. Fue inaugurado en 1924 con la fusión de dos colecciones históricas del siglo XIX: La Colección de la Ciudad y las colecciones privadas de los Condes Bruschi-Falgari. El museo se ha ido enriqueciendo con adquisiciones de objetos encontrados durante las excavaciones que se llevaron a cabo dentro de la zona de la antigua ciudad etrusca y con su gran y rica necrópolis.

La colección comprende material del periodo arcaico y clásico, esculturas funerarias del periodo helenístico, vasijas encontradas en la necrópolis, objetos votivos pertenecientes a los santuarios de la ciudad, y un famoso panel en altorrelieve de dos caballos alados pertenecientes al Templo Ara della Regina.

Museo Arqueológico Nacional de Tarquinia 02

. La ciudad etrusca de Tarquinia.

“… Tarquinia… la Reina de Maremma, coronada con una tiara de numerosas torres… A la derecha, separada por un profundo valle y el afluente San Savino, se encuentra la antigua Tarquinii, donde una vez se levantaron templos y palacios fastuosos. Aquí estaba la ciudad de los vivos; la ciudad de los muertos, con sus sepulcros, cerca de la moderna ciudad.” G. Dennis “The Cities and Cemeteries of Etruria”, 1883. 

Mapa Etruria

La ciudad etrusca de Tarquinia (en etrusco Tarch(u)na, y en latín Tarquinii), estaba a unos 100 km. de Roma, dominando estratégicamente el valle del río Marta, que discurre desde el Lago Bolsena hasta el mar. El cerro donde se encontraba la antigua ciudad, conocido hoy con e l nombre de “Pian di Civita”, era la confluencia de dos afluentes del Marta: al norte el Albucci, y al sur el San Savino. A 6 kilómetros de la ciudad, esta zona se encuentra separada de la costa por las cadenas montañosas de los Monterozzi, lugar donde se dispuso la principal necrópolis de la ciudad, y en cuyo lado oriental se situó la ciudad medieval (Corneto) y la ciudad moderna.

Mapa Etruria - Ciudad Tarquinia

Debido a la total pérdida de escritos historiográficos de los Etruscos, sólo se dispone de pequeños restos fragmentarios  algunas citas de historiadores griegos y romanos, llenos de lagunas. Sin embargo, éstos son suficientes para demostrar que la ciudad estaba considerada como una de las más importantes para los Etruscos.

Tarquinia fue, de hecho, fundado por el heróe Tarchon -de quien toma su nombre- el hijo o hermano del rey lidio Tirreno que, según la leyenda, condujo a los Etruscos de la lejana Lidia hasta Italia. Posteriormente se atribuyó a Tarquinia el origen del arúspice, práctica adivinatoria basada en la observación de las vísceras de los animales sacrificados y que era enseñada a los hijos de los príncipes Etruscos. Finalmente, también procedía de Tarquinia la dinastía de los Tarquinii, que reinó en Roma a finales del siglo VII y el siglo VI a. C.

monterozzi_canina

La ciudad, desde la fase inicial de su formación (edad del hierro, siglo IX-VIII a. C.) mostró un gran predominio económico y cultural respecto a las asentamientos vecinos. La aristocracia local se estableció definitivamente a lo largo del siglo VII a. C., tal y como atestiguan la monumentalidad de los sepulcros, de las tumbas y la riqueza de los ajuares funerarios. Durante el siglo siguiente (siglo VI a. C.), Tarquinia alcanzó su mayor esplendor, documentado con la proliferación de las tumbas pintadas en la necrópolis de Monterozzi. En Gravisca, una de las ciudades portuarias, se acercaron mercaderes extranjeros procedentes de todo el Mediterráneo para ofrecer sus preciadas mercancías a la rica aristocracia local. A partir de mediados del siglo V a. C., dificultades sociales, políticas y económicas trajeron a la ciudad un breve periodo de recesión, pero a finales de ese mismo siglo, Tarquinia fue de nuevo protagonista de un fuerte proceso de renacimiento y asumió el liderazgo de la confederación de las ciudades etruscas en defensa de una doble amenaza: los pueblos celtas del norte, y de la creciente potencia romana del Sur.

A mediados del siglo IV a. C., se inició el definitivo declive: en el año 358 a. C. se produjo el primer encuentro armado con Roma. Tras diversos periodos  de guerras y treguas, a lo largo del siglo III a. C. Tarquinia cayó definitivamente bajo el poder Romano. Tras el año 90 a. C. Tarquinia, al igual que las demás ciudades-estado etruscas, recibió el derecho de ciudadanía romana, y perdió la autonomía política. A lo largo de los siglos, la ciudad fue despoblada gradualmente, trasladándose a Corneto, en los cercanos cerros de Monterozzi.

. Las moradas de los difuntos.

La arquitectura funeraria está condicionada en primer lugar por el ritual fúnebre utilizado, es decir, si el difunto va a ser incinerado o enterrado, pero también por las diversas creencias religiosas y por las exigencias sociales. En Tarquinia, en el momento de la formación de la ciudad (siglo X-VIII a. C., el llamado periodo “villanoviano”) el uso exclusivo de la incineración conllevó la utilización de las tumbas de pozo, que consisten en un agujero excavado en la roca o en la tierra y en cuyo interior se depositaban la urna cineraria con las cenizas del difunto y los objetos del ajuar funerario.

A partir del siglo IX a. C, junto al rito de la cremación se establece el rito del enterramiento, haciendo aparecer las tumbas de fosa,  en las que el cuerpo del difunto, ataviado y provisto de todos los adornos personales, era depositado junto con todos los objetos que constituían su ajuar funerario. Las fosas, excavadas en la tierra o en la roca, estaban a menudo cubiertas por grandes bloques de piedra.

A lo largo del siglo VIII a. C. Tarquinia era ya una gran ciudad cercana al mar y expuesta a las novedades y a las influencias exteriores, gracias a los contactos culturales y comerciales con los griegos y con otros pueblos del Mediterráneo oriental: el rito funerario de esta época es casi exclusivamente el enterramiento, apareciendo las primeras tumbas de cámaras, destinadas al enterramiento de los distintos componentes de la familia aristocrática, señalizadas en la superficie por unos imponentes túmulos inspirados en las culturas orientales. En Tarquinia, las cámaras más antiguas se caracterizan por el perfil ojival de las paredes y presentan el techo surcado por una hendidura longitudinal sellada por pesados bloques de piedra. A la cámara subterránea se accedía a través de un amplio vestíbulo al aire libre, a veces provisto de una escalinata articulada, que constituía una especie de embrionario teatro para las ceremonias y los juegos celebrados para los funerales. Este es el caso del Túmulo dell’Infernaccio.

Tarquinia - Tumba dell'Infernaccio

. La tumba de los Versna.

En el año 1980 se excavó una tumba de cámara “ojival” (tumba nº6118) en la necrópolis de Monterozzi, no muy lejos de la famosa tumba de los Augurios.

El sepulcro, de la época del último cuarto del siglo VII a. C., pertenecía a la familia de los Versna, como está documentado en la inscripción esculpida en las estelas de la piedra encontrada en el vestíbulo al aire libre que precede a la cámara funeraria. En la primera línea (la segunda es de lectura incierta) se lee: mi versna, es decir, yo (la tumba) pertenezco a los Versna.

El sepulcro ya fue expoliado, y el techo se derrumbó, por lo que la mayoría de los objetos del ajuar (precisamente los más preciados), fueron robados, y todo lo que quedaba no se encontraba en la posición original.

La cámara funeraria fue excavada en el banco calcáreo y la puerta fue sellada con grandes bloques de piedra de Nenfro. En la esquina de la pared de la izquierda y la pared del fondo, se aprovechó la roca para crear un resalto que estaba destinado a recoger los restos del difunto. A la derecha, una cama construida con bloques de piedra de Nenfro y con laterales finamente moldeadas, probablemente fueron utilizados -por comparación con otras sepulturas- como “mesa de ofertas”.

Tarquinia -Tumba de Versna

En el sepulcro estaba sepultado un hombre entre 20 y 40 años cuyos pocos restos se encontraron en la tierra entre los objetos del ajuar, debido a la violación de la tumba. Los objetos encontrados han sido dos lanzas de hierro, restos de un carro de guerra de dos ruedas y arreos de los caballos, que indican el carácter guerrero del difunto.

La presencia de un segundo enterramiento, de una mujer, está documentado por objetos propios del mundo femenino: fusayolas de pasta vítrea, pequeñas conchas horadadas para crear un collar y un píxide  (vaso de tocador) de importación corintia. La completa falta de restos humanos y el hallazgo sobre el pavimento de fragmentos de un vaso de bronce – a menudo utilizado como urna cineraria – ha hecho pensar que tal vez la mujer fue incinerada.

El rango de los dos difuntos está subrayado por la presencia de vajillas de importación griega y por el rico servicio del banquete -costumbre que los aristócratas etruscos tomaron prestado de culturas orientales-: grandes ollas de color rojo destinadas a contener la mezcla de agua y vino; numerosas jarras para verter los líquidos, buccheros en arcilla clara y pintadas; numerosos vasos para beber, cálices y kantharus.

Para las reservas alimentarias estaban destinados a su vez una gran tinaja de color rojo y siete ánforas (para el vino y el aceite) de arcilla clara y pintada, dispersas por el pavimento.

Los pequeños ungüentarios testimonian la predilección de los aristócratas etruscos por las esencias perfumadas.

. La escultura funeraria arcaica.

Halladas en un gran número en las necrópolis de Tarquinia, pero nunca en su posición original, los bloques de piedra de Nenfro (piedra volcánica de color gris) se caracterizan por una serie de trazos esculpidos que forman un motivo “escalado”, alternados con motivos decorativos esculpidos en bajorrelieve, consistentes generalmente en bandas verticales de metopas figuradas. a veces en altorrelieve, otras en bajorrelieve formaban un friso continuo. la decoración debía estar completada con la aplicación de una viva coloración  con efectos cromáticos algo violentos.

Las tiendas artesanales de Tarquinia produjeron esta clase de monumentos durante más de un siglo a partir de la mitad del siglo VII a. C.

No existe ninguna certeza sobre su función, aunque no debía ser necesaramiente la misma para todas, como parece deducirse de la diferencia de dimensiones entre los ejemplares. Sin embargo, parece que es clara su vinculación con la arquitectura funeraria: probablemente constituyesen las puertas de las cámaras sepulcrales, o quizás bloques de cobertura puestas para sellar las hendiduras longitudinales abiertas sobre los techos de las tumbas “ojivales”. También se ha supuesto, basándose en la inclinación de algunos ejemplares encontrados insertos en la estructura de algunos túmulos, que servían de escaleras para subir a los propios túmulos. Para algunas piedras parece convincente la hipótesis de que funcionasen como coronación ornamental del “dromos” (pasillo de acceso a la cámara funeraria), y que con el tiempo sirviesen para contener el terraplén del túmulo; algunos ejemplares -puestos en obra unos sobre otros- quizás formaban parte de las enormes paredes verticales, una especie de fondo monumental para la decoración de la pared al final del dromos, sobre la puerta de entrada o precisamente para ocultarla. Las metopas están decoradas con bajorrelieve, con un rico repertorio figurado de animales y antropomorfo, que constituye una síntesis de las creencias etruscas sobre el mundo de la muerte y la suerte de los difuntos. La función funeraria de los monumentos constituye la clave para interpretar las imágenes: fieras y seres monstruosos que aluden a las criaturas amenazadoras que pueblan el mundo de ultratumba, mientras las escenas de carácter narrativo -con frecuentes referencias a la mitología del mundo homérico- son asimismo metáforas del valor y del coraje del difunto, de su ilustre ascendencia y de la muerte heroica que les garantiza la salvación en el mundo del más allá.

Tarquinia - Metopas

La organización de los elementos decorativos con el motivo de “escala” alternado con bandas verticales de metopas figuradas es comprensible si se reconoce en los relieves la transposición en piedra de prototipos de madera “a tambor” -quizás destinado al cerramiento temporal de la cámara sepulcral durante las ceremonias fúnebres, en espera del cerramiento definitivo.

- La escultura de bulto redondo.

Animales feroces y monstruosos  seres fantásticos en piedra esculpidos con la técnica de bulto redondo, adornaban los túmulos monumentales que señalaban en superficie los sepulcros de los príncipes etruscos o, pinturas, decoraban las paredes de sus cámaras funerarias. Éstos evocaban los amenazadores seres que poblaban el mundo ultratumba y que acompañaban -según las más antiguas creencias religiosas etruscas- al difunto en el peligroso y largo viaje hacia el más allá. 

En Tarquinia -respecto a otros centros etruscos- la estatuaria funeraria de época arcaica aparece como un fenómeno extraño y está documentado sólo por pocos ejemplares entre los cuales destaca el gran león procedente de la necrópolis de Poggio Gallinaro.

Tarquinia - León sentado (siglo V aC)

- León. Piedra de Nenfro. Pequeño león sentado. Melena compuesta de pequeños mechones en llama. Siglo V a. C. (?). Procedencia: Imprecisa.

Tarquinia - León con fauces abiertas (Siglo VI aC) 02  Tarquinia - León con fauces abiertas (Siglo VI aC) 01

- León sentado con fauces abiertas rugiendo. Melena formada por largos mechones ondulados. Finales siglo VII a. C., inicios siglo VI a. C. Procedencia: Necrópolis de Poggio Gallinaro.

. Los sarcófagos de Tarquinia.

A lo largo del siglo IV a. C. se difunde en Etruria el uso de enterrar los difuntos en sarcófagos. Éste, transmite a la posteridad el recuerdo del difunto y conlleva por tanto una gran importancia ideológica.

En los vastos hipogeos helenísticos que acogían los restos de los miembros de un mismo clan, a menudo pertenecientes a distintas generaciones, el sarcófago asegura a los difuntos la posibilidad de tener un monumento funerario particular, destinado a satisfacer la necesidad de caracterizar los enterramientos individuales en los más grandes sepulcros colectivos.

Los talleres artesanales de Tarquinia, para satisfacer la creciente demanda de la ciudad y de los centros habitados del territorio, estuvieron particularmente activos en la elaboración y producción de este tipo de monumento.

La importación de Grecia de algunos ejemplares en mármol de las islas egeas, -entre los que destaca los célebres sarcófagos “de las Amazonas” y “del Sacerdote”- promovió inicialmente, a partir de la mitad del siglo IV a. C., una producción de imitación en piedra calcárea o en travertino, realizada por trabajadores fuertemente helenizados y destinados a la élite de la sociedad de Tarquinia. Junto a estos obras de lujo que se aproximaban mucho al modelo original, pronto aparece una producción menos costosa realizada en piedra local (generalmente del gris nenfro de origen volcánico), que va a tener una gran difusión.

En los ejemplares más antiguos (segunda mitad del siglo IV a. C.), aparece una tapa con techo a dos aguas (es decir, de “tipo arquitectónico”), sobre el cual, a menudo está esculpida la figura del difunto y que eran generalmente colocados en el centro de la cámara funeraria. El sarcófago estaba decorado con pinturas o relieves en sus cuatro lados. El difunto esculpido sobre la tapa, aparece representado completamente tumbado, en una posición que quizás recordase a la exposición del cuerpo (prothesis) en los días en los que se desarrollaban las ceremonias fúnebres que precedían el acto de enterramiento. En algunos ejemplares, la tapa era sustituida por un bloque de piedra que en los lados cortos acababan con frontispicios o cornisas parecidas a las de las tapas con dos aguas.

Hacia finales del siglo, la escultura del difunto adopta una postura semi-tumbada, destinada a permanecer durante toda la época helenística: las figuras yacen ahora sobre un lado, parcialmente incorporada y con la cabeza apoyada sobre el brazo izquierdo, en una actitud que aludía a la posición del comensal sobre el lecho o Kline. Con ello también se hacía alusión a la tradición del banquete, símbolo, hasta la época arcaica, del poder aristocrático.

. Los sarcófagos más antiguos de Tarquinia.

Los sarcófagos más significativos de la más antigua producción artesanal de Tarquinia proceden de las tumbas exploradas entre 1870 y 1880, durante las excavaciones promovidas por el Municipio Corneto-Tarquinia en la necrópolis de Monterozzi. En total, se consiguieron recuperar cuatro importantes sarcófagos de este periodo inicial.

Un sarcófago, de tipo arquitectónico, presenta en sus cuatro lados una decoración, que lamentablemente se ha perdido casi en su totalidad. Según la documentación realizada durante las excavaciones, consistían en escenas de caza de color crema sobre un fondo rojo. En la actualidad es posible distinguir sólo las figuras pintadas en los lados cortos, presentando un personaje entre dos animales -posiblemente un grifo y un tritón- y un jabalí entre dos jóvenes.

Tarquinia - Sarcófago

Los otros 3 ejemplares presentan, esculpida sobre la tapa, la figura tumbada del difunto. Sólo de un sarcófago se conoce el nombre del difunto en el que estaba enterrado: Larth Verstarcnies, muerto a la edad de 34 años, como indicaba la inscripción pintada sobre la pared del sepulcro en el que el monumento fue encontrado. La noble familia de Vast – probablemente propietaria también de la célebre tumba pintada del Cardenal- sobrevivió todavía hasta el siglo I d. C. De hecho son conocidas (gracias a Plinio el Joven) los acontecimientos políticos de T. Vestricius Spurinna, senador de rango consular que vivió entre el 24 y el 105 d. C., descendiente de Verstarcnies por parte de padre, mientras que por parte materna procedía de otra ilustre familia de Tarquinia, los Spurinna.

Tarquinia - Sarcófago de Larth Verstarcnies

- Sarcófago de Larth Verstarcnies. Piedra nenfro. Sobre la tapa está esculpido extendido el anciano difunto, coronado y con una pátera en la mano izquierda. Aparece decorado con un friso de animales entre dos figuras femeninas aladas que empuñan serpientes. Figuras análogas flanquean las parejas de esfinges esculpidas en los lados cortos. Segunda mitad del siglo IV a. C. 

Estos tres sarcófagos presentan un mismo motivo de decoración en los lados largos, un friso esculpido con animales. Los orígenes de este repertorio figurativo tienen un origen lejano, procedente de Rusia Meridional, entró a formar parte del patrimonio cultural de Grecia hacia principios del siglo IV a. C., transmitiéndose a todo el mundo helenístico. Entre las ciudades griegas de la Italia meridional se encontraba Tarento que acogieron a muchos artistas griegos que transmitieron su arte a Etruria.

Tarquinia - Sarcófago Masculino

- Tapa de sarcófago masculino. Nenfro. Sobre la tapa se representa al difunto tumbado, envuelto en el sudario, y portando la pátera en la mano derecha, utilizada para realizar el acto ritual de la libación. La complexión se caracteriza por el rendimiento macizo de la musculatura. Producido en la segunda mitad del siglo IV a. C. por un taller artesano activo probablemente en el interior de Tarquinia.

. Estatua funeraria femenina.

Una serie de esculturas ornamentales -bustos, estatuas, cipos, estelas, etc- se disponían junto a los sarcófagos como elementos decorativos de las tumbas de Tarquinia en la época helenística.

Uno de los ejemplos más interesantes de estas esculturas funerarias está formado por la estatua femenina encontrada en 1857 durante las excavaciones efectuadas en la necrópolis del Monterozzi en la localidad de Tipa Gretta, en los terrenos de la noble familia de Tarquinia de los condes Bruschi-Falgari.

Tarquinia - Estatua femenina

La estatua -que en la actualidad no posee cabeza- fue encontrada en el  pasillo de acceso (dromos) de una tumba, rota en diversos fragmentos, aunque se pudo recomponer por entero. La figura aparece apoyada sobre una base en la que estaba esculpida una inscripción actualmente perdida, pero que en aquella época aún había una parte legible. Colocada probablemente cercana a la entrada de la cámara funeraria, la estatua intentaba celebrar -en la suntuosidad de los adornos que simbolizaban la riqueza familiar- el personaje femenino para la cual la tumba había sido construida.

. Friso funerario.

En las últimos décadas del siglo pasado en la necrópolis de Monterozzi se encontraron los restos de un grandioso friso funerario. Se trata de una serie de bloques rectangulares de piedra calcárea, de espesor y longitud variable, que en su parte inferior presentan un listón grueso sobre el que se apoyan. Están esculpidos en altorrelieve, con personajes en una escala de 2/3 respecto a las proporciones reales, guerreros vestidos con la clámide y armados con lanzas y amazonas vestidas con una capa, y sólo en un caso con el típico traje consistente en una pequeña falda sostenida por tirantes cruzados sobre el pecho. Finalmente, sobre un fragmento se ha conservado una cabeza de un caballo. Parece tratarse de escenas relativas a una amazonomaquia o una batalla entre Griegos y orientales, con la mayor parte de los personajes retratados en actitud de reposo: apoyados sobre las lanzas o en pilares, con una pierna apoyada sobre un realce rocoso.

La creencia general de la procedencia de los fragmentos de un único sepulcro, ha hecho suponer que los bloques constituyeran un friso único perteneciente a un complejo monumental, hipótesis, por otra parte, no confirmada por otros elementos.

La costumbre de decorar las paredes interiores de las tumbas con escenas figurativas en relieve, documentada en época helenística en Tarquinia por célebres frisos como los de la tumba de la Mercareccia, por las dos figuras masculinas esculpidas en la tumba del Orco, o por los de la tumba de las Esculturas, ha hecho suponer por analogía que los bloques fuesen las paredes de un hipogeo, aunque en todo los casos anteriormente citados, el relieve está esculpido directamente sobre las paredes rocosas del sepulcro.

Según otra hipótesis, los bloques servirían para decorar el exterior de una tumba, como por ejemplo una de estructura rectangular, en forma de “dado”, construidas con el propósito de señalar en superficie la presencia del hipogeo, del que conocemos ejemplos en otros centros etruscos, peo que quizás también estuvo presente en Tarquinia.

Las esculturas, presentan ecos del arte griego de finales del siglo V a. C. y del IV a. C., cuyos reflejos están evidentes en la cultura figurativa etrusca de la segunda mitad del siglo IV a. C., época a la que se atribuye el friso.

Tarquinia - Friso monumental

. Estela con busto femenino.

La estela con cabeza femenina fue encontrada en abril de 1888 en la necrópolis de Monterozzi, en el “dromos” de una tumba situada en las cercanías del cementerio moderno. De la tumba sólo se pudieron recuperar algunos objetos del ajuar funerario puesto que ésta había sido saqueada con anterioridad. Entre éstos, destacan dos vasos (stamnoi) de figuras rojas producidos por artesanos de Tarquinia, y de finales del siglo IV a. C. De esta misma época debe atribuirse la construcción del sepulcro con la estela  que probablemente se situó sobre la puerta de entrada, encajada sobre las paredes o apoyada sobre una ménsula. La figura, esculpida en altorrelieve, representa la cabeza de la difunta, con un rico peinado que subraya el alto rango social: orejas adornadas con pendientes en forma de pirámides, y cuello con dos torques en espiral y un collar con frutos circulares y bellotas. Las joyas tiene correspondencia con ejemplares reales encontrados en tumbas de Tarquinia de la época helenística.

La imagen del difunto, representado como un héroe, tiene estrecha relación con la decoración pintada de la cerámica de la región de Apulia, confirmando la relación de ideologías y temas figurativos de Italia meridional, sobre todo de Tarento, tal y como se demuestra con la producción artística etrusca del primer helenismo.

Tarquinia - Estela con cabeza femenina

- La tumba de los Alvethna.

Excavada en el 1933 por el entonces director del Museo de Tarquinia, Pietro Romanelli, la tumba de los Alvethna estaba situada sobre las laderas meridionales de la necrópolis de Monterozzi, no muy lejos de la tumba denominada “de los Festones”. La cámara sepulcral, excavada bastamente en la roca, consistía en una estancia cuadrangular con el techo ligeramente a dos aguas. A lo largo de las paredes, apoyados sobre un banco, se disponían cinco sarcófagos; un sexto se encontraba en el centro, donde estaba sepultado el cabeza de familia, Larth Alvethna.

La tumba presentó indicios de haber sido saqueada previamente, por lo que se encontraron pocos objetos del ajuar: un plato y cuatro ungüentarios, dos de cerámica y dos de vidrio.

Sólo tres de los sarcófagos presentaban, esculpidas, las inscripciones funerarias, que constaban simplemente del nombre del difunto. Esto ha permitido, sin embargo, conocer el nombre de la familia aristocrática propietaria del sepulcro, los Alvethna, y de reconstruir la probable, aunque parcial, genealogía.

La tumba parece haber sido utilizada desde las últimas décadas del siglo IV a. C. (época en la que está fechado el sarcófago de Larth) hasta el siglo I d. C. como indican los objetos del ajuar.

Sólo el monumento fúnebre perteneciente al cabeza de familia, puesto enfáticamente en el centro del sepulcro y por tanto visible en sus cuatro lados, presenta una rica y compleja decoración. La tapa, en el que aparece representado Larth solemnemente tumbado, está adornado con pequeños frontones con cabezas humanas finamente esculpidos; una de las cabezas femeninas aparece adornada con ricas joyas según la moda de las últimas décadas del siglo IV a. C., y principios del siglo III a. C.

La decoración de la caja comprende un friso en relieve con animales en lucha que recorre el margen inferior de los lados largos, y con una escena pintada en la que aparece representada una batalla. Aunque el color ha desaparecido casi completamente aún se aprecian figuras de guerreros a caballo y armados con escudos.

- La tumba de Arnth Paipnas.

En el año 1876, en el sector oriental de la necrópolis de Monterozzi, en una pequeña tumba no lejos del sepulcro de los Partunu, se encontraron dos importantes monumentos fúnebres: el sarcófago con Cerbero y el cipo con cabeza humana de Arnth Paipnas. Los dos monumentos datan de los últimos años del siglo IV a. C.

. El cipo de Arnth Paipnas: El cipo representa el busto con barba de Arnth Paipnas Tite(s) (hijo de Tite), como indica la inscripción tallada sobre la base. Los cipos son elementos muy importantes porque, al igual que los sarcófagos, son el signo de la deposición individual en los grandes sepulcros colectivos de la época helenística. Éstos podían estar colocados tanto fuera como dentro de la tumba. El cipo de Arnth Paipnas puede ser considerado como un retrato tipológico de producción local, no exento de influencia griega. Esto demuestra la concepción, difundida en la Península Itálica, de que con sólo la cabeza basta para representar la figura entera.

Tarquinia - Cipo de Arnth Paipnas

. El sarcófago con Cerbero: La tapa del sepulcro, con forma de techo, está decorado con animales de bulto redondo: en el centro está Cerbero, el monstruo que custodia el Hades, representado cono un perro de tres cabezas. En las cuatro esquinas aparecen leones acostados, con una cabeza de carnero entre sus patas anteriores. La caja está decorada en sus frentes con un friso en relieve que representa escenas de caza, articulados en diferentes grupos con guerreros y amazonas en lucha con felinos y grifos. El tema de la caza es una clara referencia a la muerte, entendida como fuerza violenta que agrede al hombre y le arrebata la vida. Es posible que el grupo con guerrero y grifo aluda al mito de los Arimaspos, población legendaria que los griegos situaban en el fabuloso oriente, perennemente en lucha con los Grifos para apropiarse de los tesoros que éstos custodiaban. De específico contenido funerario es sin embargo la escena esculpida en uno de los laterales del sarcófago, con dos demonios enfrentados: a la derecha Caronte armado con un martillo en el momento en el que apresa el difunto representado como un pequeño cuerpo exánime, y a la izquierda el demonio semi-humano etrusco de la muerte, Tuchulcha.

Tarquinia - Sarcófago con Cerbero

- Sarcófago con cervatillo.

En 1875, en un sepulcro de la necrópolis de Monterozzi, se encontró el sarcófago de un refinado personaje anónimo. En éste aparece representado el difunto en la tapa, con la cabeza elevada y apoyada sobre la mano izquierda. La mano derecha, extendida a un lado, sostiene una patera de la que bebe un gracioso cervatillo, motivo que se dispone en otros sarcófagos de Tarquinia.

El rostro del difunto presenta detalles como arrugas, asimetrías, etc… La caja, decorada en todos sus lados con frisos en relieve, está embellecida en las esquinas con columnas escalonadas con capiteles de tipo eólico-etrusco. Los frisos esculpidos en los frentes representan contenido mitológico: episodios tratados en la Iliada, en el frente principal y una amazonomaquia en el frente posterior. En los laterales aparecen guerreros sobre cuádrigas. En el tratamiento de las figuras, separadas unas de otras y con predilección por ropajes en movimiento, es clara la referencia a los modelos clásicos del mundo griego. El monumento puede datarse en los últimos años del siglo IV a. C.

Museo Tarquinia - Sarcófago con cervatillo

- Tumba de los Partunu.

Las excavaciones promovidas a partir de 1874 en la necrópolis de Monterozzi por iniciativa de Luigi Dasti, permitieron el descubrimiento el 21 de enero de 1876 de una tumba de época helenística perteneciente a una familia de nobles, los Partunu. Esta tumba estaba formada por una sola cámara excavada en la roca con un banco corrido a lo largo de las paredes.

La tumba, que ya había sido saqueada previamente, presentaba catorce sarcófagos y una urna cineraria. Algunos monumentos se encontraba en su posición original, aunque otros fueron movidos para obtener objetos de particular interés para los saqueadores.

Tres sarcófagos se distinguen del resto porque fueron esculpidos en mármol griego o en piedra caliza blanca, y no en nenfro, la piedra más común de esta localidad. En éstos estaban enterrados el cabeza de familia y fundador de la tumba, Laris Partunu, su hijo Velthur y su nieto (Laris?). El propio Dasti nombró a estos sarcófagos, basándose en los trazos de los difuntos esculpidos en las tapas, como el Sarcófago del Sacerdote, el Sarcófago del Magnate y el Sarcófago del Obeso, respectivamente.

Las inscripciones que aparecen en algunas de las cajas informan que los Partunu estaban emparentados con otras familias nobles de Tarquinia -directamente con los Cucinie, los Satine y los Spantu, e indirectamente con los Spurina- lo que ha permitido reconstruir al menos una parte del árbol genealógico de la familia.

Tarquinia - Tumba Partunu

. Sarcófago del Sacerdote. Mitad del siglo IV a. C.: Esculpido en un bloque de mármol griego de la isla de Paro, el sarcófago contenía los restos de Laris Partunu, cabeza de la familia y fundador de la tumba. El nombre, ya perdido, estaba pintado cerca de la cabeza del difunto, que está representado acostado sobre la tapa del sarcófago, vestido con un largo hábito y con una copa en la mano izquierda. Del análisis de los restos del cráneo que se han encontrado en el sarcófago se sabe que Laris murió en una edad comprendida entre los 55 y los 60 años.

El sarcófago esculpido en Grecia y destinado al mercado cartaginés -como demuestra el hallazgo de ejemplares parecidos en la necrópolis de esta ciudad- acabó sin embargo en Etruria donde un artesano local pintó las paredes de la caja con escenas de inspiración mitológica.

En el lado anterior y encuadrado por un grupo de Griegos y de Amazonas en lucha, está representado el episodio homérico en el que Aquiles sacrifica un grupo de prisioneros troyanos para vengarse de la muerte de su amigo Patroclo. El mismo Aquiles aparece pintado en el centro en el momento en el que va a golpear a un troyano sentado en tierra con las manos atadas a la espalda, y desnudo, al igual que sus otros compañeros. A la izquierda, la sombra de Patroclo observa la escena, con el pecho vendado y un cetro en la mano derecha.

Le siguen un viejo troyano atado, sostenido por un joven guerrero griego y por Chamun, el demonio etrusco de la muerte. A las espaldas del prisionero sacrificado por Aquiles se sitúa un personaje atado con barba y largos cabellos rubios, que tal vez representase a Agamenón, y a su derecha Áyax el Grande (Telamonio) y Áyax el Menor (Oileo), con dos prisioneros.

La escena del sacrificio de los prisioneros troyanos encontró en Etruria particular fortuna y fue pintada sobre vasos y paredes de tumbas, esculpida sobre sarcófagos, grabada en cistas de bronce. El modelo original griego que inspiró todas estas representaciones -quizás una pintura famosa- fue modificado localmente según las diversas exigencias de quien lo encargaba. El pintor de Tarquinia se limitó a añadir el demonio del más allá para subrayar la función funeraria del monumento.

El episodio mitológico está cargado de particular significado político y tal vez quisiera recordar la matanza de 307 prisioneros romanos, ocurrida -según está documentado por fuentes antiguas- en el foro de Tarquinia durante el primer encuentro armado con Roma en el año 357 a. C. Los Etruscos son comparados con los Griegos vencedores, mientras que los Romanos están representados por los Troyanos derrotados.

Sobre las otras caras del sarcófago está representada la mítica lucha entre los Griegos y Amazonas, con figuras infernales que aferran por la espalda a los guerreros griegos heridos o moribundos.

Museo Tarquinia - Tumba del Sacerdote

. Sarcófago del Magnate. Último cuarto del siglo IV a. C.: El monumento constituye uno de los mejores productos de los talleres artesanales de Tarquinia. El artista, en el uso de la piedra caliza blanca, está ciertamente inspirado en los sarcófagos importados esculpidos en el apreciado mármol griego, y del cual un excelente ejemplo era el sarcófago del “Sacerdote”.

Sobre la tapa, está representado en un extremo la cabeza de Acheloo (divinidad fluvial) entre dos esfinges y con un busto femenino entre dos leones. El difunto aparece acostado y participando de un banquete con una patera para las libaciones en la mano derecha.

La caja, cuya forma imita a ejemplares de madera, está decorada con un bajorrelieve con escenas mitológicas: en el lado principal y en los lateras está esculpida la lucha entre los Griegos y las Amazonas (Amazonomaquia), y en el lado posterior una lucha entre los Lápitas y los Centauros (Centauromaquia) con la presencia de personajes infernales no pertenecientes al mito griego.

La inscripción fúnebre informa que el difunto, Velthur Partunu, hijo de Laris (el “Sacerdote”), ocupó el cargo de suprema magistratura ciudadana.

Museo Tarquinia - Sarcófago del Magnate

. Sarcófago del Obeso. Principios del siglo III a. C.: Debido a la falta de conservación de la inscripción fúnebre (cuyos trazos rasgados son aún visibles en el lado anterior de la caja), se ignora a quién pertenecía el personaje enterrado en el sarcófago. Sin embargo, por motivos de orden cronológico, es posible que se tratase de un hijo de Velthur (el “Magnate”), y que por tanto tuviese -según la costumbre etrusca- el mismo nombre que el abuelo: Laris.

El difunto yace con un manto sobre la tapa del sarcófago: aparece representado como un hombre anciano y obeso, con la cabeza enmarcada por una espesa cabellera y apoyada sobre la mano izquierda. El rostro está caracterizado por ojos profundos y por una gran nariz aguileña. Es posible que el artista haya querido subrayar la pronunciada obesidad del personaje para crear casi un símbolo de opulencia y del lujo de la clase aristocrática a la cual el difunto se complace de pertenecer.

Tarquinia - Sarcófago del Obeso

- Tumba del Cavalluccio.

. El ajuar funerario: La tumba acogía, como  queda testimoniado por los diversos sarcófagos que se encontraron, los restos de numerosos miembros de la familia aristocrática de los Camna.

Según la costumbre etrusca, los difuntos eran enterrados con sus mejores vestidos y con todos los objetos de adorno o accesorios del hábito, a menudo realizados en materiales preciosos. El ajuar comprendía además, de utensilios y vajillas, que se correspondían -tanto por su número como por su calidad- con el rango social del difunto. También se disponían ofertas alimentarias que servían al difunto como provisión para el largo viaje al más allá.

Sin embargo, no se han conservado muchos objetos de la tumba del Cavalluccio ya que ésta resultó haber sido abundantemente saqueada. Poquísimos objetos se conservaron en su posición original, librándose del expolio de los saqueadores o voluntariamente abandonados porque no tenían mucho valor.

Se recuperaron sólo algunos vasos pertenecientes al periodo comprendido entre el siglo IV al II a. C. , como platillos y cuencos barnizados de negro, un ungüentario, jarras sin decoración cromática y tres ánforas de transporte del tipo c.d. “greco-itálico” (de dos sólo se han conservado el cuello que presenta marcas y letras pintadas, mientras que de la tercera, prácticamente íntegra, presentaba la inscripción m.vel.m./z.s, pintada en el cuello y que quizás fuese una abreviatura de una fórmula onomástica). Además se han conservado también algunos bronces, entre los cuales destaca una jarra y una asa con la cabeza de un cordero, y fragmentos de marfil y monedas.

. Las inscripciones: La excavación de la tumba del Cavalluccio, localizada en setiembre de 1953 por un hundimiento del terreno causado por abundantes lluvias, resultó particularmente difícil. La cámara sepulcral, se presentó casi en su totalidad cubierta por tierra y bloques de roca desmoronados del techo que, por la profunda hendidura, estaba sujeto a peligrosos hundimientos.

Además de los sarcófagos y de los pocos objetos del ajuar funerario, se encontró un cipo funerario en nenfro, encontrado cerca de la entrada de la cámara, y con la fórmula onomástica esculpida: Larv Plecuśa, donde, junto al nombre individual masculino “Larth”, aparece el apellido Plecu, que permite identificar una rama de la familia Camna.

Tras algunos meses del hallazgo de la Tumba del Cavalluccio fue encontrado en las inmediaciones un segundo sepulcro, ya totalmente saqueado, pero en el que se encontró un fragmento de caja de sarcófago con la inscripción Camnas Vel Larval, (Vel Camna hijo de Larth). Las inscripciones permitieron atribuir ambos sepulcros a la familia Camna y particularmente, la Tumba del Cavalluccio a la rama de los Camna que se relacionaba con el apellido Plecu.

Tarquinia -Tumba de Cavalluccio

. Los sarcófagos: Entre los años 1953 y 1954 se realizaron algunas excavaciones en el Poggio del Cavalluccio, descubriéndose dos hipogeos contiguos, pertenecientes ambos al periodo helenístico. Aunque ya fueron profanados en la antigüedad, se sabe sin embargo, gracias a las inscripciones sobre un cipo y sobre un fragmento de sarcófago, que ambos sepulcros pertenecieron a la noble familia de Tarquinia de Camna, ya conocida por otros epitafios inscritos en algunos sarcófagos encontrados en el mismo sitio a mitad del siglo XIX.

Una de las dos tumbas -conocida como la “Tumba del Cavalluccio”- consiste en una gran habitación con un techo sostenido por pilastras y con un banco corrido a lo largo de las paredes, pintadas con festones y lazos de colores. Del ajuar fúnebre se han conservado algunos objetos, junto con una treintena de sarcófagos. Algunos de éstos presentan decoración en relieve, mientras que otros solo presentan la caja lisa adornada con algunos trazos de decoración pintada.

La decoración en relieve de la caja varía desde sencillas imágenes simbólicas, como figuras de tritones y grifos, a escenas más complejas. Entre éstos, a excepción de un ejemplar con una lucha entre Etruscos y Galos-, el tema predominante es sobre el viaje del difunto al más allá, imaginado como un cortejo y con la intención de subrayar el elevado rango del muerto. Si se trata de difuntos de sexo masculino se evidencia los cargos públicos que los personajes consiguieron en vida en el ámbito del gobierno ciudadano. El muerto, a caballo o sobre un carro, se presenta ataviado como un alto magistrado, acompañado por músicos y asistido por un séquito de subalternos: los líctores  con un haz de ramas, magistrados, escribas con sus tablas, etc… Acompañando la procesión, para subrayar el carácter funerario, aparecen los demonios etruscos de la muerte: Charuo con el martillo para abrir las puertas del Hades, y Vanth, provisto de antorcha para iluminar el oscuro camino hacia el más allá.

En las tapas de los sarcófagos están esculpidas las figuras de los difuntos en posición de un banquete. La iniciación a los misterios dionisíacos debía ser una costumbre de la familia a juzgar por el rollo (una especie de libro) que sostienen entre sus manos algunos de éstos, y de la venda que ciñe la frente del difunto de un sarcófago, elementos atribuidos a tal religión cuya difusión en Etruria fue transmitida por mediación de la ciudad de la Magna Grecia.

Tarquinia - Sarcófagos Tumba Cavalluccio

. Necrópolis de Poggio del Cavalluccio: una serie de pequeños sepulcros suburbanos, de extensión menor respecto a la gran necrópolis de Monterozzi, circundaba la ciudad de Tarquinia. Uno de éstos, en uso desde época arcaica hasta la época helenística, estaba situado sobre Poggio del Cavalluccio, una pequeña elevación de forma alargada sobre el valle del río Marta donde al norte se situaba la antigua vía que conducía a Tuscania.

El sepulcro no ha sido investigado sistemáticamente, pero ha proporcionado a finales del siglo XIX una serie de ricas sepulturas, pertenecientes a época helenística, repleto de sarcófagos y cuyos ajuares funerarios, aunque las tumbas ya fueron saqueadas, contenían pendientes preciosos y lujosos objetos decorativos en bronce y marfil. Al menos, cuatro de estos sepulcros pertenecían a la noble familia de  los Camna, que evidentemente poseían las tierras de la zona, de las cuales obtenían su poder económico y que por tanto eligieron estos sepulcros para erigir sus propias tumbas.

- Tumba de los Pulena

La Tumba de los Pulena fue encontrada en la necrópolis de Tarquinia el 12 de noviembre de 1878. Tanto en el techo como en las paredes presentaba algunos restos de pinturas rojas con motivos vegetales. En el interior de la cámara sepulcral, estrechamente apilados, se encontraron veintiún sarcófagos, cuatro en piedra de nenfro y los otros en piedra calcárea local. Tan sólo dos de ellos aparecía la figura del difunto esculpida en la tapa del sarcófago y tan sólo en cuatro aparecía una inscripción fúnebre indicando el nombre del difunto, como el sarcófago de Laris, (también conocido como el Magistrado), y el de su hijo Velthur.

Tarquinia - Tumba de los Pulena

Los Pulena podían jactarse de tener un origen griego: el apellido del cabeza de familia, Creice, corresponde al término Craicos (Laris Pule “el griego”).

. Tumba del Magistrado. Segundo cuarto del siglo III a. C.: El difunto, Laris Pulena, aparece representado como un hombre imberbe de edad madura y expresivamente coronado. El rostro está caracterizado por un acentuado prognatismo frontal, grandes ojos hinchados y una pequeña nariz. Semi-incorporado sobre la tapa del sarcófago con el codo izquierdo apoyado sobre dos cojines, con las manos sostiene un gran rollo que muestra una larga inscripción. Se trata de la representación más significativa, en un monumento figurativo etrusco, de un libro, aquí en la forma de un rollo de papiro o de piel. Esto representa la condición privilegiada del difunto, iniciado en los misterios dionisíacos. Sobre la caja, en relieve, una escena de carácter infernal relativa a la llegada de Laris al más allá. La larga inscripción sobre el rollo es de difícil comprensión: el texto se inicia con la genealogía del difunto; después se señala su actividad de escritos de arúspices, y finalmente los cargos públicos que Laris ostentó en el gobierno de la ciudad de Tarquinia y también las funciones sacerdotales relacionadas con el culto de Pacha (Baco) y de Catha. 

Museo Tarquinia - Sarcófago del Magistrado

- Sarcófago de los Camna

Los cuatro monumentos funerarios pertenecientes -tal y como atestiguan los epitafios- a la familia noble de los Camna y la rama genealógica de los Camna-Plecu, pertenecieron a la colección privada de los condes Bruschi Falgari. Ya en el año 1860, el estudioso alemán Heinrich Brunn vio los sarcófagos “en la villa de la señora condesa Bruschi, casi una milla antes de llegar a Corneto, camino de Civitavecchi”, a excepción del sarcófago de Ramtha Apatrui que se encontraba “en otra villa de la misma condesa, un poco distante de la anterior”.

Los monumentos se descubrieron a mitad del siglo XIX por las excavaciones realizadas en Poggio Cavalluccio, entonces propiedad de la familia Bruschi. Posiblemente los sarcófagos de Ramtha Apatrui y de su hijo, miembros de la rama Camna Plecu, procediesen de la “Tumba del Cavalluccio”, excavada a mediados del siglo XIX. Gracias a las inscripciones sobre los sarcófagos se ha podido recrear el árbol genealógico de la familia Camna y su rama Camna-Plecu.

Los Camna estaban emparentados con otras nobles familias como los Apatru, los Pumpna, los Atna y los Alvethna, éstos últimos originarios de Musarna, un pequeño centro de Viterbese.

Tarquinia - Sarcófagos de los Camna

. Sarcófago de Larth (II) Plecu. Segunda mitad del siglo III a. C.: El difunto aparece representado ligeramente incorporado como si estuviese participando de un banquete, y con la pátera de las libaciones en su mano derecha. En la tumba aparece esculpido, en bajorrelieve no pulido, el viaje hacia el más allá: Larth, como recuerda el epitafio, fue dos veces “zila”, es decir supremo magistrado del gobierno ciudadano, avanza solemnemente sobre un carro flanqueado por “Charun”, y es escoltado por un séquito de servidores.

Tarquinia - Sarcófago Larth (II) Plecu

. Epitafio del sarcófago de Larth (II) Plecu: “Larth, hijo de Arnth Plecu y de Ramtha Apatrui, que fue “zila” dos veces, murió con cuarenta y nueve (?) años”.

Tarquinia - Sarcófago Larth (II) Plecu 01

- Tumba del Triclinio. Primer cuarto del siglo V a. C.

Hallada en el año 1830, fue nombrada por G. Dennis con el sugerente nombre de “tumba de la alegría y de las fiestas”. Las pinturas fueron extraídas de su lugar original en el año 1949.

Para acceder a la cámara sepulcral, hipogeo de planta rectangular, a través de un largo pasillo descendiente con escalones. El techo, de doble vertiente, presenta decoraciones con un motivo ajedrezado, mientras que sobre la viga central se pintó una decoración vegetal. En el triangulo frontal de la pared del fondo, a los lados de la ménsula que sostienen la viga, aparecen figuras de hombres recostados junto con aves, mientras que sobre el frontón de la pared de ingreso se conservan restos de felinos. En las paredes, sobre un zócalo decorado con un motivo de ondas que sugiere la superficie encrespada del mar, aparece un friso figurativo coronado por un sutil sarmiento de hiedra. A los lados de la puerta de entrada dos caballeros que aluden a los juegos ecuestres en honor del difunto, aunque también es posible que se hiciese referencia a Dioscuros, divinidad cuyo culto está documentado en Tarquinia y que eran particularmente indicados para ser representados en una tumba. Su paternidad divina (hijos de Zeus) exalta la nobleza de la estirpe del difunto, su condición de héroes, guerreros y atletas, alude a la virtud del muerto; el destino que les impone entrar y salir del Hades, subraya en realidad el vínculo ideal entre el difunto y los familiares todavía con vida.

Tarquinia - Tumba Triclinio

Sobre las paredes del fondo y sobre las paredes laterales se representa un grandioso banquete fúnebre en honor del difunto, ambientado en un bosque de esbeltos árboles, poblado por pájaros y que quizás se desarrollase baje un toldo, que es lo que parece aludir la decoración ajedrezada del techo. Tres parejas de comensales se representan sobre las paredes del fondo, tendidos sobre lechos de convite, uno de los cuales -en la parte derecha- se representa en escorzo. En primer plano, bajo las mesas para la vajilla, aparece un gato, un gallo  y una perdiz. El banquete, servido por sirvientes y jóvenes coperos, está amenizado por músicos y danzas: sobre las paredes laterales aparecen jóvenes de ambos sexos bailando, representados en posturas vivas y rítmicamente marcadas. El banquete, símbolo de prestigio y signo distintivo de la clase aristocrática, es el tema decorativo casi exclusivo de las tumbas de Tarquinia del siglo V a. C.

La alta calidad de la pintura, la fluidez del diseño, el delicado color de tonos pasteles, la esmerada reproducción de los preciosos tejidos, han hecho que esta tumba esté entre las más famosas y apreciadas. La fuerte influencia de la contemporánea pintura griega, predominantemente ática, ha inducido a muchos estudiosos a suponer la mano de un artista griego, o a un artista etrusco que se hubiese formado en un ambiente griego.

- Tumba de los Carros. Primeras décadas del siglo V a. C.

Descubierta en 18027 y conocida también como “Tumba Stackelberg”, debido al nombre del barón Otto Magnus von Stackelberg que fue el primero en describir y copiar las pinturas. Las pinturas fueron extraídas de su posición original en 1949.

Para acceder a la amplia cámara cuadrangular de techo a doble vertiente se realizaba mediante un pasillo escalonado. El techo del pasillo presentaba una viga central, estando en relieve todas las paredes y cornisas del mismo.

Las pinturas se han deteriorado fuertemente, y para su lectura hay que valerse de las reproducciones realizadas en el siglo XIX, tras su descubrimiento.

El techo está decorado con un motivo ajedrezado sobre los faldones inclinados del techo y con rosetones sobre la viga central. En el frontón de la pared del fondo está representada una escena de un banquete: dos convidados están tumbados a los lados de la ménsula de la viga del techo y sobre la misma aparece representado el vaso para el vino (una gran crátera) entre dos jóvenes coperos desnudos. Una escena análoga puede que apareciese también sobre el frontón de la pared de entrada, pero en la actualidad se ha perdido completamente.

Sobre la cornisa en relieve se representa, en clave miniaturista y sobre un fondo claro, los juegos en honor del difunto, con la presencia de numerosos espectadores sentados sobre la tribuna de madera puesta en las esquinas entre las paredes laterales y la pared del fondo, bajo las cuales están echados los sirvientes. Se trata del conjunto etrusco de representación de atletas más importante que se ha conservado hasta nuestros días. Aparecen representados púgiles, luchadores, saltadores con pértiga, lanzadores de disco y una carrera de carros que ha dado el nombre al sepulcro.

Museo Tarquinia - Tumba delle Bighe (Tumba de los Carros)

Sobre las paredes, se pinta una gran escena de un banquete: sobre el fondo las tres parejas de comensales, todos hombres echados sobre lechos de convite, ricamente adornados; jóvenes sirvientes desnudos sirven a los comensales mientras que en las paredes laterales jóvenes de ambos sexos danzan y tocan instrumentos en un paisaje marcado por árboles; en la esquina entre la pared derecha y la pared del fondo está una mesa preparada suntuosamente con toda la vajilla.

Con la Tumba de los Carros, se afirma el esquema decorativo recurrente en las tumbas del siglo V a. C.: el banquete en la pared del fondo, música y danzas en las paredes laterales.  También este pintor está fuertemente influenciado por la pintura griega contemporánea.

- Tumba de las Olimpiadas. 530-520 a. C.

Descubierta en  1958, las pinturas fueron extraídas ese mismo año. A través de un pasillo escalonado se accedía a la larga cámara funeraria, de forma rectangular y con techo de doble vertiente y con viga central pintada de rojo. Sobre el frontal de la pared del fondo, a los lados de la ménsula de sostén de la viga del techo, figuras de comensales echados en curiosas y vivaces posturas. Sobre la pared del fondo, a los lados de una  puerta de dos hojas decorada con tachones, aparecen algunos personajes masculinos y femeninos, tal vez en acto de celebrar ceremonias en honor al difunto, pero que según algunos estudiosos interpretan en clave mitológica como la representación del Juicio de Paris.

Tarquinia - Tumba de las Olimpiadas

Sobre las paredes laterales se dispone un gran friso con los juegos en honor al difunto. A la derecha una carrera, el salto de longitud y el lanzamiento del disco; sigue la representación del juego del phersu documentado también en otras tumbas de Tarquinia y que consistía en la lucha entre dos personajes: un hombre (el phersu) de rostro cubierto por una máscara y con un sombrero puntiagudo, azuza un perro contra el adversario, encapuchado y armado con una clava. De la escena, que se han perdido muchas partes, quedan tan solo las cabezas de los dos protagonistas. El juego del phersu, cuyo nombre se puesto en relación con el término latino persona=máscara, testimonia los orígenes etruscos de los juegos cruentos tipo gladiadores, que tendrían mucha fortuna en el mundo romano y campano. Sobre la pared de la izquierda aparece una carrera de carros, la última de las cuales aparece dramáticamente volcada y con el auriga por los aires. Se sigue con una escena de púgiles. De las pinturas de la pared de entrada no se ha conservado prácticamente nada.

La tumba, con fecha del 530-520 a. C., probablemente fue pintada por un artista griego oriental, cuyo estilo se distingue por la particular vivacidad y exuberancia.

- Tumba de la nave. Mitad del siglo V a. C.

Descubierta en 1958, las pinturas se extrajeron ese mismo año. A través de un pasillo escalonado se descendía a la cámara funeraria, rectangular, con techo de doble vertiente decorado con tema ajedrezado y con viga central pintada de rojo.

Sobre los frontales de las paredes cortas, a los lados de la ménsula de sostén de la viga del techo, escenas de banquete con comensales tendidos en la tierra o echados sobre lechos de comensales.

Sobre la pared del fondo, la pared de la derecha y sobre la de entrada, una gran escena de banquete con cuatro parejas de comensales echados sobre lechos ricamente decorados y servidos por jóvenes coperos desnudos; músicos y bailarines amenizan el convite que se desarrolla en un bosque.

Museo Tarquinia - Tumba de la Nave

Pero es la escena pintada en la pared de la izquierda la que ha dado el nombre a la tumba y que constituye un ejemplo único dentro de la pintura funeraria de Tarquinia: en un paisaje marino cerrado por altas rocas aparece representado una gran nave de carga, con vela y dos mástiles, y una segunda embarcación más pequeña, de un sólo mástil. En el personaje pintado a la derecha se ha querido ver el propietario del sepulcro, probablemente un comerciante que ha querido así recordar su actividad marinera que lo enriqueció.

Las conquistas espaciales de la gran pintura griega del siglo V a. C., son ya conocidas por el artista de Tarquinia que ha organizado la escena con figuras escalonadas en distintos planos.

- Los Caballos Alados

El altorrelieve en terracota de los “caballos alados” -universalmente reconocido como uno de las obras más importantes de la cultura etrusca de edad tardoclásica- se ha convertido en un símbolo de la ciudad de Tarquinia,

En 1938, el arqueólogo Pietro Romanelli afrontó de manera sistemática la exploración del gran templo del “Ara della Regina”, encontrando a casi 3 metros de profundidad numerosos fragmentos de la pieza escultórica, como un centenar. Sabiamente restaurado, ya a finales de octubre del mismo año, el conjunto fue expuesto en las salas del Museo de Tarquinia.

La escultura de los Caballos Alados es de 1,15 metros de alta y 1,25 metros de ancho. En su origen se encontraba en la viga izquierda del triángulo frontal de la fachada del templo. Su margen superior, tallado oblicuamente, reproduce la inclinación de la gran viga de madera. Los animales, magistralmente modelados a mano, se destacan progresivamente del tablero del fondo. El altorrelieve se fijaba a la estructura de madera del techo mediante numerosos clavos de bronce de gran longitud, recuperados durante las excavaciones. Algunos de ellos, con motivo de una reciente restauración han vuelto a ser insertados en su posición original. La escultura estaba enriquecida con una viva policromía, de la cual quedan abundantes restos.

Los caballos, vueltos hacia la izquierda con los orificios nasales dilatados y la boca semi-abierta, se agitan impacientes dispuestos a prender el vuelo. Las crines, cortas y espesas, se esparcen por toda la cabeza; las largas colas se anudan.

Ricamente enjaezados, los animales estaban uncidos a una cuádriga, de la que queda sólo el timón. Probablemente, la cuádriga era dirigida por un héroe o una divinidad: el carro debía decorar una segunda talla que se dispondría a la derecha, pero no fue localizada durante las excavaciones. Difícil, debido a los pocos elementos que han quedado, es la interpretación del programa figurativo representado en la decoración del frontón, pero que por analogía con los otros santuarios urbanos de otras ciudades etruscas, tendría que estar ligado a los orígenes de la ciudad y sus mitos de fundación.

Los “Caballos Alados” de Tarquinia son obra de un artesano etrusco que en su configuración, en las primeras décadas del siglo IV a. C., demuestra un perfecto conocimiento de la escultura griega de la época clásica, pero que al mismo tiempo está profundamente ligado a la tradición local como revelan las desproporciones volumétricas de los cuellos y de las cabezas respecto al resto del cuerpo, delicados y alargados, la acentuación de las formas anatómicas, el gusto decorativo de las bridas…

Museo Tarquinia - Dos Caballos alados

Cuando se diseñó una ciudad para los muertos

•julio 17, 2011 • Dejar un comentario

NECRÓPOLIS DE LA BANDITACCIA
CERVETERI

Localización

La necrópolis de la Banditaccia es una necrópolis etrusca que se encuentra al noroeste de la ciudad de Cerveteri, en la provincia de Roma. Con sus casi 400 hectáreas de extensión, esta necrópolis es una de las más grandes que se han conservado. Los túmulos más antiguos pertenecen al periodo vilanoviano (siglo IX a. C.), mientras que los más recientes son de periodo etrusco (siglo III a. C.).

La necrópolis de Cerveteri, siguiendo el modelo de la ciudad de los vivos, contribuye de modo determinante al conocimiento de la arquitectura y del urbanismo de la antigua Etruria.

Los etruscos crearon la primera cultura urbana del Mediterráneo Occidental. Se desarrolló durante unos 700 años, desde el siglo VIII al siglo I a. C., en la región central de Italia que el emperador Augusto en el año 27 a. C. le dio el nombre de “Etruria”. Los etruscos extendieron esta cultura urbana por otras poblaciones de la antigua Italia. Su civilización fue influenciada por la cultura Griega, transmitiendo este conocimiento a los Romanos. Se podría definir la cultura etrusca como un puente entre las culturas Griegas y Romanas. Sin embargo, no solamente fue esto, ya que los etruscos desarrollaron una cultura autónoma y original. Se organizaban en ciudades-estado, que eran políticamente y económicamente independientes, pero compartiendo un lenguaje y una religión común.

Cerveteri - Plano situación

En el siglo VI a. C., los etruscos eran el pueblo más poderoso de Italia, sobre todo gracias al comercio de metales que eran muy abundantes en sus territorios. Fundaron ciudades en el valle del Po, en los Alpes, en Campania, mientras que los reyes etruscos de Tarquinia gobernaban la ciudad de Roma. Los etruscos constituyeron un importante poder marítimo, y junto con los Cartaginenses controlaron el Mediterráneo Occidental, oponiéndose a los intereses griegos. Solamente a partir del siglo IV a. C., el dominio etrusco comenzó a debilitarse, debido al proceso de expansión del poder pujante de Roma. Finalmente en el año 88 a. C., los etruscos adquirieron la ciudadanía romana.

Cerveteri se sitúa a pocos kilómetros de la costa del mar Tirreno, siendo una de las ciudades-estado etruscas más importantes. La antigua ciudad no ha sido suficientemente explorada, pero la necrópolis se ha conservado casi al completo, constituyendo uno de los testimonios más importantes de la civilización etrusca.

La Necrópolis Banditaccia es importante porque, entre otras cosas, representa un ejemplo único por su belleza natural. Desde el punto de vista arqueológico, constituye una réplica exacta de la ciudad de los vivos, por lo que en gran medida aporta importantes conocimientos de la civilización etrusca, e incluso de su urbanismo. Las tumbas son fieles réplicas de la típica estructura de las casas etruscas, formando un único ejemplo de arquitectura doméstica, desde el periodo arcaico al periodo helenístico.  Por último, las tumbas, completamente construidas en toba volcánica, también son únicas en su concepción arquitectónica y su decoración interior, no pudiéndose compara con ningún otro, ni en el territorio etrusco ni en ninguna parte del mundo.

Aunque la tipología de la tumba con forma de túmulo es muy conocida por estar presente en gran número de distintas civilizaciones, ninguna necrópolis puede compararse con la de Cerveteri. Aquí, todo el complejo monumental repite la estructura de la ciudad antigua y las propias tumbas reproducen las plantas, la decoración y el mobiliario de las casas típicas etruscas. Esto puede contemplarse en los enterramientos más antiguos pertenecientes al periodo orientalizante como el Túmulo del Colonello y los pequeños túmulos de alrededor. La forma en la que se organizan estos túmulos, siguiendo un esquema geométrico, parece estar vinculado a los centros urbanos de las primeras ciudades. Las posiciones de las tumbas y las diferencias de tamaños posiblemente reflejan la escala social y la rigurosas jerarquías de la sociedad etrusca.

Cerveteri - Mapa

La necrópolis de Cerveteri fue sometida a excavaciones sistemáticas de principios del siglo XX, siendo restaurada en diversas ocasiones bajo la dirección de Raniero Mengarelli, utilizando materiales locales y técnicas artesanas. Gracias a estos esfuerzos, Banditaccia era ya en aquella época, un área monumental accesible a los visitantes. En tiempos más recientes, los esfuerzos de conservación se han centrado en recursos naturales, asegurándose la protección de especies típicas frente a la amenaza de parásitos y agentes atmosféricos.

La necrópolis de Cerveteri están considerada una obra maestra del genio creativo humano: las cualidades únicas y excepcionales del complejo son evidentes, mostrando en un contexto funerario el mismo urbanismo y el mismo diseño arquitectónico de la ciudad antigua.

Debido a los escasos ejemplos arquitectónicos etruscos que se han conservado hasta nuestros días, la necrópolis de Cerveteri es el más completo e impresionante ejemplo de una ciudad etrusca, reflejando la topografía y la estructura urbana. Además ofrece una indispensable representación de la arquitectura doméstica etrusca con toda su compleja diversidad.

En la actualidad, la necrópolis de Banditaccia está dividida en diferentes partes, algunas de las cuales son propiedad estatal. Unas veinte hectáreas se han cercado, incluyendo las tumbas excavadas por Raniero Mengarelli y por la “Soprintendenza per l’Etruria Meridionale” bajo la dirección de M. Moretti a partir de la década de 1960. La necrópolis ocupa un altiplano, donde filas de tumbas se elevan a ambos lados de una carretera principal. El espacio interno de la necrópolis se organiza de modo que se forman pequeñas plazas situadas en cruces de caminos, que además tenían funciones rituales. En algunas de estas plazas, situadas a lo largo de la calle principal Via Sepolcrale Principale, se han encontrado huellas de las ruedas de carros. Esto demuestra que esta vía, además de usarse con fines rituales, también era utilizada por el tráfico normal, comunicándose con las principales carreteras que unían la ciudad de Caere con Pyrgi.

Los enterramientos más antiguos estaban formados por una serie de pequeñas zanjas excavadas en la toba volcánica. En su interior se situaban osarios de cerámica que contenían las cenizas de los difuntos. Las zanjas se cubrían con piedras, y en ocasiones se distinguían mediante un artefacto de piedra para señalar la presencia de la tumba.

Cerveteri - Tumbas de incineración

La necrópolis de Cerveteri se desarrolló entre los siglos IX a. C. hasta el periodo Helenístico y Romano. Las áreas más antiguas, pertenecientes al siglo IX – VIII a. C. se sitúan dentro del área abierta al público, y en la localidad llamada Cava della Pozzolana. De esta época pertenecen las tumbas de incineración que eran tumbas con forma de pozo para enterrar los restos incinerados del difunto en urnas. Estos primeros enterramientos connsistían en áreas esculpidas en la roca y cubiertas al principio con sencillas vigas o troncos de madera. Posteriormente, para asegurar una mejor protección para el cuerpo y el mobiliario, que podría ser dañado por el derrumbe debido a las débiles estructuras, se adoptó un tipo híbrido de tumba a finales del siglo VII a. C. Ésta consistía en una fosa con un nicho esculpido en un de sus muros. El nicho recibía el cuerpo el cuerpo y el ajuar, que era protegido y aislado del reso de la fosa por un muro hecho con grandes bloques de piedra yuxtapuestos, sin necesidad de mortero, que bloqueaba el nicho y creaba la impresión de una superficie ininterrumpida.

En esta época, la arquitectura funeraria de Caere alcanzaba un importante punto de inflexión, puesto que el enterramiento con forma de nicho se desarrolló a un tipo más monumental. Además, el tambor dejó de tener ninguna finalidad contenedora, y asumió un función completamente monumental y decorativa. Este desarrollo vino acompañado con cambios en las estructuras internas que estaba ligado a la concepción de la tumba como una casa.

Así pues, la tumba asumió la apariencia externa de los túmulos, parecidos a la cabaña circular, donde el tambor actuaba como un muro envolvente coronado por una forma cónica que recordaba el techo de paja de la cabaña. El artesano etrusco trazaba una circunferencia sobre un banco de toba, con el diámetro según la importancia de la tumba. El área dentro de esta circunferencia permanecía intacta, excavando una fosa alrededor de ésta de 1,50 metros de profundidad. Todos los escombros se colocaban sobre el área circular central, creando una forma cónica. Se excavaba entonces la tumba dentro del túmulo, normalmente siguiendo un eje que representa el radio del diámetro del tambor, y orientado hacia el centro. Para construir la “casa” del difunto, se conseguía una cierta profundidad introduciendo un “dromos” descendiente con varios escalones. Esta profundidad era necesaria para asegurarse la altura suficiente dentro de las cámaras funerarias, y también porque una capa gruesa de toba sobre la cámara garantizaba seguridad y estabilidad a todo el complejo.

De esta primera fase de los túmulos pertenece la tumba de la Capanna. Desde el siglo VII a. C., los interiores domésticos son reproducidos de una forma más elaborada (Túmulo del Colonello, Mengarelli, Moretti…); estos complejos funerarios representa el punto más alto de este tipo de arquitectura funeraria.

La necrópolis se amplío desde el último cuarto del siglo VII a. C. según un plan urbanístico preciso, incluyendo túmulos de tamaño medio (Tumba Policroma, Tumba Maroi), y de menor tamaño (Tumba de los Capiteles, Tumba de la Cornisa), y tumbas con forma de cubo, regularmente alineadas a lo largo de las calles principales de la necrópolis (via de los Vasos Griegos, via dei Monti Ceriti, via dei Monti della Tolfa).

Las tumbas con forma de cubo mostraban plantas estandarizadas y limitaciones espaciales que provocaron la desaparición gradual de distintos elementos decorativos, como los que se encontraba con anterioridad en el techo. En estas tumbas, la decoración se reduce a una sencilla columna y una cubierta con una suave doble vertiente. También los klinai y las puertas, que previamente presentaban decoraciones y molduras, fueron simplificados. Sin embargo, los elementos arquitectónicos de la Tumba de las Columnas Dóricas en la via degli Inferi, contemporánea a esa época, es notable por su belleza.

A partir de entonces, las plantas se vuelven más sencillas. Las tumbas Helenísticas normalmente tienen una cámara individual con un saliente que recorre los muros. De este tipo de tumbas destaca la Tumba de los Relieves, del siglo IV a. C., que es un ejemplo único de la arquitectura funeraria etrusca por su rico estuco policromo con decoraciones de objetos de la vida cotidiana y por las figuras del mundo infernal como Escila y Cerbero. Estas figuras formaron parte del mundo funerario etrusco por influencia de las creencias griegas. Según éstos, Hades estaba poblado por sombras, vigilados por terribles monstruos.

. Área de los Túmulos Arcaicos (Zona dei Tumuletti Arcaici)

En esta área se concentran un gran número de sepulturas pertenecientes a las más antiguas de la necrópolis. Estas sepulturas están documentadas por algunos recipientes que corresponden a urnas de tumbas de cremación, en su mayoría bicónicas, y por tumbas en fosa, propias de la cultura de Villanova (siglos IX-VIII a. C.).

Cerveteri - Tumuletti Arcaici - Planta 01

La fosa se realizó en un periodo posterior, a finales del siglo VIII y principios del siglo VII a. C. Con el tiempo se fueron ampliando y profundizando, formando casi una “cámara semienterrada”, cubierta al principio con simples losas de piedra, y posteriormente por medio de bloques dispuestos por aproximación de hiladas, formando la llamada “falsa bóveda”. En el primer cuarto del siglo VII empezaron a aparecer grandes tumbas monumentales, todas ellas excavadas en la toba volcánica y cubiertas con un cúmulo de tierra según un modelo que fue definitivamente importado por el Próximo Oriente.

Cerveteri - Zona de Túmulos arcaicos Cerveteri - Vista general 02

. Tumba de la Capanna. Primer cuarto del siglo VII a. C.

Fue una de las primeras sepulturas de Cerveteri de estructura monumental que imita las coetáneas casas de los vivos. Es la más antigua del enorme túmulo, que inicialmente fue proyectado para una única tumba pero que posteriormente se añadieron otras tres. A través de un gran “dromos” que presenta dos nichos laterales de forma irregular, se llega a dos estancias, una detrás de la otra, siguiendo el mismo eje. En total tiene una longitud de unos ocho metros.

Cerveteri - Tumba de la Capanna - Planta y secciones

La primera cámara parece que fue concebida como una especie de prototriclinium, presentando un banco de piedra en cada lateral y con techo inclinado que muestra la principal viga esculpida en relieve, imitando los techos de las chozas hechos con madera y paja.

La segunda cámara se accede a través de un pequeño arco, constituyendo la verdadera cámara funeraria. En su interior no aparecen los bancos a lo largo de las paredes laterales puesto que posiblemente los difuntos se situaron sobre el suelo. En esta estancia se encontraron restos de madera y clavos, así que es posible que los cuerpos de los fallecidos se encontrasen en ataúdes de madera o sobre una estera de paja. Dentro de la tumba, también se encontró una gran acumulación de guijarros de río. En los últimos años, los guijarros han desaparecido, pero su presencia está documentada por fotografías.

El ajuar funerario, las cerámicas y los vasos de tipo italo-germánico, permiten una datación del primer cuarto del siglo VII a. C. Su mayor interés radica en el hecho de que imita una cabaña de madera y paja de aquella época, una tipología de la que no se ha conservado ningún ejemplo apreciable.

 

Cerveteri - Tumba de la Capanna 03

. Tumba de los Doli. Segunda mitad del siglo VII a. C.

Esta tumba fue la segunda tumba abierta en el gran túmulo que contiene otras tres tumbas. La tumba se denominó así por los grandes recipientes de alimentos, llamados  dolium, encontrados en el pasillo. La tumba, con dos cámaras siguiendo el eje principal y con dos laterales, repite modelos más evolucionados de viviendas.

Cerveteri - Tumba dei Doli

La cámara de la derecha (la llamada Camera degli Alari o Cámara de las Rejillas) fue descubierta intacta durante las excavaciones y presenta una de los ajuares más importantes y ricos de esta época. Además de jarrones, la mayoría de ellos importados de Grecia, había numerosos cuencos y ollas de bronce, además de rejillas y utensilios para cocinar carnes, que son una clara indicación de la elevada clase social de los difuntos.

Cerveteri - Tumba de los Doli

Cerveteri - Tumba de los Doli 02

. Tumba de los Vasos Griegos. Mediados del siglo VI a. C.

Esta tumba pertenece a un tipo de cella tripartita, una de las más frecuentes de esta necrópolis, que se distingue claramente de las tumbas que tienen un esquema ligados a la herencia de las formas y de los elementos de la “capanna” (es decir, cabaña).

Cerveteri - Tumba de los Vasos Griegos

La planta asume una implantación regular: breve pasillo cubierto con bloques de piedra y con cámaras  laterales que desemboca en una gran sala transversal.

Su original sistema de cerramiento se ha conservado y consiste en un vestíbulo rectangular, accesible a través de un “dromos” o pasillo, flanqueado por dos pequeñas celdas laterales.

De la gran sala transversal se abren tres puertas decoradas con molduras esculpidas en relieve, que dan acceso a tres cámara funerarias.  Las puertas presentan arquitraves y jambas, separadas por una cornisa en relieve. Los cuerpos se situaban sobre klinai o camas con forma de arcas, algunos de ellos coronados con un frontón triangular (entierros femeninos) o como un baúl (entierros masculinos). Muchos de estas decoraciones fueron alteradas, posiblemente para conseguir más espacio para el ataúd de madera.

Esta tumba también imita un interior doméstico y su planta recuerda a un templo etrusco. La tumba recibió este nombre porque en su interior se encontraron centenares de vasijas, en su mayoría importados de Grecia, junto con numerosos artículos importados del Oriente Próximo y Egipto.

. Tumba de los Relieves. Segunda mitad del siglo VI a. C.

La Tumba de los Relieves también es denominada como “Grotta dei Bssorilievi” (Gruta de los Bajorrelieves) y “Tomba bella” (Tumba bella). Es uno de los enterramientos más conocidos de Banditaccia, y una de las más importantes y famosas en Etruria. La tumba perteneció a la familia Matuna, tal y como está inscrito en el cipo sepulcral que en la actualidad se conserva en el interior de la tumba, y por las inscripciones pintadas en el interior de algunos nichos. En una de ellas documenta que la fundación de la tumba se debió a Vel Matuna, hijo de Laris.

Cerveteri - Tumba de los Relieves

Una larga escalinata da acceso a una gran tumba hipogea. La gran estancia rectangular (6.50 m. x 7.80) está cubierta con un techo de suave doble vertiente, soportado por dos pilares con capiteles eólicos. La tumba alberga trece nichos funerarios dobles (cuatro a cada lado, dos en el muro de entrada, y tres en el muro del fondo), separados por pilastras que poseen capiteles jónicos. Además de los nichos en las paredes, también se disponen treinta y tres tumbas esculpidas en un saliente de toba que recorre todas las paredes. Los trece nichos tienen modelados dos cojines con estuco de color rojo. Además, se han conservado bandas decorativas con relieves pintados de estuco sobre las paredes y en las caras internas de los pilares. El muro bajo los nichos están pintados con bandas de ladrillos amarillos, blancos y rojos, imitando los paños que cubrían los klinai. 

Cerveteri - Tumba de los Relieves 01

El nicho central es particularmente importante, puesto que recuerda más que ninguno a un kline real. Probablemente estaba destinado a los patrones de la tumba. Varios objetos utilizados en la esferas religiosas y civiles están representados en un estuco policromo que cubre el enlucido de muros. Las representaciones ocupan el área sobre los nichos, las pilastras, el muro del fondo y las dos caras visibles de las dos columnas. Se representan armas (cascos, escudos, espadas, lanzas, mallas), varios atributos típicos de los oficios religiosos y civiles, y toda una serie de animales y objetos domésticos que se refieren a la esfera de la vida cotidiana. Todo ello constituye una importante referencia para el conocimiento de la sociedad de la época.

El mundo de las tinieblas está evocado con las figuras del mundo infernal de Escila y el perro de tres cabezas, Cerbero, situados bajo el kline del nicho central, y quizás también con la presencia de dos bustos a cada lado del mismo nicho, que  en la actualidad han desaparecido casi en su totalidad.

Cerveteri - Tumba de los Relieves 02

. Tumba del Pozo.

Está constituida  por dos cámaras situadas en un pasillo excavado en la roca de toba. Pertenece a un tipo de enterramiento característico del periodo entre los siglos III y II a. C., cuando las tumbas recibieron nuevos enterramientos durante un periodo prolongado. Los enterramientos individuales se diferenciaban mediante piedras fálicas para los hombres y con forma de choza para las mujeres. Los orígenes de esta distinción es bastante antigua, tal y como aparece en las diferentes tapas utilizadas para las vasijas de enterramiento.

Cerveteri - Tumba del Pozo

La tumba debe su nombre a la presencia de un pozo, que sin embargo no tienen ninguna función hidráulica. El enterramiento, al igual que otras de aquella época, incluye una fosa para los huesos y piedras cippi (mojones). no existe ninguna relación numérica entre los salientes y los nichos interiores, que son mucho más numerosos.

Cerveteri - Tumba del Pozo 01

. Tumba de la Cornisa. Segunda mitad del siglo VI a. C.

Esta tumba también puede ser fechada en el siglo VI a. C., demostrando una fuerte influencia de los interiores domésticos de esa época. En sus cercanías se encuentra una tumba gemela, con la misma distribución, denominada “Tumba de la Cornisa II”.

Cerveteri - Tumba de las Cornisas 00

Se trata de una tumba dividida en tres secciones con pequeñas ventanas entre las puertas en el muro del fondo. En la gran sala transversal, a la que se accede por un pequeño pasillo flanqueada por dos salas laterales, se encuentran dos interesantes particularidades: una cornisa que recorre todo el contorno de las paredes a una altura de dos tercios del muro y, a los lados de la entrada, se encuentra tallado dos asientos con apoya pies y respaldo decorado con dos elementos circulares.

En los cuatro lados del vestíbulo se disponen cuatro klinai, y en el muro del fondo se abren tres puertas de estilo dórico, que dan acceso a las tres cámaras con bancos funerarios en cada lado.

Cerveteri - Tumba de la Cornisa 01 Cerveteri - Tumba de la Cornisa 00

. Tumba de la Casetta. Principios del siglo VI a. C.

Esta tumba de principios del siglo VI a. C. se halla en la concurrencia de distintos caminos interiores que crean una pequeña plaza. En planta, la disposición de las estancias forma una cruz, con un gran espacio central o vestíbulo que actúa de distribuidor principal.

Completamente excavada en el interior de una ladera de toba volcánica, presenta una planta muy articulada: tras el breve pasillo está un atrio sobre el cual se abren una serie de salas dispuestas según un esquema cruciforme, de notable efecto arquitectónico, enfatizado además por las puertas y las pequeñas ventanas que coronan los arcos.

Cerveteri - Tumba de la Caseta 01

. Via dei Monti Ceriti y Via dei Monti della Tolfa. Segunda mitad del siglo VI a. C.

Cerveteri - Via dei Monti Ceriti

Estas dos calles son el testimonio del esquema urbanístico regular que existía en el interior de la necrópolis. En aquel periodo , al igual que en la ciudad de los vivos, estas disposiciones también se creaban para la ciudad de los muertos. La distribución un tanto “irregular” de los túmulos, se sustituyó con grandes caminos paralelos que tenían como finalidad crear una comunicación funcional y estética entre las áreas antiguas de la necrópolis con las nuevas.

A los lados de estas vías se alineaban una serie de tumbas abiertas con frentes de tobas volcánicas completadas con bloques de piedra, decoradas con un podio coronado con una superficie tórica. Este tipo de configuración se denominan tumbas “a dado”.

Las tumbas dispuestas en la via dei Monti Ceriti pertenecen a la segunda mitad del siglo VI a. C. y finales del siglo V a. C. También se organizan con bloques de piedra de diferentes tipos de toba, como la piedra conocida como “macco” ,  ”peperino”, utilizada para las molduras y las perfiles dóricos de las piedras, y la toba roja para las estructuras de muros, creando un efecto policromo muy agradable.

142 - Cerveteri - Via dei Monti Ceriti

. Túmulo Maroi.

El túmulo Maroi, de grandes proporciones, está rodeado de sencillas tumbas “a dado”. El túmulo contiene tres sepulcros que reproducen las mismas características que otros grandes túmulos de mediados del siglo VII: el más antiguo es del tercer cuarto del siglo VII a. C., el segundo de finales del siglo VII a. C., y el tercero es de pleno siglo VI a. C.

Es particularmente interesante este último porque se ha encontrado intacto, con docenas de vasos, la mayoría importados de Grecia, y con un brasero que aún conservaba restos de carbón y de las ofertas.

. Túmulo Policromo. Segunda mitad del siglo VI a. C.

El túmulo está completamente construido con bloques, dispuestos en hileras alternas de toba volcánica y de “macco” (una caliza de color más claro), creando un efecto policromo. Sigue un esquema similar a las tumbas “dado” de la cercana  Via dei Monti Ceriti. 

El interior, al que se desciende a través de un breve corredor con dos salas laterales, está constituido por una estancia grande con dos pilares centrales, pertenecientes a una actuación posterior de la tumba. El techo plano presenta vigas paralelas que cubre las áreas laterales. Se ha conservado muy poco de la decoración pictórica original de bandas rojas a lo largo de las paredes.

. Túmulo Mengarelli. Segunda mitad del siglo VII a. C.

Cerveteri - Tumulo Mengarelli

Esta tumba es la única que se encuentra en el interior de un gran túmulo inacabado. Consiste en un largo pasillo con dos celdas laterales, que conduce a un vestíbulo circular del que se abren dos salas laterales y dos salas posteriores. En el techo de la última estancia aún se conserva el boceto preparatorio, a carboncillo, que serviría posteriormente de guía para esculpir el relieve del marco de madera. Algunos restos de pintura en los muros muestran temas vegetales y de animales.

Cerveteri - Tumulo Mengarelli 01

Esta tumba pertenece a una fase más evolucionada que la Tumba de la Capanna, constituyendo un interesante ejemplo de gran casa articulada, que sigue el esquema de sencillas cabañas de épocas anteriores dentro de la arquitectura de los vivos.

. Túmulo del Colonnello. Primera mitad del siglo VII a. C.

Es uno de los túmulos más grandes de la necrópolis, construido inicialmente para una sólo tumba a principios del siglo VII a. C. El tambor, excavado en la toba, presenta una rica decoración de molduras. Además de la tumba más antigua, con un largo pasillo y una pequeña cámara funeraria, con techo cercano a doble vertiente, existen tres tumbas más que se construyeron dentro del túmulo durante el siglo VI a. C.

Cerveteri - Tumulo del Colonello

Estas tumbas tienen un esquema común, con diversas estancias que se abren a un vestíbulo. Aunque fueron expoliadas en la antigüedad, aún se han conservado diversos fragmentos de vasos pertenecientes a recipientes de cerámica (Tumba 1, primer cuarto del siglo VII), y a vasijas importados de Grecia, especialmente de Corintia (Tumbas 2 y 3, último cuarto del siglo VII a. C. y primer cuarto del siglo VI a. C.).

. Tumba de Marce Ursus

Cerveteri - Tumba Marce Ursus 01

La tumba de Marce Ursus forma parte de un complejo de dos Tumbas Gemelas, de estructura “dado”. La base de la tumba está excavada de la roca, mientras que el resto está construida con bloques de piedra cuadrada. Su nombre se debe al nombre etrusco del propietario que está inscrito en el muro derecho.

Cerveteri - Tumba Marce Ursus 04

Una sencilla entrada conduce a un vestíbulo donde un hueco, que imita a una chimenea, comunica la cámara con la parte exterior del túmulo. A través de esta obertura las libaciones y ofrendas podían ser derramadas durante las ceremonias funerarias, entrando en contacto con el difunto de acuerdo con una costumbre que sería heredada por los Romanos y posteriormente por los Cristianos. También se ha supuesto que a través de este canal, otros cuerpo podrían ser enterrados sin necesidad de abrir la puerta de la tumba.

Cerveteri - Tumba Marce Ursus 02

El interior estaba compuesto por una estancia con un techo de doble vertiente con una viga central esculpida en relieve, perpendicular a la entrada. Otras dos estancias, paralelas entre sí, contienen tumbas al igual que en el vestíbulo. Las habitaciones también contienen dos pequeñas aberturas decoradas con molduras “con la forma de pico de búho”.

. Tumba de los Capiteles

Es una de las tumbas de Cerveteri más importante, caracterizada por un pequeño “dromos” y dos pequeñas salas laterales, y  con una gran cámara longitudinal con dos columnas poligonales coronadas con capiteles de tipo eólico. La columna presenta once o doce caras, de formas irregulares, recordando troncos de árboles rudamente tallados.

Cerveteri - Tumba de los Capiteles

Se han encontrado infrecuentes restos de estuco aplicados con inclusiones de carbón dentro de la toba volcánica. Esto se hacía para ser después cubierto con un enlucido de yeso, por lo que la cámara tuvo que estar decorada con pintura. En toda la sala se disponen ocho klinai.

El techo es plano y reproduce fielmente la estructura de vigas de madera y techo de paja que se utilizaba en las viviendas de la época. En el muro del fondo se disponen tres cámaras funerarias, con pequeñas ventanas entre las puertas.

Cerveteri - Tumba de los Capiteles 01

 

Cuando las acciones son de uno a muchos

•julio 16, 2011 • Dejar un comentario

MAXXI

. MICHELANGELO PISTOLETTO: DA UNO A MOLTI, 1956-1974
Michelangelo Pistoletto: De uno a muchos, 1956-1974
Del 4 de marzo al 15 de agosto del 2011

Nacido en 1933 en Biella, una ciudad del noroeste de Italia cerca de Turín, Michelangelo Pistoletto creció en la Italia de la posguerra, en un periodo tumultuoso que vio el nacimiento del “milagro económico”, en la década de 1950 y los trastornos de las protestas políticas y de las huelgas de estudiantes y trabajadores de finales de los años 1960 y principios de los 1970. Estos acontecimientos llevaron a Pistoletto que evolucionase desde la búsqueda de su pintura a la realización de acciones colaborativas -de uno a muchos- a través de una exploración rigurosa de materiales y una reflexión del contexto sociopolítico. La obra de Pistoletto, variada y a la vez unitaria, es la respuesta a una tensión constante entre el artista y la sociedad, entre obras de arte y espectadores, entre arte y vida.

. Primeras obras

Pistoletto se acerca por primera vez al arte con catorce años, trabajando en el estudio de su padre, pintor y restaurador. A continuación ingresa en la escuela gráfica publicitaria más importante de Italia en la época, dirigida por su fundador Armando Testa. En este periodo, en el año 1953, tiene la posibilidad de conocer los más recientes desarrollos del arte europeo y americano. En la última mitad de la década de 1950, Pistoletto empieza a experimentar con el autorretrato.

A través de una constante experimentación sobre el acabado de sus pinturas, llega a realizar planos de color que son a la vez sólidos y reflectantes. En una de estas superficies, Pistoletto reconoce los reflejos de su propia imagen, fundiendo su realidad con la de la pintura en el instante del reflejo, un descubrimiento que anticipa los posteriores Quadri specchianti. La producción artística de la última década de 1950 se va a caracterizar por sus autorretratos, culminando en el año 1960, con autorretratos de dimensiones reales sobre fondos monocromos de oro, plata y cobre. En el año 1961 crea la serie de obras titulada El presente, pintando su propia figura sobre un fondo negro reflectante debido al uso de una capa de barniz transparente.

 

. Quadri specchianti

Tras haber comprendido las posibilidades abiertas por la confrontación de su propio reflejo en las superficies fuertemente barnizadas de sus primeras obras, Pistoletto desarrolla plenamente el potencial de las imágenes reflectantes en sus famosos Quadri specchianti (Cuadros especulares), iniciada en 1962.

  

Realizadas con planchas pulidas de acero inoxidable, estas obras proyectan hacia el exterior la fuerza de las investigaciones de Pistoletto, retomando la tradición renacentista de los espacios continuos a través de sus superficies especulares. Sin embargo, el contraste entre el estatismo de sus figuras u objetos en el primer plano, y la realidad que se refleja en la obra, crea un espacio intermedio de confrontación e interacción con el espectador, una experiencia instantánea y una consciencia del paso del tiempo.

 

Sus Quadri specchianti, se expusieron por primera vez en marzo de 1963 en la Galería Galatea, alcanzando cierta repercusión internacional, lo que permitió a Pistoletto participar en manifestaciones artísticas importantes dedicadas al Pop Art y al Noueveau Realisme. Esta serie supuso la base de su producción artística, junto con sus reflexiones teóricas.

  

. Plexiglass

En 1964, Pistoletto expuso en la Galería Sperone de Turín un grupo de obras denominado Plexiglass, que constituyen una primera transposición en el espacio en el espacio real de la nueva dimensión abierta por los Quadri specchianti, y al mismo tiempo una declaración de “conceptualidad” del arte.

Las obras que conforman Plexiglass, continúan en su búsqueda sobre la naturaleza del artificio y del espacio, desarrollada ya en sus obras anteriores. Mientras que en Quadri specchianti indagaba sobre el espacio pictórico a través de las imágenes reflejadas, las obras en plexiglass profundizan la relación entre simulacros, representación y espacio real. A través de esta serie, Pistoletto reflexiona sobre la posibilidad de que las ideas influyen la práctica artística, declarando en un texto publicado sobre el catálogo de la exposición en la Galería Sperone: “Una ‘cosa’ no es arte; la idea expresada de la misma ‘cosa’ puede serlo”. La aproximación mental de Pistoletto en sus obras de plexiglass, anticipa el arte conceptual que se desarrollará en los últimos años de la década de 1960.

. Oggeti in Meno

Entre 1965 y 1966, Pistoletto produce y expone, al interior de su estudio, un conjunto de obras tituladas Oggetti in meno, realizadas en la dimensión contingente del tiempo y basadas en el principio de las diferencias, infringiendo el dogma de la uniformidad del estilo artístico individual. Este conjunto de obras representan tanto una representación de la originalidad como un rechazo de la repetición de la uniformidad estilística. A través de técnicas y significados distintos, cada uno de estas obras tienen en su interior las respuestas, momentáneas y variables, al contexto de pertenencia, como si fuese una forma de liberación de la identidad artística.

  

En 1966, Pistoletto afirmó: “No son construcciones sino liberaciones -yo no los considero objetos de más sino objetos de menos”. La libertad creativa de los Oggetti in Meno y el carácter interactivo y participativo de muchas de estas obras, anticipan el espíritu y algunos de los aspectos fundamentales del movimiento del Arte Povera, que emergería en Italia en 1967.

  

. Luces y Reflejos

El 22 de diciembre de 1967, la Galería Sperone de Turín, fue el escenario de una reflexión artística sobre los límites entre el arte y la vida de Pistoletto. En el momento de la inauguración, la exposición incluía solamente Pietra miliare, una escultura de un poste que, situado en el centro de la galería y con su fecha de realización “1967″ esculpida en la parte más alta, suponía una reflexión sobre el tiempo y sobre el espacio. Posteriormente, el artista fue llenando la galería con obras que enfatizaban las nociones de cambio y contingencia a través del uso de reflejos generados por Mylar, luces parpadeantes de velas y por lámparas colgadas. En el centro de esta galería, el punto fijo indicado por la forma de Pietra Miliare testimonia el desvanecimiento de las luces y de las imágenes reflejadas que lo rodean.

. Trapos

La realización de las series Stracci (Trapos) y su creciente inclinación hacia las performances, encuentran su punto de unión en 1968 como ocasión de la exposición colectiva “Arte Povera + Azioni Povere”, en Amalfi. Acompañado por su grupo teatral Lo Zoo, Pistoletto llega al Arsenali dell’Antica Repubblica, lugar donde se realiza la exposición, para crear una instalación improvisada distribuyendo trapos que él tenía, entre las ruinas romanas, para “decorar los objetos romanos (…) y de esta forma crear mi pequeña escenografía. Había creado mi propio pequeño teatro”. Los trapos, que Pistoletto había usado anteriormente para pulir sus Quadri specchianti, transcienden de su función original, convirtiéndose en objetos de arte.

. Acciones, Performances y Lo Zoo

En diciembre de 1967, anuncia con un manifiesto la apertura de su estudio. Durante el invierno de 1967-68, este espacio se convierte en un lugar de encuentro de pensadores, como poetas, músicos y artistas visuales. Algunos de ellos se unen a Pistoletto para formar un grupo de trabajo: Lo Zoo.

Este grupo estaba constituido por personas de diversas disciplinas artísticas, que junto a Pistoletto realizan acciones concebidas como colaboraciones creativas. Parte como un grupo de teatro callejero y parte como un colectivo performativo itinerante, Lo Zoo (El Zoo) encontró su razón de existir en un comentario del actor Carlo Colnaghi, que comparaba su condición como artista a la de un león en jaula.

Lo Zoo buscaba una forma de romper con esa jaula – la restrictiva y aislada posición de la mente creativa dentro de la estructura tradicional de la sociedad – mediante la realización de performance organizadas y mediante acciones improvisadas en teatros, galerías y en la calle.

  

. CITTDELLARTE
Del 4 de marzo al 15 de agosto del 2011

Cittadellarte es un laboratorio interdisciplinar para el arte y la producción cultural fundado por Michelangelo Pistoletto en Biella en 1998. Su sede se encuentra en un complejo de arqueología industrial, en una antigua fábrica lanera. Su nombre (cittadellarte), procede de la idea de citadella (ciudadela), un lugar donde el arte se protege y se difunde, un espacio abierto a la ciudad con una compleja relación con el mundo. La misión de Cittadellarte deriva de Progetto Arte (Proyecto Arte), un manifiesto que el artista escribió en 1994 en el que describía la necesidad de un nuevo papel específico para el artista: poner el arte en directa interacción con todos los ámbitos de la actividad humana que forman la sociedad. El objetivo es estimular la participación activa de los ciudadanos, a través de colaboraciones con entidades públicas y privadas, y la organización de exposiciones, eventos, cursos, talleres, programas de residencia y conferencias. Cittadellarte representa la persecución de las prácticas artísticas experimentales empezadas por Pistoletto en la década de los años 1960, que propugnaban la implicación y participación del público.

Simultáneamente con la exposición Michelangelo Pistoletto: Da Uno a Molti, 1956-1974. el MAXXI presentó una exposición dedicada a la Cittadellarte. 

GLI UFFIZI

Concebida como un gran laboratorio, la estructura de Cittadellarte se articula alrededor de diversos núcleos, the Uffizi (los Oficios). Cada uno desarrolla sus propias actividades, dirigidas a un ámbito específico del sistema social, desde la ecología hasta la economía, de la alimentación a la espiritualidad. Para la exposición MAXXI, se presentaron seis Oficios, cada uno con proyecto.

. ufficioproduzione

El Ufficio Produzione sitúa la filosofía de Cittadellarte en directa relación con el mundo de la manufactura, desde el artesanado a la industria. Entre los proyectos del Oficio, Forme in Movimento (Formas en Movimiento), prevé la realización de módulos básicos de ejemplos variables de arquitectura, para la presentación de las excelencias de dos territorios italianos. Los cuatro cubos que conforman Cubo in movimento, están dedicados a la ciudad de Biella, y las tres pirámides a la región de Trentino, mostrando la típica producción de cada territorio, junto con los propios productos, intentando crear una nueva perspectiva de desarrollo para el artesanado local. Estas “Formas” se denominan “en Movimiento”, porque viaja, convirtiéndose así en embajador del territorio de origen.

- Sara Conforti – Arianna 150

Artista: Sara Conforti (Italia)
Artesano: Sergio Morello, constructor de antiguos telares en miniatura

Una simbólica tejedora de ovillo de hilo rojo que Ariadna entregó a Teseo para salir del laberinto. Una imbricación metafórica entre la confianza y la colaboración en un presente que tiene la necesidad de nuevos Mitos y de nuevos Héroes.

- Paolo Grassino – Vitale

Artista: Paolo Grassino
Artesano: Officina Meccanica D’Amelio de D’Amelio Saverio & C.S.A.S. – Acciaio

La historia del arroz es tan larga como la del mundo y hoy casi 3 mil millones de personas comparten la cultura, las tradiciones y la capacidad de este alimento. En las áreas menos desarrolladas del planeta, cada aspecto religioso, fenómeno social y político está influido por el arroz; alimento esencial considerado durante siglos como el “alimento de los pobres”. Pero hoy, las políticas de los países más industrializados han redoblado el precio de este producto. La obra “Vitale” quiere ser una plegaria. Cada vez que se hace girar el cilindro se quiere hacer recordar a quien lo observa que esta cuestión es vital para la mitad de la población mundial.

El arroz de la región de Biella es el único arroz de Italia con  Denominación de Origen. Arborio, Baldo, Balilla, Carnaroli, Gladio, Loto y Sant’Andrea son las siete variedades de arroz ofrecidas por arrozales de Baraggia, Billese y Vercellese.

- Alejandro Vàsquez Salinas – Crutin

Artista: Alejandro Vàsquez Salinas
Artesano: Romanelli s.n.c. – Piedra y mármol

El cubo de piedra, siguiendo las indicaciones del artista Alejandro Vàsquez Salinas, analiza el proceso de producción del queso. En la parte superior están presentes la hierba y la leche, y en las repisas inferiores, conformadas por tablas de cortar queso y con la posibilidad de ser estraídas, se disponen quesos y utensilios para comerlo. El nombre “Crutin” procede de la palabra piemontesa de “piccola crota”, es decir, una pequeña bodega donde se madura el queso.

El queso Maccagano de Biella es de gran excelencia, realizado en las zonas montañosas de la región. El nombre lo toma de la región homónima de los Alpes, que se encuentra bajo Monte Cossarello, al norte de Biella.

- Armona Pistoletto – Memoriazione

Artista: Armona Pistoletto
Artesano: Vidrería Biellese di Selva e Lanza

Memoria y Acción, dos elementos que componen el cubo. La Memoria está impresa en las cinco caras del cubo, cada una de las cuales presenta una imagen del Archivo de la Fundación Cassa di Risparmio di Biella. La acción representa el empeño, la responsabilidad individual, el trabajo de recoger, custodiar y hacer visible la memoria.

El cubo se activa y se pone en movimiento por el empeño personal. Con una sola persona se basta. Pero para poder ver el cubo y sus imágenes de la mejor manera posible, si es necesaria una cooperación entre dos personas, una gira la manivela y la otra mira las fotografías impresas.

El rojo es el color del amor y de la atención, elementos indispensables para la memorización.

La Fondazione Cassa di Risparmio di Biella, ha adquirido hasta ahora seis archivos fotográficos (Bogge, Cremon, Martinero, Minoli, Valerio y Terreo) que documentan los acontecimientos de la región a lo largo de todo el siglo XX.

- Davide Crippa & Ghigos Ideas – Una Piramide Alchemica

Artista: Davide Crippa – Ghigos Ideas
Artesano: Damiano Benuzzi – Carpenteria Benuzzi | Ferro

La pirámide explicita todo lo que está en su interior… es un laboratorio alquimista, creativo y productivo al mismo tiempo, quizás un poco polvoriento… está compuesto de ideas sedimentadas, emociones, descubrimientos…

Esta pirámide representa una sección vertical de un laboratorio de alquimia antiguo. Se han concentrado diversas funcionalidades para verificar la cualidad de la miel, esto es, un bol con mano de mortero para verificar la consistencia, unas ampollas calentadas por velas para la prueba olfativa, unas ampollas sobre un soporte giratorio para la prueba de las burbujas (densidad) y unas repisas para la prueba de degustación.

- Federico Piccinini – Archivio metrico svolto

Artista: Federico Piccinini
Artesano: Luca Zaninelli – Zaninelli di Zaninelli Ermanno | Legno

Al igual que los ordenados y complejos archivos antiguos catalogaban el saber y el conocimiento de la época, la pirámide Archivio metrico svolto, a través de un único cajón de grandes dimensiones, juega sobre los conceptos de archivo / conocimiento / infinito, para transmitir la milenaria tradición y el inmenso saber custodiado por las personas y los valles de la región de Trento.

La pirámide es un catálogo que muestra el infinito saber ligado a la uva, el vino y a los destilados a través de un cajón pensado para tener unas dimensiones mayores respecto de la pirámide que lo alberga. De este modo, la pirámide juega con lo inesperado y la sorpresa, rompiendo el esquema mental que cada visitante.

- Katia Meneghini – Quinto Grado

Artista: Katia Meneghini – CTRLZAK Art & Design Studio
Artesano: Rossana Rossi – Ceramica Cicuttin | Ceramica

La estratificación típica de la roca Dolomítica está formada por bandas irregulares que recorren horizontalmente la roca. Este elemento estilizado define los bordes de cinco contenedores que superpuesto conforman la pirámide. El número de los vasos se refiere a las cinco provincias por las que discurren los Dolomitas, siendo Trento una de ellas. Lo más característico de la pirámide son las improntas dejadas en la arcilla por Cesare Maestri: un homenaje a la araña de las Dolomitas, un gesto que simboliza su dedicación a la experiencia de tanto años de contacto con el territorio trentino, el amor por la montaña y el respeto por la naturaleza.

La forma de la pirámide invita a explorar y a mirar dentro de cada contenedor para descubrir la naturaleza de esta región a través de corales y conchas fosilizadas en su interior.

.ufficiomoda

Cittadellarte Fashion B.E.S.T. es una oficina que desde el año 2009 se dedica al desarrollo de la sostenibilidad bio-ética en el ámbito del sector textil, fomentando la investigación que van desde el diseño hasta la producción, y desde la distribución hasta la comunicación. El Oficio Moda recoge y organiza estos materiales en un archivo que se puede consultar y promueve sensibilizar el consumo responsable. Estimulando el proceso de manufactura completo, e implementando aproximaciones a una transformación inteligente, el proyecto aúna en una plataforma, docenas de compañías productoras de textiles e hilos eco-sostenibles.

. ufficiopolitica

El Oficio Política está representado a través del proyecto Love Difference, asociación sin ánimo de lucro fundada en junio del año 2002 por Cittadellarte en colaboración con instituciones internacionales, centros culturales, investigadores, comisarios culturales y artistas. El objetivo de la asociación es desarrollar proyectos creativos que favorecen el diálogo entre personas de diversos estratos culturales, políticos o religiosos. Símbolo de este proyecto es el Tavolo Love Difference, una mesa en la que alrededor de ella se han reunido artistas, políticos, activistas, emprendedores, trabajadores sociales y ciudadanos, proponiendo encuentros para indagar los diversos sistemas socio-culturales y la consecuentes tensiones económico-políticas, extendidas más allá de los límites de la cuenca Mediterránea.

. ufficiostrategiaecomunicazione

El Oficio Estrategia y Comunicación realiza proyectos y campañas de comunicación ligados a mensajes y programas de transformación social, a partir del proyecto Terzo Paradiso, visión fundadora de Cittadellarte. El Oficio produce publicaciones y ofrece servicios a instituciones públicas y privadas, organizaciones culturales y empresas. Para la exposición, se han presentado algunos de los productos editoriales y de investigación realizados por Cittadellarte, como la publicación Visible (2010).

. uffizioeducazione

La actividad principal del Oficio Educación es UNIDEE – Universidad de las Ideas, programa de residencia internacional, enfocado a formar la nueva figura del “aRtivatore” – activador de los procesos de transformación social a través de las ideas y proyectos creativos. Este experto reúne las características y las competencias del artista, del comisario, del emprendedor y del diseñador social. UNIDEE in Residence es un programa de residencia sostenido por una red de socios públicos y privados, a través de bolsas de estudio. Los participantes desarrolla una dimensión profesional artística, productiva y de implicación social para ofrecer propuestas innovadores a empresas, organizaciones y administraciones públicas. Estas actividades incluyen talleres para escuelas, cursos para adultos -como el curso UNIDEE Educational, destinado a formar figuras profesionales de educadores para el sistema museístico – y la institución de la Scuola Libera Montessori Cittadellarte, abierta a niños y adultos, donde la pedagogía y arte se integran en una experiencia activa.

. ufficioarchitettura

El Oficio se ocupa de la proyección y realización de lo que se ha definido como “nuevos organismos de vida deshabitada”, construidos alrededor de la relación entre el hombre y el medio ambiente. De este modo, la relación entre arte, responsabilidad y sostenibilidad define y condiciona el mundo del diseño: la ciudad y la vivienda se convierte en un organismo vivo. Los edificios propuestos por Cittadellarte persigue los criterios de la Arquitectura Natural, concebida para ser parte integrante de un sistema social más amplio, enfocados en el equilibrio entre naturaleza y artificio. En la exposición se muestra un muro realizado en paja, una materia prima que siempre ha estado disponible en la naturaleza en grandes cantidades y a bajo coste. Utilizado como elemento constructivo portante y material aislante, este muro da vida a una nueva tecnología eficiente desde el punto de vista térmico, estructural, sísmico, ambiental y económico.

Il Terzo Paradiso

En el año 2003, Michelangelo Pistoletto realizó el Nuovo Segno d’Infinito,  símbolo del Terzo Paradiso, considerado como la visión fundadora de la Cittadellarte. En el 2005, el proyecto fue presentado en la 51º Bienal de Venecia. Desde el 2007 está en proceso una obra multimedia, con la colaboración de Gianna Nannini y RAM (radio arte mobile). En el año 2010, Michelangelo Pistoletto trazó el surco del Terzo Paradiso en Asís, en colaboración con la FAI -Fondo Ambiente Italiano, indicando los trabajos de restauración del Bosco di San Francesco y, en el mismo año, publicó el ensayo Terzo Paradiso. El mensaje del Terzo Paradiso, fue difundido a través de la organización de exposiciones y actividades online para estimular y producir una transformación de la sociedad en clave tanto local como global. Para la exposición se presenta la muestra la instalación Nuovo Segno d’Infinito, que se refiere al símbolo del Terzo Paradiso, acompañado por la voz de Gianna Nannini que entona el motivo Mama.

Cuando se entretejen espacios

•julio 16, 2011 • Dejar un comentario

MAXXI

Proyecto: MAXXI, Roma
Dirección: Vía Masaccio, via Guido Reni
Tipología: Museo
Autor: Zaha Hadid
Año del proyecto / Construcción: 2010
Bibliografía:
- AV Monografías 139 “Museos del Mundo”, pág: 46-55
- AV Monografías 141-142 “España 2010″, pág: 247

Localización

El Ministerio de Cultura y Patrimonio nombró a la Superintendencia Especial para el Arte Contemporáneo para que convocase un concurso internacional para la creación del primer Centro Nacional de las Artes de Italia. El nuevo centro estaría destinado a la difusión, exposición y conservación de arte y arquitectura contemporánea. El concurso, convocado en 1998, fue ganado por el estudio de Zaha Hadid que se impuso entre las más de 270 propuestas presentadas.

  

El Museo Nacional de las Artes del Siglo XXI (MAXXI), se situó al norte de Roma, rodeado por antiguos barracones militares y en un meandro del río Tíber, una zona fragmentada pero consolidada. Muy cerca de éste, se encuentran también otros importantes edificios como el Palazzetto dello Sport y el Flaminio del arquitecto Pier Luigi Nervi, o el más reciente Auditorio Parco della Musica de Renzo Piano.

La principal intención del proyecto es fundirse con el tejido urbano para conformar un campus que funcione como un extensión de la ciudad, desdibujando los límites del museo. Intenta activar su entorno urbano inmediato, al que se abre gracias al carácter poroso y abierto de la planta baja. Todo el edificio se organiza en base a las ideas de flujos direccionales y de distribución de densidades, creando un entorno expositivo más que un objeto arquitectónico en el sentido tradicional.

Las formas sinuosas y espacios estructural y funcionalmente complejos son resultados de la materialización físico de los flujos circulatorios. El MAXXI se presenta en una forma arquitectónica continua sinuosa y de materialidad contundente, cuyo interior gravita en torno al vacío del vestíbulo principal de la planta de acceso. Sobre este gran espacio central giran los dos museos que conforman el MAXXI (el museo de arquitectura y el de arte) y se produce el acceso a una cafetería, librería, un auditorio, áreas para eventos, aulas formativas y salas para la exposición de las colecciones temporales y permanentes.

La sección de arquitectura contiene, además de los archivos de arquitectos italianos del siglo XX como Carlo Scarpa, Aldo Rossi y Pier Luigi Nervi, dos series de obras encargadas expresamente a fotógrafos italianos contemporáneos. La colección de arte, por su parte, incluye unas trescientas obras de adquisición reciente, lo que determinó la naturaleza flexible del interior del museo.

La materialización del proyecto permitió cierta experimentación, no sólo formal, sino también constructiva. La ejecución de los muros curvos fue posible gracias a una mezcla de hormigones autocompactantes y de encofrados tridimensionales prefabricados, desarrollados con la ayuda de programas informáticos y montados posteriormente en obra. La compleja cubierta a base de costillas o nervios triangulados longitudinales, de los que cuelgan los tabiques temporales divisorios de las exposiciones, fue resuelta mediante perfiles de acero. Entre los nervios se dispusieron paños de vidrio iluminando las salas de exposiciones.

Materiales como el vidrio, para el techo, acero, para las escaleras, y hormigón para las paredes, proveen a los espacios expositivos de una apariencia neutral, mientras que paneles móviles permiten una gran flexibilidad y variedad para los comisarios de las exposiciones temporales. La variedad y superposición de espacios, y el uso modulado de la luz natural crean un marco espacial y funcional de gran complejidad, ofreciendo constantemente vistas cambiantes e inesperadas, tanto dentro del edificio como en los espacios exteriores.

Dos elementos arquitectónicos caracterizan el proyecto, los muros de hormigón que definen las galerías expositivas y determinan la superposición de volúmenes; y el techo transparente que modula la luz natural. Una serie de lamas móviles bajo los vidrios evita que el sol penetre en el interior.

Tras muchos estudios e investigaciones, el concepto evolucionó hacia la confluencia de líneas, donde la fuerza primaria del solar se plasma en los muros que constantemente se intersecan y se separan para crear tanto espacios interiores como exteriores. No tiene intención de ser sólo un museo, sino un centro cultural urbano donde una densa textura de espacios interiores y exteriores se entretejen y superponen.

Las paredes del MAXXI crean flujos circulatorios mayores y menores. El recorrido mayor está caracterizado por las galerías, mientras que las circulaciones menores son espacios de enlace y los puentes. El solar posee una característica forma en “L”, que deambula entre dos edificios existentes. En vez de ver esto como una limitación, el proyecto se aprovecha de ello, tomándolo como una oportunidad para explorar las posibilidades de la estructura lineal mediante volúmenes que se apilan y retuercen en algunas áreas, y desaparecen en otras, entretejiendo linealidad al interior y al exterior del MAXXI.

Todo el edificio posee un carácter urbano, prefigurando una dirección que conecta el río con la calle Guido Reni. El centro acompaña tanto pautas de movimiento existentes como deseadas, contenidas dentro y fuera. Este vector define la entrada principal hacia el edificio. Por la superposición de circulaciones con el contexto urbano, el edificio comparte una dimensión pública con la ciudad, solapando caminos y espacios abiertos. Además, los elementos arquitectónicos se alinean geométricamente con la trama urbana en su punto de encuentro. De este modo, el contexto le proporciona su orientación y su fisonomía, fluyendo después de manera más libre para responder a las condiciones específicas del lugar.

El carácter del MAXXI es poroso, una masa inferida que se subvierte por vectores de circulación. El circulación externa e interna sigue el flujo global de la geometría. Los elementos de circulación vertical y oblicua se sitúan en áreas de confluencia, interferencia y turbulencia. La circulación emerge como motivo arquitectónico pero también como una forma de navegar empíricamente por el museo.

Frente a la tradicional codificación del “muro” en el museo como una armadura vertical inmutable para la exposición de pinturas, o su uso alienado para construir espacios discretos que “ordenan” y “narran” de forma lineal, el MAXXI lo emancipa. El “muro” se convierte en un motor versátil para la puesta en escena de efectos expositivos. A través de sus distintas apariencias -muro sólido, pantalla de proyección, lienzo, ventana a la ciudad- el muro expositivo es el principal mecanismo que crea espacio.

Disponiéndose ampliamente por todo el solar, de forma cursiva y gestual, las líneas atraviesan el interior y el exterior. El espacio urbano coincide con el espacio expositivo, intercambiando pabellón y patio en una continua oscilación bajo la misma operación. Y más allá de las desviaciones de la composición clásica del muro, éste emerge como incidentes; el muro se convierte en suelo, o gira para convertirse en techo, o se vacía para convertirse en una gran ventana. Con un constante cambio de dimensiones y geometrías, el muro se adapta a cualquier necesidad expositiva. Esta versatilidad se potencia con el posible montaje de particiones que pueden colgar de las costillas del techo. El recorrido por el MAXXI se realiza a través de distintos ambientes, de diferenciada luminosidad y cualidades, que proporciona una extensa paleta y libertad para el comisario.

Cuando se construye un altar para la paz

•julio 16, 2011 • Dejar un comentario

ARA PACIS

. EL ARA PACIS EN EL CAMPO DE MARTE

. Situación original del Ara Pacis: El Campo de Marte

El altar a la Pax Augusta fue votado para su construcción por el Senado romano en el año 13 a. C. con el fin de celebrar el regreso de Augusto de las provincias occidentales. El propio princeps lo documentó en la Res gestae:

“Cuando regresé a Roma procedente de España y de Galia… completadas felizmente las empresas en aquellas provincias, el Senado decretó que para mi regreso se consagrase el altar de la Paz Augusta, cerca del Campo de Marte. También se dispuso que los magistrados, los sacerdotes y las vírgenes vestales celebrasen cada año un sacrificio”.

La consagración del altar fue celebrada el 30 de enero del año 9 a. C., por lo que se necesitaron tres años y medio para su construcción. Esto fue debido al complejo programa decorativo, realizado, muy probablemente, por escultores de gusto neoático, activos en Roma en el siglo I a. C.

La construcción original del altar se encontraba en el Campo de Marte, llanura destinada en la antigüedad al desarrollo de ejercicios militares y por tanto dedicado a la actividad deportiva de los jóvenes romanos. Además en el Campus se enterraban los héroes de la República.

Hacía el límite septentrional de esta zona, hacia el año 28 a. C. César Augusto, todavía joven, hizo edificar el Mausoleo, el tumulus Augusti. Compuesto de una base cilíndrica revestida de travertino, abierta al sur por una puerta franqueada por dos pilastras, sobre las que se colocaron las tablas de bronce con el texto de la Res Gestae. Junto a éste se encontraban dos obeliscos de granito que en la actualidad están en la plaza Quirinale y en la plaza Esquilino. Gracias a Estrabón está documentado que en medio del Campus también se encontraba el Ustrinum de Augusto, lugar, posteriormente monumentalizado, en el que fue incinerado el cuerpo del emperador. No se conoce el sitio exacto, pero la existencia cerca de Montecitorio de diversos altares conmemorativos de la familia imperial permite suponer que en esta zona también se encontraba el monumento de Augusto.

Al este del Mausoleo se disponía la via Flaminia, construída en el 220 a. C., y restaurada en el 27 a. C. por voluntad del propio Augusto. Su trazado urbano sobrevive aún en la actual Roma a través de la via del Corso.  Más al sur se encontraban el Saepta Iulia y el Pantheon (27-25 a. C.), bisagras de la renovación urbanística realizada por Agripa. Tras estas construcciones se realizó el acueducto de Aqua Virgo  y el Stagnum, y poco tiempo después el Ara Pacis (13 a. C.) y el Horologium (10 a. C.). La alineación de los edificios al sur marca el límite con el área urbanizada y señala una diferencia entre la zona habitada y el Campus, que probablemente correspondía con unas condiciones jurídicas distintas.

Edificado en un periodo de tiempo de dos décadas, los monumentos del Campo de Marte septentrional permiten seguir la evolución política del principado augusteo, desde el imponente Mausoleo a las dimensiones contenidas y sobrias del Ara Pacis. No faltan tampoco elementos unitarios de valor simbólico entre los monumentos que componen el conjunto: desde la recíproca posición del Pantheon y del Mausoleo, que se enfrentan en los dos extremos del Campus, a la más sutil relación entre el Horologium y el altar. Se ha calculado que el 23 de septiembre, día del nacimiento de Augusto, la sombra del obelisco se proyectaba siguiendo la línea del equinoccio del reloj y apuntaba hacia el centro del Ara Pacis. El altar, el Horologium y el Mausoleo formaban así un único horizonte visual y simbólico: el obelisco estaba dedicado al Sol y por tanto a Apolo, dios tutelar de Autusto; la permanencia del sol en el cielo diurno se prolonga a partir del solsticio de invierno, momento en el que Augusto fue concebido; su día de nacimiento, señalaba sin embargo el advenimiento de una era de paz, tal y como indicaba la sombra del gnomon apuntando hacia el Ara: Augusto era el predestinado natus ad pacem.

. ARA PACIS

El Ara Pacis está formado por un recinto casi cuadrado (11,65 m x 10,62 m y 3,68 m de altura), elevado sobre un podio. En los lados de menor dimensión se abrían dos puertas, por las que se accedía a través de una rampa de nueve escalones. En el interior, sobre una escalinata se alzaba el verdadero altar. La superficie del recinto presenta una refinada decoración en relieve, al exterior y al interior. En las escenas, la profundidad del espacio se obtiene mediante el uso de diferentes espesores de las figuras.

Las pilastras que sostienen el arquitrabe, son de estilo corintio, decoradas al exterior con motivos florales. El arquitrabe ha sido enteramente reconstruido, sin haberse conservado ningún fragmento antiguo que, según las representaciones del monumento en las monedas de la época, debía de estar coronada con  acroteras.

El Ara Pacis es un monumento clave en el arte público de la época de Augusto, con motivos de procedencia diversa: el arte griego (en los frisos de las procesiones y la influencia de Fidias), el arte helenístico (en el friso y en los paneles con las alegorías) y el arte romano (en el friso del altar, y por el realismo y sobriedad que enlaza con la tradición romana del retrato). El aspecto es por tanto ecléctico, cuya realización fue obra de talleres griegos.

El aspecto político y propagandístico es notable, como en muchas otras obras de la época, con los vínculos evidentes entre Augusto y la Pax, expresada como un reflorecer de la tierra bajo el dominio universal romano. Además, se evidencia la relación entre Eneas, mítico progenitor de la Gens Iulia y del propio Augusto, según la propaganda de continuidad histórica que quería encuadrar la legitimidad del poder del emperador como un eslabón entre la historia de Roma y la historia del mundo hasta entonces conocido. No es casualidad que Gaio y Lucio Cesari estén ataviados como jóvenes troyanos.

- Decoración externa.

Sobre una llanura verde, el monumento del Ara Pacis era visible desde todas las perspectivas. Los relieves del Ara Pacis, que su origen estaban policromados, transmitían su mensaje religioso e ideológico a las jóvenes generaciones que practicaban ejercicios gimnásticos y militares en el Campo de Marte.

El exterior está decorado con un friso figurativo en la parte alta y con motivos florales en la parte baja. Estos dos elementos están separados por una banda de motivo geométrico. Estas bandas se interrumpen cuando se encuentran con una pilastra, para después continuar por el otro lado.

La decoración inferior se trata de una ornamentación naturalista con roleos de acanto y, entre éstos, pequeños animales como por ejemplo lagartijas y serpientes. Los roleos se disponen de manera simétrica, siguiendo un esquema de notable elegancia y una finura de ejecución que recuerda al arte alejandrino. La naturaleza está considerada como un bien perdido, según uno de los temas de la poesía de aquel momento (como se puede apreciar en la obra de Virgilio y Horacio).

La decoración del friso superior está dividida en cuatro paneles sobre los lados de acceso (dos por cada lado) y por un friso continuo en los lados largos, que forman unitariamente una única escena.

. Paneles sobre el lado principal: Sobre la entrada principal del monumento, en el frente occidental, iluminados por el sol del ocaso, se encuentran dos frisos que representan dos momentos relevantes de los orígenes de Roma: el Sacrificio de Eneas a los Penates y  el Lupercal .

En el Sacrificio de Eneas a los Penates, aparece Eneas, hijo de la diosa Venus y del mortal Anquises, sacrificando una cerda blanca a los Penates. Estos dioses familiares, que Eneas salvó de la destrucción de Troya y que llevó hasta la costa del Lazio,  se muestran al fondo,  sentados dentro de un pequeño templo. La prodigiosa escena de la cerda blanca confirmó a Eneas que había alcanzado su nuevo país, la tierra en la que, muchas generaciones después, Roma sería fundada. Eneas presenta la cabeza cubierta y viste una túnica que deja al descubierto su atlético busto. En su mano sostiene el sceptrum.

La profecía se ha hecho realidad, puesto que el destino había decretado que el nuevo pueblo romano surgiría de un troyano. A la derecha de Eneas aparece una figura masculina muy deteriorada que probablemente representaría a su hijo Iulus / Ascanio, de quien desciende la dinastía de los Julos, al igual que Augusto que fue adoptado por Julio César. De este modo, el mismo deseo divino que había guiado a Eneas hasta el Lazio parece haber destinado a Augusto, su descendiente, para convertirse en la cabeza de un Imperio pacificado. La visible figura de su ancestro Eneas actuando como un sacerdote, también alude a Augustus,  que no hacía mucho tiempo (año 12 a. C.), había sido elegido pontifex maximus, el título religioso más alto del Estado.

Del Lupercal se han conservado escasos fragmentos de la escena que representa el hallazgo de Rómulo y Remo amamantados por la loba por el pastor Faustolo, que aparece apoyado sobre un bastón. En la parte izquierda del panel aparece el padre divino de los gemelos, Marte, que por medio de Rómulo da origen a la estirpe de los nuevos soberanos.

. Paneles sobre la entrada secundaria: En la parte posterior del monumento se encuentran los relieves de la Personificación de Roma, casi completamente perdido, y la Saturnia Tellus. Situados sobre la parte oriental del monumento y que por tanto recibe la luz del amanecer, en los dos frisos aparecen figuras femeninas.

Se han conservado muy pocos restos del relieve de la Personificación de Roma, pero son suficientes para reconocer a la diosa Roma ataviada como una amazonas y sentada sobre un montón de armas de los pueblos que ha vencido. Este friso muestra las bases de la nueva paz y el orden impuesto por Roma “en tierra y mar”. Las naciones que han sucumbido ante Roma y que por tanto forman parte de sus prosperidad, fueron seguramente el tema de los relieves que adornaban los muros interiores del altar, y que en la actualidad se han perdido completamente.

La Saturnia Tellus, es uno de los relieves mejor conservados del conjunto. Este relieve representa una gran figura femenina sentada, en cuyo regazo se encuentran dos putti y algunos vegetales. A los lados están dos ninfas semidesnudas, una sentada sobre un cisne en vuelo, símbolo del aire, y otra sobre un dragón marino, símbolo del mar. Estos dos animales recuerdan la serenidad de la paz terra marique, es decir, la paz en tierra y en mar.

También el paisaje tiene tiene elementos alegóricos: la parte izquierda es fluvial, con juncos y un enócoe del cual fluye agua; el centro es rocoso con flores y animales, una ternera recostada y una oveja que pasta; mientras que la parte derecha tiene un aspecto marino. La interpretación de la escena es incierta, la figura central podría ser una Venus Genetrix (“Madre”), o una personificación de Italia, o quizás incluso una personificación de la Pax. Tal vez estas interpretaciones estaban englobadas en una ideología ambivalente de la Pax Romana de la época de Augusto. Sin embargo, no se puede excluir la presencia de Venus, que haría pareja con el relieve de la Personificación de Roma, cuyos cultos serán posteriormente fusionados.

La composición está perfectamente equilibrada y las muchachas se disponen simétricamente a los lados del personaje principal, la llamada “Saturnia”.

. Frisos de la procesión: En los lados de mayor dimensión se dispone un relieve figurativo de una procesión con una parte oficial, con sacerdotes, y otra semi-oficial, con la familia de Augusto. La lectura está concebida unitariamente para formar un conjunto procesional único.

Aunque la identificación de los personajes no sea irrefutable, está generalmente aceptada. El conjunto evoca las Procesiones Panatenaicas del Partenón de Atenas. En cualquier caso, la escena no es interpretada como un cortejo real, tal y como podría haber sido realizada en el año 13 a. C., puesto que Augusto se convirtió en pontífice máximo en el año 12 a. C. Se trata por tanto de una representación política ideal, relacionada con las grandes incertidumbres de aquellos años por la sucesión, que encontró una solución temporal en el año 6 a. C. con la crisis y el exilio voluntario de Tiberio.

- Lado sur. Es la escena más importante y mejor conservada, con personajes de la familia imperial. La sucesión de las figuras reproduce un preciso esquema protocolario, ligado a la sucesión del trono como era concebida por Augusto hacia el año 10 a. C. También la división en primer y segundo plano de las figuras (planos que se convierten enfáticamente en tres en la representación de la familia de Augusto y Livia), tampoco es casual.

La procesión comienza con la representación de los lictores (funcionarios públicos que escoltaban a los magistrados, marchando delante de ellos y garantizando el orden público), seguidos por un sacerdote que lleva la caja sagrada del colegio pontificio y el lictor proximus, que camina hacia atrás: según la tradición no podían dar la espalda ni al magistrado ni al sumo sacerdote.

Continúa la procesión con una serie de personas con toga presididos por Augusto con la cabeza cubierta y vestido de Pontifex Maximus. Cierran el cortejo oficial, en primer plano, cuatro Flamines Mayores (quirinalis, martialis, dialis e iulialis), en el que tan sólo el Flamin Iulais está dotado de una fisionomía propia porque era pariente de Augusto, Sesto Appuleio.  El último personaje religioso es el flaminius lictor, con la cabeza cubierta y el hacha sagrada sobre la espalda.

En este punto, tras un suave resalte, comienza la procesión de la familia imperial, con los personajes dispuestos según la línea dinástica en la época de la construcción del altar. En primer lugar se encuentra Agripa, muerto en el año 12 a. C., también con la cabeza cubierta y puesto de perfil, seguido por el pequeño Cayo César (sobrino e hijo adoptivo de Augusto), Julia la Mayor, hija de Augusto, o Livia, su mujer. Aparece después Tiberio y Antonia la Menor, que coge de la mano al pequeño Julio César Germánico, hijo suyo y de Druso el Mayor, que se encuentra justo después. El grupo siguiente es el de Antonia la Mayor y sus hijos Gneo Domicio Enobarbo (futuro padre de Nerón) y Domicia Longina, seguidos por Lucio Domicio Enobarbo (marido de Antonia la Mayor).

- Lado norte: El friso del lado norte está peor conservado, y casi todas las cabezas fueron rehechas en el siglo XVI. Continúa la procesión según el ordo sacerdotum, con los auguri, seguidos por los quidecemviri sacris faciundis, reconocibles por el sacerdote que lleva los símbolos de Apolo, y por los septemviri epulones. 

Después, en paralelo a la procesión sur, aparece la fila de personajes de la casa imperial, abierta por Lucio César y su madre Julia la Mayor, hija de Augusto (que estaría a la misma altura que Agripa en el friso sur). Le sigue un muchacho ataviado como un sacerdote, quizás hijo de Julo Antonio. Después está Claudia Marcella Mayor con el cónsul Julio Antonio, y la pequeña Julia la menor; Claudia Marcela menor, el hijo y el marido Sexto Appuleio, cónsul en el año 29 a. C., del que se han conservado muy pocos fragmentos.

La sucesión al trono estaba rígidamente representada en dos ramas principales, correspondientes cada una a un lado, y se comenzaba con Agripa o con Julio, seguidos de sus respectivos hijos, y luego los hijastros de Livia (Tiberio y Druso), seguido por las dos Antonias y las dos Marcelas.

- Decoración interna.

La superficie interna del monumento presenta en la zona inferior canaladuras verticales que simulan una especie de valla, reproducción de una provisional erigida en la constitutio del altar. Esta empalizada, presente en los altares romanos más antiguos hasta el siglo VII-VI a. C., seguía utilizándose en los templi augurali que precedían al lugar sagrado verdadero y propio.

En la parte superior está ornamentada con frisos que reproducen guirnaldas y bucraneos (es decir, cráneos de buey con guirnaldas). También este motivo deriva de la construcción provisional de madera del año 13 a. C. Entre los dos órdenes se dispone una banda de palmetas y flores de loto.

- Altar.

El altar está constituido por un podio de tres escalones sobre el cual se apoya una base que presenta otros cinco escalones en uno de sus lados, por donde pasaba el sacerdote que celebraba el sacrificio. El altar de sacrificios ocupa todo el espacio interior del recinto del que está separado por un estrecho pasillo, cuyo pavimento está ligeramente inclinado hacia el exterior.

El altar está decorado con personajes femeninos sobre el zócalo, quizás presentando alegorías sobre las provincias del imperio, mientras que el friso superior está decorado con la representación del sacrificio que se celebraba anualmente, con las Vestales y el pontifex maximus (pontífice máximo)acompañados por los sacerdotes vittimarii  y por los animales destinados al sacrificio.

Sobre el altar, las figuras están representadas en altorrelieve, al contrario de los planos superpuestos en el recinto exterior. Estos contrastes, ejemplos de la bipolaridad en el arte romano, se encuentran también en los arcos triunfales, con paneles de distinto tipo (alegóricos frente a escenas tratadas con realidad idealizada).

. EL ARA PACIS EN LA ACTUALIDAD.

El emplazamiento urbanístico-ideológico para el Campo de Marte tuvo una vida breve, y en el transcurso de pocas décadas, la integridad del Horologium se vio comprometida. La zona necesitó una elevación de su cota, debido en gran parte a las crecidas del Tíber. Aunque se intentó proteger el Ara Pacis con la construcción de un muro que detuviese el proceso de elevación del terreno, no se pudo evitar su deterioro ante el continuo enterramiento de toda la zona: el destino del Ara Pacis parecía sellado y su olvideo irreversible. Durante más de un milenio, el silencio cayó sobre el Ara Pacis, haciendo perder incluso la memoria del monumento.

La recuperación del Ara Pacis, se inició en el siglo XVI, aunque no pudo ser terminado hasta la reconstrucción completa del edificio en el año 1938 tras encuentros fortuitos y excavaciones arqueológicas. El primer documento sobre la reaparición del altar data de 1536 a través de un grabado de Agostino Veneziano, en el que aparece el cisne con alas desplegadas y una amplia porción del friso de roleos: signo evidente de que en aquella fecha, el friso del Ara Pacis era ya conocido. Una posterior recuperación data del año 1566, año en el que el cardenal Giovanni Ricci da Montepulciano compró 9 grandes bloques de mármol esculpidos procedentes del Ara.

Tras estos hallazgos, no se tiene más noticias del altar hasta el año 1859, cuando el Palazzo Peretti, ya en propiedad del duque de Fiano, requirió obras de consolidación, durante las cuales se descubrió la base del altar y numerosos fragmentos esculpidos, no todos extraídos “por temor a comprometer la seguridad de los muros del palacio”. En esa ocasión se recuperaron numerosos fragmentos del friso de roleos. Sin embargo, no fue hasta 1903, y gracias al reconocimiento del Ara Pacis realizado por Friedrich von Duhn, cuando se pidió al Ministerio de la Instrucción Pública, retomar la excavación. Su realización fue posible gracias a la generosa oferta de Edoardo Almagià, que además de permitir la exploración, donó anticipadamente todo lo que se descubriese bajo su palacio y ofreció una consistente contribución económica para los gastos del tal excavación.

En julio de 1903, iniciados las obras, quedó claro que las condiciones eran extremadamente difíciles y que a la larga se podría poner en peligro la seguridad del palacio. Por lo tanto, explorada casi la mitad del monumento y recuperados 53 fragmentos, la excavación se interrumpió. En 1937, el Consejo de Ministros, ante la celebración del segundo milenio del nacimiento de Augusto, se decretó la continuación de la excavación, con la implantación de nuevas técnicas que permitiesen mayor seguridad.

Entre junio y septiembre de 1938, se desarrollaron las obras de un pabellón en el Lungotevere, donde se albergaría la reconstrucción del Ara Pacis. El 23 de septiembre de 1938, el mismo día que se clausuraba el año augusteo, Mussolini inauguró el monumento.

El pabellón fue diseñado por el arquitecto Victorio Morpurgo, aunque el proyecto definitivo, presentado a las autoridades en noviembre de 1937, no fue enteramente respetado en su ejecución, probablemente debido a los retrasos acumulados en la realización de las obras.

Al final, las obras se confiaron a la empresa Vaselli, ganadora del concurso público para la realización del contenedor del altar, y las obras concluyeron pocos meses antes del 23 septiembre, fecha fijada para la inauguración del Ara Pacis. Morpurgo, el arquitecto del proyecto del pabellón, no tuvo más remedio que aceptar la simplificación del proyecto: hormigón y pórfido falso en lugar del mármol preciado y del travertino, así como mayores distancias entre las columnas tanto de la fachada como de los lados.

El pacto tácito no escrito entre el arquitecto y el Gobierno era acabar de forma provisional las obras para poder inaugurar el monumento y construir la protección externa después, pero el coste añadido de las obras, la incertidumbre de los tiempos y la guerra asomando en el horizonte echaron el pacto en saco roto.

Durante la guerra, se quitaron las vidrieras y se protegió el monumento con sacos de gravilla y, por último, se construyó un muro anti-proyectiles.

Las primeras intervenciones de restauración del Ara Pacis y su presentación en el pabellón de Lungotevere se realizaron a principios de 1950, cuando el Ayuntamiento decidió eliminar el muro antiproyectiles, reparar el arquitrabe del altar perjudicado por las protecciones antiaéreas y sustituir las vidrieras que habían sido desmontadas durante la guerra por un muro de 4,5 m que avanzaba entre las columnas. La verdadera restauración del pabellón se produjo en 1970 cuando se colocó el nuevo acristalamiento.

A lo largo de los años 80, se procedió a la primera restauración sistemática del altar, que obligó a desmontar y sustituir algunos pernos de hierro que sujetaban las partes más prominentes del relieve, a restaurar las partes de argamasa, a consolidar las restauraciones históricas, a retocar el color de las partes no originales y a eliminar el polvo y los residuos depositados a lo largo de los años. En esta misma fase de intervención, se quitó la cabeza atribuida a Honos y que estaba erróneamente colocada en el panel de Eneas.

Aunque el aislamiento de los nuevos cristales no fuera perfecto, se esperaba que la restauración de los 80 permitiera una buena conservación del monumento a largo plazo. Pero, ya a mediados de los 90 se hicieron patentes los problemas derivados de los cambios de temperatura y de humedad: de hecho la argamasa volvió a abrirse formando una retícula de microfracturas; la humedad provocó que los pernos de hierro que no pudieron cambiarse se oxidaran y se dilataran provocando fracturas en el interior del mármol. El análisis de las piezas mayores dio resultados preocupantes como indicios de separación de la pared de apoyo. Además una capa de polvo graso y ácido se había ido depositando con rapidez sobre toda la superficie del altar como consecuencia del aumento de la contaminación de los coches y las calefacciones. Ante las precarias condiciones del monumento y ante la imposibilidad de adaptar el recubrimiento exterior existente, en 1995 el Ayuntamiento de Roma decidió cambiar la estructura protectora exterior.

. MUSEO DEL ARA PACIS. RICHARD MEIER.

. Situación actual del Ara Pacis.

El proyecto para el nuevo museo del Ara Pacis fue encargado al arquitecto estadounidense Richard Meier y a su equipo, que ya había participado en algunos de los mejores museos italianos de la segunda mitad del siglo XX. La obra fue ejecutada por la italiana Maire Engineering y administrada por la Dirección de Bienes Culturales y la Oficina Ciudad Histórica de Roma. El edificio, sustancialmente inalterado en su forma, ha sido pensado para ser permeable y transparente en el contexto urbano, sin que afectara a la conservación del monumento.

El proyecto es una estructura lineal que sigue un eje principal norte-sur y dividida en áreas descubiertas, estancias completamente cerradas y zonas cerradas, aunque siempre visualmente abiertas a la luz.

El nuevo complejo museístico, que reestructura la manzana de edificios del oeste del Tridente, se divide en tres sectores principales. Se accede al primer sector, una Galería cerrada a la luz natural, a través de una escalinata que supera el desnivel entre via Ripetta y Lungotevere y conecta la nueva construcción con las iglesias neoclásicas situadas en enfrente.

La escalinata presenta dos elementos que evocan el pasado: una fuente, que recuerda el antiguo puerto de Ripetta, y una columna cuya distancia al altar es la misma que, en el periodo augusteo, separaba el altar del obelisco de la meridiana principal.

La Galería, con los servicios de recepción, tiene la doble función de introducir la visita al monumento y de mostrar el altar desde el sur. Superada esta zona en sombra, se accede al pabellón central, donde durante el día el altar se encuentra a plena luz, difundida por lucernarios y amplios ventanales. Para ello se montaron 1.550 m2 de cristal templado en piezas de hasta 3 x 5 m para eliminar el efecto jaula del pabellón y procurar la máxima la visibilidad.

 

El tercer sector, al Norte, alberga una sala de conferencias con dos plantas, así como una zona de restauración. Sobre la sala, una amplia terraza abierta al público da al Mausoleo de Augusto. Aprovechando el desnivel entre Lungotevere y via Ripetta, existe una planta semisoterrada, flanqueada por el Muro de las Res Gestae, el único elemento conservado del antiguo pabellón. Estos espacios se destinan a la biblioteca, a las oficinas de la dirección y a dos grandes salas iluminadas artificialmente, donde se expondrán los fragmentos que no fueron recolocados en la construcción del 1938 y otros importantes relieves del Ara Pietatis. En estos espacios, utilizables también para colecciones temporales, se accederá tanto desde el interior como a través de dos entradas independientes, al Sur y al Norte de via Ripetta.

Materiales y tecnología

Para la realización del nuevo museo se ha recurrido a materias primas y soluciones de absoluta calidad. La elección de los materiales pretende lograr la integración con el entorno: el travertino, como elemento de continuidad del color, el revoque y el cristal, que permite combinar el interior con el exterior con un efecto simultáneo de volumen y transparencia, de plenitud y vacío.

El travertino procede de las mismas canteras de donde se extrajo el mármol para la realización de la plaza Augusto Imperatore en los años 30, y es el mismo que ha utilizado R. Meier para el Getty Center de Los Angeles, entre otras importantes obras arquitectónicas. Su elaboración “con muescas” y las propias características del mineral lo convierten en un material único, producido con una técnica refinada creada por el propio Meier. La iluminación, tanto interior como exterior, nocturna y diurna, utiliza reflectores con accesorios antideslumbramiento, filtros para subrayar los colores y lentes que definen y modulan la distribución del haz luminoso teniendo en cuenta las características de las obras expuestas.

El revoque blanco de Sto-Verotec es un material tradicional, pero aquí se utiliza sobre piezas de cristal reciclado de dimensiones inéditas hasta ahora en Italia. El cristal se caracteriza por ser extremadamente pulido, gracias a un proceso de siete capas aplicadas sobre una red vítrea, y por su capacidad autolimpiante frente a los agentes atmosféricos. El vidrio templado que encierra el ara está compuesto por dos capas de 12 mm cada una, separadas por espacio rellenado con gas argón y compuesto de una capa de iones de metal noble para filtrar los rayos de luz. Su tecnología, estudiada para obtener una relación óptima entre el resultado estético, la transparencia, el aislamiento acústico y térmico, y el filtrado de la luz, se lleva hasta el límite de las actuales posibilidades técnicas.

El microclima interior se confía a un complejo equipo de aire acondicionado que responde a dos exigencias básicas: ser lo más discreto posible respecto a la arquitectura circundante y reaccionar en tiempo breve a las causas que perturben las condiciones térmicas y de humedad. Una cortina de aire sobre los ventanales impide la condensación del aire y estabiliza la temperatura. Una gruesa capa de poliestireno bajo el pavimento permite que fluya agua templada, caliente o fría, según las necesidades, para crear las condiciones climáticas ideales. El gran salón posee, además, un sofisticado equipo para la circulación del aire con un elevado grado de filtración para situaciones de gran afluencia de hasta dos veces el máximo previsto.

Cuando se representa la esfera celeste

•julio 16, 2011 • Dejar un comentario

PANTEÓN DE AGRIPA

Localización

En el año 27 a. C., Marco Vipsanio Agripa mandó construir un templo dedicado a todos los dioses para el área de Roma que era conocida como el Campo de Marte. Esta zona estaba a las afueras de Roma y bajo la República Romana, el Campo de Marte sirvió para realizar las elecciones y para cobijar al ejército.

Este templo fue denominado “Panteón”, palabra procedente del adjetivo griego τό πάνθειον, que indica “la totalidad de los dioses”, y que generalmente acompañaba al sustantivo ἱερόν (“templo”) para designar los templos que estaban dedicados a todos los dioses.

En el friso del pórtico de la entrada aparece la inscripción: M·AGRIPPA·L·F·COS·TERTIVM·FECIT (Marco Agrippa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, (lo) hizo). 

El tercer consulado de Agripa se sucedió en el año 27 a. C. por ello, durante siglos se creyó que esta inscripción hacía referencia al edificio actual. Sin embargo, tras las investigaciones del siglo XIX por Chedanne se supo que en verdad el templo de Agripa fue destruido en el año 80 a causa de un incendio, y que el edificio que en la actualidad se conserva pertenece al año 110.

- El Panteón de Agripa:

De los restos encontrados a 2,50 metros bajo el edificio actual durante las excavaciones que se realizaron a finales del siglo XIX, se conoce que el Panteón que se construyó bajo mandato de Agripa era de planta rectangular (43,76 m x 19,82), con una cella dispuesta transversalmente y de mayor anchura (sobresaliendo lateralmente como en el Templo de la Concordia en el Foro Romano y el pequeño templo de Veiove en el Campidoglio), construida con bloques de travertino revestidos por placas de mármol. El edificio estaba orientado hacia el sur, en sentido opuesto a la reconstrucción posterior, precedido por un pronaos. Delante de éste se encontraba una área abierta de forma circular, una especie de plaza que separaba el templo de la basílica de Neptuno, y pavimentada con travertino.

El edificio de Agripa tenía el mismo eje central que el actual edificio, y además, la anchura de la cella coincidía con el diámetro interior del mismo. Por las fuentes escritas se sabe que los capiteles fueron realizados en bronce y que la decoración estaba formada por cariátides y estatuas frontales.

Tras el incendio del año 80, Domiciano decidió repararlo, aunque fue en tiempos de Adriano cuando se decidió reconstruirlo en su totalidad.

- El Panteón de Adriano:

En tiempos de Adriano el edificio fue enteramente reconstruido. Su nombre no aparece en las inscripciones debido al rechazo de este emperador a que su nombre figurase en las obras llevadas a cabo bajo su mandato, muy al contrario que su predecesor Trajano.

Las marcas de fábrica encontradas en los ladrillos corresponden a los años 123–125, lo que permite suponer que el templo fue inaugurado por el emperador durante su estancia en la capital entre 125 y 128. Aunque no se sabe con certeza quién fue el arquitecto, el proyecto se suele atribuir a Apolodoro de Damasco.

Se cambió la orientación respecto del panteón precedente, ya que se colocó la fachada principal hacia el norte. El edificio quedó compuesto por una columnata a modo de pronaos, una amplia cella redonda y una estructura prismática intermedia. El gran pronaos y la estructura de unión con la cella ocuparon por completo el espacio del templo anterior, mientras que la rotonda fue construida sobre el espacio de la plaza augustea que separaba el panteón de la basílica de Neptuno. Delante del templo se edificó una plaza porticada en tres de sus lados y pavimentada con lajas de travertino.

La construcción de una amplia sala redonda adosada al pórtico de un templo clásico es una innovación en la arquitectura romana. El modelo de espacio circular cubierto por una bóveda se había utilizado por la misma época en las grandes salas termales, pero era una novedad usarlo en un templo. El efecto de sorpresa al cruzar el umbral de la puerta debía ser notable.

La construcción de una cúpula semiesférica sobre un tambor circular, era típico de la arquitectura de la época. Se observa en la Villa Adriana en Tívoli, en las termas de Agripa, las termas de Caracalla, y en general en las salas de los primeros tiempos del imperio. Las pechinas no se generalizarían hasta una época más tardía, en tiempos de Diocleciano.

El espacio interno de la rotonda está constituido por un cilindro cubierto por una semiesfera. El cilindro tiene una altura igual al radio, y la altura total es igual al diámetro, por lo que se puede inscribir una esfera completa en el espacio interior. El diámetro de la cúpula es de 43,44 m (150 pies), lo que la convierte en la mayor cúpula de hormigón en masa de la historia.

El pronaos octástilo, con ocho columnas en la fachada, y con cuatro columnas en los laterales, mide 34,20×15,62 m, y se encuentra 1,32 m sobre el nivel de la plaza, de modo que se accede subiendo cinco escalones. La altura total del orden es de 14,15 m y los fustes tienen un diámetro de 1,48 m en la base.

El friso contiene la inscripción de Agrippa en letras de bronce. En el arquitrabe se grabó posteriormente una segunda inscripción relativa a la restauración acometida en tiempos de Septimio Severo. El frontón debía estar decorado con estatuas de bronce, ancladas con pernos, y hoy perdidas. Por la posición de los orificios se especula con que pudo ser la figura de un águila con las alas desplegadas.

Al interior, dos filas de cuatro columnas dividen el espacio en tres naves, la central y más amplia conduce a la gran puerta de acceso a la cella, mientras las dos laterales terminan en dos amplios nichos que debían albergar estatuas de César Augusto y de Agripa, trasladadas desde el antiguo templo.

El fuste de las columnas estaba hecho de granito gris (en la fachada) o rojo, provenientes de las canteras de Egipto. También los pórticos que rodeaban la plaza eran de granito rojo, aunque de menor dimensión. Los capiteles corintios, las basas y los elementos de trabazón son de mármol pentélico, proveniente de Grecia. La última columna del lateral oriental, perdida en el siglo XV, fue sustituida por otra de granito gris en tiempos de Alejandro VII. La columna del extremo oriental de la fachada fue igualmente sustituida con un fuste de granito rojo bajo el pontificado de Urbano VIII. De este modo se modificó la alternancia de colores original.

La cubierta a dos aguas está soportada por cerchas de madera, apoyadas sobre una estructura muraria que apoya por medio de arcos en las columnas. La cobertura original estaba formada por cerchas de bronce, con perfiles en forma de U, según las describió Andrea Palladio. Una versión dice que fueron expoliadas por el papa Urbano VII, que mandó fundirlas para fabricar cien cañones para el Castillo Sant’Angelo. Otra versión asegura que el Papa Urbano VIII mandó fundir el bronce del techo para que fuera empleado en el baldaquino de San Pedro. El pavimento es de piezas de mármol de color, colocadas formando círculos y cuadrados.

El cuerpo intermedio que conecta el pronaos con la cella está construido en opera latericia, y consta de dos grandes machones adosados a la cella. Los machones flanquean el paso de acceso a la rotonda, que es la prolongación de la nave central del pronaos. Por otra parte, entre los machones y la cella queda un espacio residual en el que se ubican dos escaleras de acceso a la parte superior de la cúpula.

Al exterior, la estructura tiene la misma altura del cilindro de la rotonda, y debía tener un revestimiento en estuco y mortero hoy desaparecido. Sobre este cuerpo existe un segundo frontón de ladrillo, de una altura mayor que la del pórtico de entrada, y que se preveía que se viera solo desde gran distancia. Las líneas de cornisa, que recorren el exterior de la rotonda marcando los pisos, continúan en este cuerpo sin solución de continuidad.

La diferencia de nivel entre los dos frontones ha hecho suponer que el pronaos estaba previsto de mayores dimensiones, con columnas de 50 pies de alto (14,80 m), mayores incluso que las del acceso norte del foro de Trajano. El proyecto hubo de ser modificado, al no poderse suministrar columnas de tan grandes dimensiones.

Al interior de la rotonda, el nivel inferior se compone de ocho amplias exedras, de planta trapecial y semicircular alternativamente. Los nichos están enmarcados por un orden de pilastras y de columnas, con un entablamento corrido en todo el perímetro, excepto en las exedra del eje principal. En estas, cubiertas mediante bóvedas, el entablamento se interrumpe ya que las columnas intermedias no son necesarias. Entre las exedras, en los paños de muro intermedios, aparecen edículos con capialzados triangulares y circulares alternados.

En un segundo nivel, desde el entablamento hasta la imposta de la bóveda, hay una fila de ventanas. Estas ventanas, que abren a una galería superior, coinciden en vertical con los nichos y los edículos. La decoración romana original fue sustituida en el siglo XVIII por la que se puede ver actualmente, realizada probablemente entre los años 1747-1752. El sector sudoccidental ha sufrido varias restauraciones, no del todo apropiadas, que han alterado el aspecto inicial.

El pavimento de la rotonda es ligeramente convexo, con la parte central 30 cm más alta que el perímetro, para que la lluvia que entre por el óculo fluya hacia el canal situado en todo el perímetro. El revestimiento es de baldosas con un diseño de cuadrados en los que se inscriben alternativamente cuadrados y círculos más pequeños.

La cúpula está formada en el interior con cinco filas de casetones, que decrecen en tamaño hacia el centro, donde está perforada por un óculo de 9 m de diámetro. Dicha ventana circular permanece abierta, y por ella entra la luz, e incluso la lluvia; el pavimento del templo cuenta con desagües que la evacuan. El óculo estaba rodeado por una cornisa de bronce fijada a la cúpula en la última fila de casetones. Las oquedades en la fábrica sugieren que tanto los casetones como el espacio intermedio estaban forrados de bronce.

Al exterior, la cúpula arranca de una sobreelevación del muro, a 8,40 m por encima del arranque interior de la bóveda. Se encuentra articulada por medio de siete anillos superpuestos, el inferior de los cuales conserva todavía el revestimiento de mármol. El resto se encontraba cubierto por planchas de bronce dorado, hoy perdido a excepción del perímetro del óculo, todavía en el lugar. Las planchas de bronce fueron arrancadas en el año 663 por orden de Constante II, emperador de Bizancio, y se colocó una cubierta nueva de plomo en 735.

Otro elemento que refuerza la idea de perfección es que la altura de la última cornisa segunda, donde arranca la bóveda, es justo la mitad de la altura desde el punto más alto de la bóveda al suelo, y curiosamente ésta coincide con el diámetro (pudiendo inscribir en el interior de la construcción una esfera completa perfecta).

El hecho de que la propia sala circular sea una esfera perfecta sugiere la representación de la concepción cosmogónica de Platón. Para este filósofo clásico el círculo es la forma perfecta que no tiene principio ni fin y por tanto, el símbolo del universo. El edificio estaba concebido para unir al hombre con la divinidad (el óculo central de la cúpula comunica el mundo terrenal con el cielo), pero sobre todo al emperador, que era proclamado un dios a los ojos del pueblo. Se refuerza también la idea de un templo consagrado a las siete divinidades celestes de la mitología romana: el Sol, la Luna, y los cinco planetas (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno). Cada uno de ellos tenía asignado uno de los siete templetes del interior.

La cúpula, con sus exactas proporciones, representa la bóveda celeste. Y los cinco niveles del artesonado de la cubierta representan las cinco esferas concéntricas del sistema planetario antiguo. El óculo central, que domina el espacio interior y que es la única fuente de luz de todo el edificio, representa el sol durante el día y la luna durante la noche. La luz de ambos, la de la luna como reflejo solar, domina todo el espacio y lo recorre de manera cíclica.

Las técnicas constructivas romanas han permitido a la cúpula resistir diecinueve siglos sin necesidad de reformas o refuerzos. Son varios los factores técnicos responsables de que la cúpula haya llegado hasta nuestros días en perfectas condiciones.

La cúpula es semiesférica, formada de hormigón con cascotes de tufo y escoria volcánica. Las partes externas de la cúpula se forraron con opera latericia. También se utilizaron ladrillos bipedales en capas horizontales, a modo de anillos. Estaba reforzada conformando un sistema de nervios (paralelos y meridianos, como muestra la forma de los casetones). Fue construida mediante sucesivos anillos concéntricos de hormigón, resultando una estructura autoportante, ya que al fraguar cada anillo, se puede desmontar el andamiaje y proceder a hormigonar el siguiente anillo.

La cúpula se apoya sobre un grueso muro cilíndrico de opera latericia (hormigón con paredes de ladrillo), en la que se practicaron aberturas correspondiéndose con los tres niveles compositivos. En parte, estas aberturas eran funcionales, ya que conformaban las exedras, pero sobre todo eran estructurales, porque formaban una estructura interna de arcos de descarga. Estos arcos, resistentes y flexibles, forman un armazón que es visible en la pared trasera ahora que se ha perdido el revestimiento original.

En cuanto a la composición del hormigón romano, el cemento venía mezclado en pequeñas cantidades drenando de este modo el agua sobrante. Así se conseguía eliminar parcial o totalmente las burbujas de aire que normalmente se forman durante el fraguado, confiriendo al material una resistencia notable. El hormigón se vertía en delgadas capas alternándolas con hiladas horizontales de piedra. Al ser colocado en pequeñas cantidades, se reduce la retracción del cemento, y por tanto la posibilidad de asientos o agrietamientos.

Por otra parte, se buscó reducir el peso de la cúpula por dos medios: aligerando los materiales (en lugar del travertino empleado en la cimentación, en la cúpula se utilizó piedra pómez), y reduciendo paulatinamente el espesor de la cáscara muraria hacia arriba (desde 5,90 m inicialmente hasta 1,50 m). Además, los nichos, galerías y ventanas practicadas en los muros, así como los casetones y el óculo de la bóveda, dispuestos entre los arcos principales, aligeran la construcción en las zonas de relleno.

El edificio se salvó de la destrucción al principio de la Edad Media, porque ya en 608 el emperador bizantino Focas lo donó al papa Bonifacio IV, que lo transformó en iglesia cristiana (Santa María de los Mártires). Es el primer caso de un templo pagano convertido al culto cristiano. Por esta razón fue el único edificio de la Antigua Roma que permaneció intacto y en uso ininterrumpido.

En el siglo XV, el panteón fue enriquecido con frescos: el más notable el de La Anunciación de Melozzo da Forlì, colocado en la primera capilla a la derecha de la entrada. Además, en 1435 se demolieron las construcciones medievales anexas. En esa época, el panteón fue utilizado como sede de la Academia de los Virtuosos de Roma, sirviendo de sepulcro a grandes artistas italianos como Rafael o Vignola. En el siglo XVII se añadieron a los lados del frontón dos campanarios, obra de Gian Lorenzo Bernini, bautizados popularmente como orejas de asno, y que fueron eliminados en 1893.

El rey Víctor Manuel II, su hijo Humberto I y su esposa Margarita reposan en una de las capillas del Panteón. Estas tumbas son mantenidas por voluntarios de organizaciones monárquicas, aunque existen continuas polémicas por este hecho.

Aunque el Panteón es un monumento cuyos gastos de conservación corren a cargo del Ministerio de Bienes Culturales de Italia, sigue siendo una iglesia en la que se celebran misas y sobre todo bodas. En 1980 el centro histórico de Roma, incluyendo el Panteón, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Cuando el Barroco se inició en Roma

•julio 16, 2011 • Dejar un comentario

BASÍLICA DE SANT’ANDREA DELLA VALLE

Localización

La Basílica de Sant’Andrea della Valle se erigió sobre el palacio que mandó construir el cardenal sienés Eneas Silvio Piccolomini (posterior Papa Pío II) en la llamada plaza “di Siena”. Constancia Piccolomini de Aragón, duquesa de Amalfi y condesa de Celano dejó en herencia el palacio familiar a los Clérigos Regulares Teatinos, la orden fundada por Cayetano de Thiene y Juan Pedro Carafa, posterior Papa Paulo IV. Los Teatinos tomaron posesión del edificio en el 1586, disponiéndose la construcción de una nueva iglesia dedicada a San Andrés, protector de Amalfi.

Las obras comenzaron hacia el año 1590 por el cardenal Alfonso Gesualdo, que encargó el proyecto a Giacomo della Porta, su arquitecto de confianza. Sin embargo, surgieron ciertas controversias sobre el proyecto puesto que los Teatinos favorecían las propuestas presentadas por el arquitecto de la congregación Francisco Grimaldi. Se decidió por un compromiso entre los dos proyectos, adquiriéndose además otro espacio por su construcción. Entre el 1590 y el 1591, fue derribada la pequeña iglesia de San Sebastián para ampliar la calle de la nueva iglesia. Tanto la plaza como la nueva iglesia tomaron el nombre de la cercana residencia del Cardenal Della Valle.

Entre 1596 y 1599 se completaron las capillas y la bóveda de la nave. En el 1599-1600 fue encargada la fachada de la iglesia, pero tras la muerte del Gesualdo en el 1603, comenzaron a escasear fondos financieros y la construcción se suspendió temporalmente. En el 1608 fue retomada a iniciativa del Cardenal Alejandro Peretti Montaldo (sobrino del Papa Sixto V), que encargó la dirección de la edificación a Carlo Maderno.

En el año 1620 fue levantado el tambor octagonal de la cúpula con ventanas rectangulares separadas por columnas gemelas divididas en secciones iguales. El mismo motivo arquitectónico fue repetido en la linterna, diseñada por Francisco Borromini, quien realizó los capiteles originales. La cúpula, divididas por nervaduras, fue inaugurada en el 1622. Tres años más tarde, la iglesia fue completamente cubierta.

La consagración de la iglesia tuvo lugar en el año 1650, aunque la fachada presentaba una albañilería desnuda y sin ningún estilo arquitectónico. El arquitecto Carlos Rainaldi fue quien completó la nueva fachada con mármol travertino, entre 1655 y 1665, utilizando el proyecto de Maderno pero con un carácter más sobrio y enfatizando los claroscuros.

La fachada de la Basílica fue la primera y más importante fachada de la arquitectura barroca en Roma. Presenta dos órdenes superpuestos y separados por una cornisa sobre ménsulas que sobresale. Cada orden -corintio en la parte inferior y compuesto en la superior- se dispone en ocho columnas, simétricamente emparejadas. La parte inferior es más ancha, disponiéndose cinco espacios, mientras que la parte superior sólo cuenta con tres, dando así mayor vivacidad al tímpano final. Además el espacio entre las columnas es mayor en la parte central, disponiéndose en la parte inferior el acceso sobre una escalera.

La puerta de acceso está coronada por un arco decorada con dos virtudes: la “Plegaria” y la “Esperanza”, obras de Fiovanni Antonio Fancelli (1619-1671). Sobre éstas se sitúa el escudo de la familia Peretti. En la parte superior, correspondiéndose con la puerta de acceso, se abre una ventana, decorada con una balaustrada a modo de balcón con barandilla, al cual se accede desde la cornisa interior de la iglesia. Dentro del tímpano que corona la fachada, dos ángeles sostienen el escudo de Alejandro VII.

La fachada está decorada con dieciocho figuras en total. En la parte inferior, en la parte izquierda de la puerta de acceso está el Apóstol San Andrés, de Ercole Ferrata (1610-1685), y en la parte derecha San Sebastián, de Domenico Guidi (1625-1701), que son los santos a los que la iglesia está dedicada. A la izquierda de la figura de San Andrés está la de Cayetano de Thiene (de D. Guidi), y a la derecha de San Sebastián, San Andrea Avellino (de E. Ferrata), que son dos santos teatinos. Cada nicho está coronado con dos ángeles que sostienen los símbolos característicos de estos santos. En la parte superior, los dos nichos estaban destinados a San Pedro y San Pablo, pero no se llegaron a realizar. Tampoco se completó el ángel de la parte derecha que debería de formar simetría con el ángel que representa la Fama, de Ercole Ferrata.

Además de su grandiosidad y belleza que la distinguen de muchas otras iglesias de Roma, la familia teatina acoge desde 1623 los restos de los Papas Pío II y Pío III, las reliquias de dos santos mártires: Antonio y Fortunato y el cuerpo del Cardenal teatino S. José Maria Tomasi, junto con la memoria de tantos otros santos que en esta iglesia ejercieron su sagrado ministerio.

LA CÚPULA

La cúpula se terminó de realizar el 6 de noviembre de 1622, obra de Carlo Maderno. Con un diámetro de 16.61 metros y una altura de 71.76 m, es la segunda cúpula más grande de Roma, después de la Basílica de San Pedro.

Los capiteles exteriores de la cúpula son de una gran originalidad, con un orden particular, puesto que presentan un querubín que forma con las alas una especie de voluta. Estos capiteles son obra de Borromini, que trabajó junto a Maderno para la construcción de la cúpula.

La cúpula, al interior se apoya sobre cuatro grandes pilares de la crucería y sobre arcos que los unen, creando cuatro pechinas triangulares sobre la que se dispone la cornisa del tambor, decorada con fondo de oro y en mosaico, se puede leer: ANDREAS CHRISTI FAMULUS DIGNUS DEI APOSTOLUS GERMANUS PETRI ET IN PASSIONE SOCIUS.

El interior de la cúpula fue decorado con frescos de Giovanni Lanfranco, realizado entre el 4 de agosto de 1626 al 9 de febrero de 1628. Este fresco representa una “Gloria celeste”, con la Asunción de la Virgen, rodeada de nubes de ángeles, que se dirige hacia donde la espera Cristo.

La decoración de la cúpula fue encargada por el riquísimo y poderoso cardenal Alessandro Peretti Montalto, uno de los más cultos coleccionistas del principio del siglo XVII. La obra de Lanfranco supuso uno de los primeros ejemplos de ilusionismo barroco, modelo para las decoraciones de bóvedas, cúpulas, techos de iglesias y palacios en los siglos XVII y XVIII. Este ilusionismo ya fue experimentado anteriormente, como en la cúpula de San Juan en Parma del pintor Correggio (año 1520).

El fresco de Lanfranco representa en dos círculos concéntricos la Asunción de la Virgen en la gloria del Paraíso, con un gran grupo de santos, entre los que se reconocen a San Cayetano de Thiene, San Pedro, Agar e Ismael, San Juan, Moisés y Aarón, David, Esther, Adán y Eva, Isaac y Jacob, y una gloria de ángeles músicos; en el interior de la linterna está presenta la figura de Cristo, hacia el que asciende la Virgen.

La decoración fue inicialmente encargada por el cardenal Montalto enteramente a Domenichino, olvidándose de haber prometido el encargo a Lanfranco algunos años antes. Por petición del artista, el cardenal dividió el trabajo entre los dos pintores: a Domenichino la asignó las pechinas con los cuatro evangelistas y a Lanfranco la cúpula. Las fuentes de la época han transmitido la existencia de una profunda rivalidad entre los dos artistas, narrando divertidas, aunque poco probables, anécdotas: Domenichino cortó las palancas del andamio sobre el que trabajaba Lanfranco, y éste a su vez le acusó de plagio.

Más allá de la veracidad del episodio, es cierto que se situaban en extremos antagónicos en la concepción del arte, manifestándose en Sant’Andrea della Valle en todo su esplendor. Los dos artistas representan en realidad los extremos del lenguaje de Carracci. Lanfranco es el exponente de la nueva tendencia pictórica fundada en el color y en las luces, que, recuperando la tradición lombarda-véneta de Correggio y de Ticiano, llega a elaborar el arte de la ilusión, donde las formas se disuelven en las luces y en la fuerza vertiginosa del sentido ascensional del fresco. Domenichino, depositario de una cultura de élite, esta sin embargo ligado a las teorías clasicistas de Giovan Battista Agucchi, que dirigen su arte hacia la búsqueda del ideal renacentista de la Belleza, de las formas clásicas, absolutas y claras. Lanfranco reflejó más bien el clima religioso de principios del siglo XVII, indagando con medios expresivos inéditos efectos espectaculares que, anulando toda referencia al espacio real, sorprenden e involucran emotivamente al espectador en las visiones milagrosas.

Las pechinas decoradas por Domenichino, fueron realizadas entre diciembre de 1622 y febrero de 1628, decorando también la bóveda del ábside. En las pechinas se disponen con gran armonía compositiva los cuatro Evangelistas. San Mateo sostiene su libro, apoyado en la parte izquierda. A su izquierda, un ángel sostiene la cruz, mientras que otro le ayuda. San Juan aparece entre las nubes sobre un águila, a su derecha un ángel sostiene un libro y en lado opuesto, otro ángel le ofrece su pluma para que escriba. San Lucas aparece sentado sobre un toro, desplegando un pergamino donde está escrito FUIT SACERDOS. A la derecha, un ángel muestra el retrato que San Lucas pintó de la Virgen. Finalmente, San Marcos aparece con el león.

 

NAVE CENTRAL

La planta presenta cruz latina, con unos brazos del transepto de poca longitud (77.96 metros x 42.74 m.). La nave central está flanqueada por seis capillas intercomunicadas, de planta rectangular y cubiertas con cúpulas. La bóveda de la nave central está sostenida por pilastras acanaladas con capiteles corintios, que presentan una larga cornisa que recorre toda la iglesia.

En la nave, la bóveda, con ángeles en estuco de Michel Trpisciano (1860-1913), fue decorada por notables artistas que representaron escenas sobre el misterio de la Inmaculada Concepción de María, como Salvatore Nobili con “El Protoevangelio”, primer anuncio de la salvación de la humanidad, y “La aparición de María”, la madre de Jesús y la nueva Eva, Virginio Monti con “La proclamación del dogma de la Inmaculada” y “La Visita de Santa Isabel”, Cesare Caroselli con “La Sagrada Familia” y “La Anunciación” sobre las paredes de la entrada, mientras que Silvio Galimberti realizó las figuras de los Apóstoles que se encuentran en las lunetas de las ventanas.

 

1. CAPILLA GINNETTI

Carlo Fontana (1634-1714), alumno de Bernini, fue el responsable de la decoración de la Capilla Ginnetti, considerada como una de sus primeras obras en las que se acerca a su maestro, y entre las mejores de su producción. La capilla, adornada con magníficos mármoles, fue realizada hacia el año 1670. Se compone de ocho columnas de orden compuesto, con capiteles y basas doradas, adosadas a mármoles africanos y a jaspe de Sicilia, con decoraciones en alabastro. En la parte superior, soportado por las cuatro columnas del altar, se encuentra un ángel entre nubes que sostiene una corona, y a los lados las dos virtudes en mármol blanco.

El altar de la capilla se debe al artista lombardo Ercole Antonio Raggi (1624 – 1686), que lo esculpió hacia 1675. El gran cuadro representa en un relieve en mármol la figura de la Virgen sentada con el niño, junto con San Juan Bautista y San José que ve el ángel que le anuncia la huida a Egipto. Más arriba se sitúa el Padre con la paloma que representa el Espíritu Santo entre los dos ángeles.  A los lados del altar, dos ángeles sostienen el busto de Gianpaolo Ginnetti (obra de Alessandro Rondone) y el del marqués Marzio Ginnetti.

2.  CAPILLA STROZZI

Erigida hacia 1616, probablemente siguiendo diseños del propio Miguel Ángel que tenía amistad con Roberto Strozzi, la capilla fue fundada por un hijo de Roberto, Leone Strozzi (1555 – 1632). Revestida en su totalidad con mármoles, en el altar destacan las copias en bronce de esculturas de Miguel Ángel, como la Piedad, o las estatuas de Leah y Raquel que proyectó para la tumba de Julio II. Estas copias se realizaron en el año 1616 por Gregorio de Rossi.

3. CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN

Tras la pérdida del cuadro central de la capilla de “San Carlos orante con ángeles” de Bartolomeo Cavarozzi, ésta se dedicó a Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Entre 1887 y 1889, Aristide Leonori, discípulo de Virginio Vespignani, renovó la arquitectura. Toda la capilla está revestida en mármol. El trabajo fue realizado con el llamado arte Boggio-Riccardi.

La imagen del altar, pintada por Silverio Capparoni, es una notable obra de arte. Pío IX, ante la pintura excalmó: “Esta es la imagen que queríamos”, y la bendijo. La pintura está encuadrada en una rica cornisa de metal dorado. El altar es de mármol con columnas acanaladas a los lados y con capiteles y basas doradas.

4 y 10. MONUMENTOS DE PÍO II Y PÍO III.

Pío II (de Siena, Enea Silvio Piccolomini) y Pío III (de Siena, Francesco Todeschini-Piccolomini).

Pío II murió en Ancona el 14 de agosto de 1464. Pío III, adoptado como sobrino de Pío II, dándole su apellido y el escudo, fallecció en Roma el 18 de octubre de 1503, sin haber alcanzado el mes de pontificado. Los dos fueron sepultados en tumbas dentro de la capilla de San Gregorio Magno de la Antigua Basílica de San Pedro del Vaticano, junto a sus monumentos funerarios. Sin embargo, los monumentos fueron transportados de San Pedro a la Basílica de San Andrea della Valle entre los años 1614 y 1615 bajo Paulo V, y los restos en 1623 bajo Gregorio XV a las dos de la mañana sin ninguna pompa. Colocados en cajas bajo el pavimento de la tribuna, fueron descubiertos en el año 1758, cuando se intervino en la iglesia para cambiar el pavimento, siendo nuevamente enterrados en algún lugar de la iglesia que se desconoce, pues no han vuelto a ser encontrados. Por ello, los sarcófagos se encuentran vacíos, como también lo estuvieron en la basílica vaticana.

El monumento de Pío II se encuentra en el lado izquierdo de la Iglesia. Coronando el monumento se encuentran dos ángeles que sostienen el escudo pontificio: cruz negra sobre el que se superponen cinco lunas de oro. En el primer recuadro está esculpida la Virgen con el niño; a un lado, Pío II todavía cardenal, está sostenido por San Pablo; al otro lado, San Pedro le entrega las llaves. En el segundo recuadro, el pontífice está esculpido sobre la urna procesional en la que se trasladó la cabeza de San Andrés desde el puente Milvio a la basílica vaticana el 12 de febrero de 1462. Lateralmente, en pequeños nichos, están esculpidos en altorrelieve seis virtudes: la Ciencia, con la antorcha, La Fortaleza, con la columna, la Prudencia, con la serpiente, la Justicia, con la espada, la Fe, con el cáliz, y la Caridad con los niños. Las dos inscripciones latinas cuentan hechos de la vida de Pío II y la colocación del monumento en el año 1614.

El monumento de Pío III guarda muchas similitudes con el monumento de Pío II, con una misma estructura y disposición de los relieves.

 

6. CAPILLA DEL SANTÍSIMO CRUCIFIJO

La capilla fue restaurada por Giuseppe Antonio Spaziani, enterrado en la tumba junto a Raimondo, su hijo, a Pietro Paolo, su hermano y otros miembros de la misma familia. La capilla está adornada con ocho columnas de orden corintio de mármol negro llamado Portovenere. La cúpula está decorada con estucos dorados. En las esquinas aparecen representadas en estuco los emblemas de la pasión de Jesucristo. En la luneta izquierda está representada en bajorrelieve la Virgen con el niño en brazos, en la derecha San José y en el medio María Magdalena. Bajo el arco de la capilla se encuentran las tumbas de Antonio Pauluzzi, célebre jurista muerto en 1685, y de Lorenzo Rossetti.

El altar fue decorado con mármoles preciosos en 1647, a expensas del Oratorio erigido por el cardenal Antonio Barberini. Sobre el altar se levanta un antiguo crucifijo en madera. Bajo el altar se venera el cuerpo de San Antonio Mártir.

7. PRESBITERIO Y ÁBSIDE

El Altar Mayor es obra de Carlo Fontana, decorado con mármoles hasta el tabernáculo. En 1906, el altar fue desplazado hasta el fondo del presbiterio, labor realizada por Paolo Medici y su hijo Raffaelo. Las obras finalizaron en 1907, siendo de nuevo consagrado el 31 de marzo de ese mismo año. Del altar mayor destacan los dos grandes candelabros de bronce.

Domenichino fue el encargado de adornar el ábside con bandas de estuco blanco y oro con racimos, rosetones, decoraciones en forma de dientes y ángeles sosteniendo escudos en bajorrelieve.

El fresco rectangular sobre el arco fajón del presbiterio representa a San Juan Bautista indicando a los futuros apóstoles Andrés y Juan la figura de Cristo. En el centro “La vocación de los hermanos Pedro y Andrés”. En el recuadro de la derecha, “San Andrés llevado al martirio”. En el recuadro de la izquierda “La flagelación de San Andrés”. Dentro de una doble cornisa, sostenida pos seis figuras en estuco que forman una luneta alargada, “La glorificación de San Andrés”. Entre las ventanas del ábside está pintada las virtudes: Fe, Caridad, Religión, Esperanza, Fortaleza y Plegaria.

Los tres grandes frescos que se encuentran en las paredes del ábside son obra de Mattia Preti, en el que manifiesta la habilidad compositiva y el sensible efecto decorativo gracias al uso de las luces. En la parte izquierda se encuentra “San Andrés izado sobre la cruz”, en el centro “La Crucifixión del santo” y en la derecha “La sepultura de San Andrés”.

La decoración al fresco de Mattia Preti fue realizada entre 1650 y 1651, convirtiéndose en una de sus obras maestras. Estos frescos, junto con sus frescos de Módena, donde representó a “Los Evangelistas” y “El Paraíso”, son un exponente del estilo maduro del pintor.

 

8. CAPILLA DE LA VIRGEN DE LA PUREZA

Esta capilla en un principio estuvo dedicada a la Sagrada Familia, pero en el año 1647, cuando se declaró a la “Virgen de la Pureza”, patrona de la Orden de los Teatinos, se le dedicó esta capilla. Bajo el altar, consagrado el 20 de noviembre de 1725 por el obispo teatino Giorgio Lascans, se venera el cuerpo de San Fortunato mártir. En 1912, Silvio Galimberti pintó las cuatro lunetas sobre los arcos (“Nacimiento de Jesús”, “Presentación en el Templo”, “Carpintero en Nazaret”, y “Entre los Doctores de la Ley”) y los recuadros de la bóveda (“Coro de ángeles”).

En esta capilla se encontraba el cuadro  La Virgen de la Pureza de Luis de Morales “El Divino”, que desde el año 1641 se trasladó a la Iglesia de San Pablo Mayor de Nápoles. En 1647, el pintor napolitano Alessandro Francesi realizó diversas copias, disponiéndose en esta capilla su primera copia.

 

9. CAPILLA DE SAN CAYETANO

San Cayetano de Thiene (1480-1547) fue el fundador de los Clérigos Regulares Teatinos, siendo beatificado por Urbano VIII en el 1629 y canonizado por Clemente X el 12 de abril de 1671. El brazo izquierdo del transepto siempre ha estado dedicado al culto de San Cayetano. En él se disponía una pintura de Andrea Camassei da Bevagna del año 1627 (actualmente perdida), en la que se representaba a San Cayetano escribiendo las reglas de la Orden. En la actualidad se conserva el cuadro de Mattia De Mare (1711-1773) del año 1770, que ilustra la visión que San Cayetano tuvo en 1517 en Santa Maria Maggiore.

El altar de la capilla de San Cayetano, erigido en 1912 gracias a la contribución del marqués Gaetano Ferraioli, es rico en decoración de preciosos mármoles y de estatuas y relieves en bronce. Este altar sustituyó el altar de estilo barroco que en 1770 Alessio D’Elia pintó en las paredes, adornado con 4 columnas laterales, con dos virtudes en la basa y dos ángeles en la parte superior. La disposición de las columnas, la decoración con estatuas y relieves de bronce, la profusión de mármoles del actual altar de Cesare Bassani (1873-1939) denotan una clara inspiración en el modelo barroco anterior. A los lados del altar se disponen las estatuas de la Providencia y de la Sabiduría, realizadas por Giulio Tadolini (1849-1918).

Las paredes están decoradas con frescos realizados en 1770, del pintor napolitano Alessio D’Elia, alumno de Solimena. En estos frescos se representa a San Cayetano en Roma (1508-1518) ayudando a pobres y enfermos; San Cayetano en el altar de la Confesión de San Pedro el 14 de septiembre de 1534; San Cayetano oprimido por los lansquenetes durante el Saqueo de Roma de 1527; San Cayetano glorificado, protector contra la peste. La decoración de la bóveda pertenece a 1912, donde se representan distintos episodios de la vida de San Cayetano.

11. CAPILLA SAN SEBASTIÁN

La Capilla de San Sebastián fue decorada con pinturas de Martinucci en el año 1869. El cuadro de “San Sebastián” que preside el altar de la capilla es obra de Giovanni de’ Vecchi, realizado en el año 1614.

12. CAPILLA RUCELLAI

La Capilla Rucellai o de los Beatos fue proyectada en 1610 por Matteo Castelli de Melide, un pariente de la familia Borromini. El cuadro sobre el altar está atribuido al pintor siciliano Francesco Manno (1754-1831), en el que representa a tres Teatinos: Marinoni, Burali D’Arezzo y Tomasi. En la pared derecha se encuentra un cuadro de Cristoforo Roncalli (Pomarancio) del “Arcángel Gabriel en presencia del Padre Eterno”. Del mismo autor se sitúa en el lado derecho el cuadro “El Arcángel Rafael y Tobías el mayor”, y los frescos de la cúpula “Gloria de ángeles músicos”.

En la pared lateral izquierda se encuentra también el monumento sepulcral en mármol negro de Orazio Rucellai (1604-1673) y la tumba de Giovanni della Casa, mientras que en lado derecho se alberga la tumba de Annibale Rucellai (muerto en 1601), obispo de Carcasona, Francia.

13. CAPILLA BARBERINI

La capilla Barberini fue encargada por el Cardenal Maffeo Barberini (que posteriormente se convertiría en el Papa Urbano VIII) a Matteo Castelli di Melide en el año 1616. Sobre el altar se encuentra “Asunción”, (entre cuatro columnas de orden corintio en antiguo mármol rosa), y los cuadros “Visitación” y “Lucía recoge el cuerpo de San Sebastián”, de Domenico Cresti (Passignano).

En la pared izquierda sobre el nicho más lejano se encuentra la obra “San Juan Bautista” de Pietro Bernini, mientras que en el nicho más cercano está “Santa Marta”, de Francesco Mochi en el año 1629. Esta escultura es significativamente mayor que las otras tres esculturas.

 
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